Ladies and gentlemen, me presentaré: Mi nombre es Grey, Charles Grey, 2º Conde de Grey. Quizás les suene de mi época de Primer Ministro británico, que tiempos…. o tal vez de mis éxitos diplomáticos, o de aquellas reuniones sociales cuando era nada menos que Vizconde de Howick. Pero a quién pretendo engañar, si me conocen es….por el Té. Sí, mis queridos amigos, el archifamoso Té Earl (Conde en Ingles) Grey. No son mis hazañas políticas y diplomáticas quienes me han hecho universal, no, ha sido …el Té. Cierto es que siendo inglés debiera ser todo un honor tal hecho, y lo es, que caray!!
Bueno no me quiero entretener demasiado en nimias vicisitudes, además me han dicho que sea breve, que en la época que les ha tocado vivir se lleva lo breve; no seré yo quien contradiga esta extraña forma de narrar que es moda en su siglo XXI pero esos textos prolíficos, esas frases engalanadas, ese vocabulario precioso, ese verso turgente y anacarado….¿cómo?...de acuerdo, sí,…breve!!

¿En que estábamos…? Así en lo del Té, el Earl Grey. Existen varias historias que explican como llegué a obtener este té negro aromatizado con aceite de bergamota. Una cuenta que en una de mis andanzas como diplomático recibí como gratificación este té. Según parece, un agradecido chino mandarín me lo regaló por haber salvado de morir ahogado a uno de sus hijos .Lo cierto es que esta historia no tiene mucho fundamento ya que yo nunca viaje a China, el uso de aceite de bergamota añadido al té era entonces desconocido en China, y el té más consumido por los chinos era el té verde.
Otra muy divertida habla que fue un regalo de un maharajá indio en agradecimiento por haber salvado a su hijo de un tigre….ya ven, soy todo un héroe.
Una de las más curiosas narra como un barco de transporte sufrió una tormenta, parte de la carga se soltó y aceite de bergamota cayó sobre el té que transportaba. Al llegar a Londres y evaluar los daños, decidí probar el té antes de darlo por perdido y eliminarlo. Sin embargo me agradó el sabor y decidí comercializarlo.
¿Cuál es la verdad de su origen? Lo siento pero seguirá siendo un misterio, es divertido escuchar nuevas leyendas….

Sí , sí, ya voy acabando..después de disfrutar del Té, me di cuenta que ya escaseaba así que pedí a los fabricantes de té Twinings que me hiciesen una receta que tuviera un sabor similar. La mezcla fue un éxito, y cada vez que mis invitados se interesaban por ella, les dirigía directamente a Twinings donde debían preguntar por el Earl Grey Tea.
Luego mi señora esposa se le ocurrió suavizar la fórmula y añadirle ´cascara de limón y naranja amarga y la llamó Lady Grey, como no. Pero esa es otra historia.
Muy señores mios ha sido todo un placer compartir este extraño y breve espacio con ustedes. Espero no haberles aburrido en demasía. Disfruten del Earl Grey, repetirán.
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En el blog http://lucesyagua.blogspot.com/ podeis encontrar estas maravillas.


Nuestro amigo Mario,aparte de ser un fantástico médico, es todo un artista.

Mario y su lápiz

Nuestra querida calle,por Mario

Fantástico dibujo de nuestra entrada,por Mario

El artista Mario y su Té. Increible.

Nigel Short es una artista de la Axarquía que crea auténticas maravillas.

Podeis disfrutar de la obra de Nigel Short en http://nigelshort.blogspot.com/

Unos clientes nos mostraron un cuadro en el que aperece nuestra calle,San Agustín,¿qué os parece?. Ellos nos dijeron: "lo compramos porque la tetería forma parte de nuestras vidas."
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Viajar al Sahara es viajar con el té. Reunirte con gente, y charlar, conversar, discutir alrededor de un azafate(bandeja) de té es parte de una forma de vida que muchas veces nos hace replantearnos nuestro apresurado día a día. Los saharauis mantienen todavía vivas las viejas tradiciones y rituales de preparación del té. Es preferible tomar el té en grupo, y cuanto más grande es el grupo, mucho mejor; “al-ŷar”, es decir alargar el tiempo de preparación del té, cosa que brinda al grupo la oportunidad de abordar detenida y pacientemente varias cuestiones .

A la persona designada entre los miembros del grupo para preparar el té se le llama “al-qiam” y debe cumplir ciertos requisitos, como ser elocuente, dominar la poesía, tener buena educación ,buena presencia . Ser elegido para preparar el té constituye todo un honor.
Los saharauis encuentran un placer especial en la contemplación del “al-qiam” mientras les prepara el té y no dudan en hacerle observaciones y comentarios sobre las faltas que pueda cometer, como el no saber manipular los utensilios de té, o el ofrecer vasos de té sin haberlos dejado hervir suficientemente, o el no cuidar la limpieza del azafate de té, o que exagere en sus movimientos y palabras.

Después de disfrutar de esos momentos tiran sus vasos vacios en dirección del “al-qiam”, como muestra de reconocimiento y gratitud por la exquisitez del té, particularmente si el grupo está formado por jóvenes. Y ¿qué pasa si llegan tarde unos invitados? Los saharauis dicen “nâalou attay”, es decir ¿volvemos a preparar el té? Y, obviamente, están siempre dispuestos a preparar más té y a compartirlo con los demorados invitados por consideración y respeto a los mismos.
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Sri Lanka (antigua Ceilán) es el mayor exportador de té del mundo. Y el proceso de recogida es, principalmente, manual y femenino. Cientos de mujeres tamiles recogen en torno a veinte kilos de té al día por apenas dos euros. Al mismo tiempo el consumidor europeo paga por esa cantidad no menos de 1.000. El té es una de las aportaciones más importantes al Producto Interior Bruto (PIB) srilankés.
Trabajan 22 días al mes unas ocho horas al día. Se las puede ver por las plantaciones de Nwara Eliya, en las colinas de esta isla con forma de lágrima, vestidas con saris de colores. No paran de cortar las hojas más tiernas con sus manos y echarlas en las cestas que llevan anudadas a la cabeza.

La Pedro Tea Estate es quizás la plantación más accesible desde Nuwara Eliya y también la más preparada para las visitas. Los domingos no se trabaja en la planta ni se recoge el té en los campos pero existen visitas guiadas para turistas. En ellas se explica desde la recogida de las hojas del té hasta el envasado para la exportación, pasando por los procesos de triturado, selección y secado. Al final de la visita se invita al viajero a una taza en el Tea Centre de la hacienda, donde también se puede comprar té procesado aquí, con un gran número de variedades.
Estas mujeres, con las que es más que difícil entenderse si no se habla tamil, realizan un pequeño descanso en la jornada y se sientan frente a las cumbres. Cielo o infierno. Algunas llevan frutas, otras té de sus propios termos.

Cuando llenan las cestas, se dirigen en fila india a la fábrica. Siempre caminado por caminos largos y empinados. Quién sabe cuántos kilómetros recorren al día. Allí las espera un hombre: el jefe. Sentadas muy juntas vuelcan sus cestas y eliminan las peores hojas, las más secas, las más estropeadas. El té de Sri Lanka tiene fama mundial y la hoja verde cotiza en la Bolsa de Colombo.
Una vez hecha la selección, comienza el proceso de secado, triturado y fermentado. Después se empaqueta. Y en la caja aparece la figura del león, el símbolo y logotipo de la isla. Si no hay león, no es té de Sri Lanka. Es así, pues los importadores que compran en las subastas y empaquetan en otros países no pueden estampar el anagrama del león. Y las empresas que utilizan este símbolo tienen que cumplir con las reglas marcadas por los estándares de calidad del Sri Lanka Tea Board.

Ellas regresan a sus montañas a seguir cortando hojas. Las cestas ya vacías no pesan tanto e igual caminan algo más ligeras. En unas pocas horas volverán a estar llenas. A quién no le apetece, a cualquier hora, sentado frente a una mesa camilla, el sabor de una taza de té.
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Celebrando nuestro cumpleaños chocolate del "güeno" para todos!!! ;)

Preparándonos para endulzar a nuestros amigos en nuestro dia.

Y seguimos celebrando nuestro 18 cumpleaños!!!Un poquito de champán y algo para picotear ;)

A vuestra salud!!!Si no es por vosotros no hubiéramos llegado a la mayoria de edad. 18 años!!!ufff...Muchísimas gracias!!!

Y por supuesto,esperando por lo menos cumplir otros 18 años en vuestra compañia,os deseamos una FELIZ NAVIDAD!!!Va por vosotros!!
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Hoy cumplimos nada mas y nada menos que 18 años. Queremos dar gracias a todos los que han hecho posible que alcancemos nuetra mayoria de edad. Esperamos seguir muchos años más compartiendo momentos de Té con todos vosotros.Gracias amigos!!!
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Hay una región alemana en la Baja Sajonia , la llamada Frisia Oriental que se lleva la palma en cuanto al Té. Es considerada la región alemana de los “locos del té”,los bebedores por excelencia, donde se ponga un buen té que se quite la cerveza!!! …Quizas hemos exagerado un poco tratándose de teutones.
Era tal el “vicio” que tenían hacia el Té que el rey Federico II el Grande quiso prohibirlo en Frisia Oriental. Argumentaba el monarca que perjudicaba a la salud y que además los frisios perdían mucho tiempo olgazaneando y bebiendo té. Pero por supuesto las intenciones del rey nunca llegaron a ningún lado. Es más, en 1906 se fundó la Sociedad del Té en Frisia Oriental y la cultura Frisia del té cuenta con su propio museo en la ciudad de Norden.


En Frisia Oriental el momento de servir el el té no tiene nada que envidiar a la ceremonia japonesa. En la taza,que se ensancha hacia arriba y mas bien parece un bol bajo con asa, se echa un trozo grande de azúcar cande(tiene aspecto de cristales muy gruesos) y después se vierte encima el té caliente. Pero no se llena la taza,solo que cubra el azúcar; entonces cuando el trozo de azúcar salta, porque salta,lo hace con un ligero chasquido y se dice que se ha hecho reir al Kluntje que es como llaman ellos a ese azúcar.
Seguidamente con una cuchara curvada se echa un poco de nata sin montar (Rohm) sobre la superficie del té. La nata se hunde pero poco a poco vuelve a la superficie formando nubecitas(Wulje). No hay que remover el té,eso nunca!!!
Primero se sorben las nubes de nata, después el té y por último el endulzado del fondo de la taza…. ¡Están locos estos Frisios!!!

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El Roiboos, la planta sudafricana que nos ofrece esa infusión tan deliciosa, tan suave, combinando diferentes sabores,tan….cara? prohibitiba?exclusiva? Pues sí o eso es por lo menos es lo que nos cuentan algún experto en cambio climático. Según parece corre el riesgo de convertirse en un costoso lujo en la próxima década porque la planta solo crece en una pequeña región de este país, gravemente amenazada por el cambio climático.
Pieter Koopman observa un joven arbusto de rooibos (arbusto rojo en lengua afrikáans). El preocupado agricultor posee 850 hectáreas plantadas en Suid Bokkeveld, oeste del país. 
Es en esta región de 20.000 kilómetros cuadrados de donde procede toda la producción mundial, sí mundial.. La sequía y las lluvias irregulares destruyeron más de la mitad de la producción de Koopman en la década pasada. Pero él espera que la temporada 2011 sea mejor. Pero ¿lo será?
"Los últimos 10 años fueron muy duros. Tuvimos que aprender a adaptarnos a nuevas condiciones climáticas, y seguimos haciéndolo. No podemos sentarnos y esperar", se lamenta Koopman. Las lluvias que caen en el invierno sudafricano entre mayo y agosto, cuando se suele plantar el rooibos, no llegaron. "Nuestras plántulas se secaron. Tenemos pérdidas en todas las temporadas", añadió.

Se ha intentado cultivar en otras zonas pero han resultado todo un desastre porque es una especie que necesita de las condiciones extremas de Suid Bokkeveld, en las montañas de Cederberg, donde la temperatura cae a cero grado en invierno y puede alcanzar los 48 grados en verano. "El cambio climático tendrá un impacto negativo en las exportaciones debido a su concentración geográfica, pero también porque existe una sola especie de rooibos. Si se liquida, se acabó", cuenta una experta sudafricana. Así que está claro que si todos los que apuestan por un radical cambio climático tienen razón la producción del roiboos caerá y el precio subirá. Roiboos será sinónimo de lujo y producto gourmet. Pero mientras esto llega podemos seguir disfrutando de tan exquisita bebida. ¿Hace un Roiboos 25 a media noche? Delicioso. Os esperamos. ;)
Durante más de tres siglos el té ha sido una de las bebidas preferidas de los rusos. Por el nivel de consumo de esta infusión, Rusia sólo cede ante “potencias” tradicionales del té como China, la India y Japón.
El té apareció en Rusia en 1638 con el nombre de “hierba china”. Lo trajo de una visita diplomática a la sede de uno de los kanes mongoles el boyardo ruso Vasili Starkov. En agradecimiento a sus obsequios, el diplomático recibió unos 64 kilos de té. En la corte del zar Miguel I de Rusia la bebida resultó muy del gusto de todos y en 1679 se firmó el primer contrato de suministro de té desde China. Se vendía en Rusia en unas pequeñas cajas con aspecto de joyeros.
¿De dónde proviene la palabra rusa “chai” que se traduce como té? En el norte de China, zona con la que tradicionalmente Rusia mantuvo relaciones comerciales, el té se llama “chai”, mientras que en las ciudades del sureste del país, donde solían anclar los barcos europeos, el té lleva el nombre de “tie” o “tii”. De aquí proviene la palabra “chai” en ruso y otras formas similares en turco, portugués y la mayoría de las lenguas eslavas y “té” o similares en la mayoría de países occidentales europeos.
Originariamente se bebía té por sus propiedades medicinales, por ejemplo, para el dolor de estómago. Más tarde advirtieron que esta infusión tenía otra buena peculiaridad: quitaba el cansancio y aumentaba el tono vital. Poco a poco se empezó a servir después de la comida o como bebida independiente.
Los rusos tenían su propio rito para preparar y tomar el té. Lo colocaban en una tetera con agua hirviendo y lo dejaban 10 minutos; debía quedar muy fuerte. En cada taza servían un poco de té que luego sería cortado con agua hirviendo, a gusto de cada comensal, servida del samovar (un curioso utensilio que se usa para calentar el agua y mantenerla caliente con un hornillo que se colocaba sobre la mesa). Este utensilio facilitaba mucho los procesos de preparación y toma del té, no sólo en casa, sino también de viaje.
Por este motivo el té se difundió por todo el país, conquistando los corazones de todas las capas de la sociedad. Donde más se extendió fue en Moscú, mientras que los habitantes de San Petersburgo, más semejantes a los europeos, preferían tomar café.

Las peculiaridades del té al estilo ruso
Tomar té se convirtió en uno de los pasatiempos favoritos en Rusia. Tomaban el té con frecuencia, en grandes cantidades. En una sesión podían tomar hasta seis u ocho tazas de esta bebida.
Servir el té era un cometido del ama de casa y sólo en contadas ocasiones se confiaba este proceso a la hija mayor de la familia. Las tazas, la tetera y el samovar siempre se hallaban al lado de esta figura.
Para servir el té utilizaban un colador que filtraba las hierbas. A los hombres se les servía el té en vasos con portavasos y a las mujeres, en tazas con platillos. Como regla se llenaba la taza o vaso dejando 1 cm. hasta el borde. Esta tradición apareció en las familias acomodadas, donde por norma añadían al té un poco de leche, limón o azúcar. Había que actuar conforme a los gustos del huésped, pero de forma que de su taza o vaso, cuando lo servía el ama de casa, no cayera ni una gota. En las familias de pocos ingresos, como las campesinas, habitualmente llenaban las tazas hasta el borde. Eso se consideraba una muestra de hospitalidad. Sin embargo, existía otra opinión de por qué se hacía eso: no se puede poner mucho azúcar a una taza llena hasta el borde.
Otra manera de tomar té era beberlo de los platillos, soplando la infusión, así el líquido se enfriaba más rápido. Posiblemente, esta tradición llegara de China donde tomaban té en unos pequeños tazones, sorbiendo ruidosamente. Se consideraba que así se apreciaba mejor el sabor del té.
Durante mucho tiempo tomar té fue una forma de ocio, que se ha conservado hasta hoy en día. Toda la familia y los amigos se sientan alrededor de una mesa, comparten sus impresiones, mantienen tertulias. Los rusos suelen decir que la familia cuyos miembros no toman té juntos, tiene problemas. Ese proceso les une, pues supone charlar de lo más íntimo. Otra idea asociada al té es la que muestra el refrán ruso “Si quieres deshacerte de los huéspedes no esperados, dales té de ayer”.
El té nunca se ha considerado una bebida que se sirva sola, en Rusia lo toman con leche, azúcar, limón, acompañado de mermelada, empanadillas, miel, etc. En el idioma ruso incluso existe una forma de invitación al respecto: “venga a mi casa para tomar té”, que conlleva que el huésped no abandonará la vivienda con el estómago vacío.
Aunque desde la introducción del té en Rusia se conocía la existencia del té verde, el negro tradicionalmente gozó de mayor popularidad en Rusia. Últimamente esta infusión está cediendo cada vez más ante el café matutino y la cerveza o los cócteles vespertinos. Sin embargo, las tiendas de té nunca están vacías y en todos los hogares se puede esta infusión.

La producción de té en Rusia
El primer arbusto de té en Rusia fue llevado al Jardín Botánico Nikitski en Crimea (Ucrania actual) en 1817. En los años 1820 se empezó a cultivar el té en Georgia, Azerbaiyán y en la región de Krasnodar. La calidad del té producido en la URSS dejaba mucho que desear, por eso se continuó importando de la India y Ceilán (actual Sri Lanka). Actualmente en el territorio de Rusia el té se cultiva sólo en la región de Krasnodar, con ayuda de máquinas que, por supuesto, afectan a la calidad del té.
Fuente :http://rusopedia.rt.com/
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Corría el periodo Muromachi (1334-1573). A medida que los guerreros se dejaban subyugar por las suavidades del lujo y el arte, se hallaban los monasterios zen en una comprometida contradicción. Por una parte, eran recoleto lugar de meditación, apartado del bullicioso ajetreo de la corte. Por otra, dado que los monjes dedicaban sus ocios al arte -hay que recordar que el estilo monocromo sumie nació durante esta época como obra de aficionado, como ocio del monje budista que sabía suplir su falta de profesionalismo por aquella palpitante emoción de lo imperfecto- eran centro de reunión de las gentes cortesanas, de los coleccionistas, de todos aquellos que anhelaban poseer una pieza de arte única, adquirible, precisamente, sólo en el recinto de un monasterio. Y así, contradictoriamente, los monasterios fueron lugares grandemente concurridos.
Los samurais habían convertido sus sables en preciosos objetos de arte, vivían en olvido de las cosas de gobierno, e hicieron de Kioto la émula de la Florencia renacentista. La vida cortesana alcanzaba las cumbres de la sofisticación y atenazaba al individuo a las cadenas, sutiles pero agobiantes, del protocolo. Los notables, lo eran si sabían por igual escribir poesía, pintar, atesorar cerámicas, lacados y objetos de belleza singular, dar fiestas sutuosas y organizar entretenidas representaciones teatrales.
En los fastos del siglo XVI, era lógico que no cupiera para el zen más que la superficialidad y lo anodino. Así se puso en boga la ceremonia del te como contrapartida, como oasis en la fatigosa vida de la corte, como posibilidad de evadir un cierto protocolo. Pero para aquellas gentes agitadas y superficiales, la ceremonia del té no podía ser otra cosa, en fin, que una ceremonia más. Y así la integraron en su mundo movido y frívolo a modo de una sutil charada de la cortesía. Les estaba vedado comprender los valores intrínsecos, su auténtico sentido, ahondar en los principios de meditación budista. Y así, como tantas veces en la historia, se contentaban satisfechos con un mimetismo de las formas externas; con hacer como que se hacía.

Sólo a partir de este estado de cosas, puede apreciarse la revolucionaria personalidad de Sen Rikiu (1521-1591), el maestro de la ceremonia del té cuyo nombre ha quedado unido al de Daitoku-ji. Vió el advenimiento de una nueva época, la Momoyama (1585-1615), en que se estableció una especie de dictadura política sobre la corte enamorada del lujo y sostenida por la nueva clase de comerciantes. Sen Rikiu comenzó a suprimir en la ceremonia del té que como maestro presidía, todo aquello que, teniendo origen chino, resultaba enigmático e incomprensible a sus invitados; todo lo mimético y rutinario, para conseguir que aquel momento de reposo y meditación se convirtiera en un enfrentamiento de cada individuo consigo mismo, en una oportunidad para cada uno de los invitados de reflexionar profundamente sobre su propia persona hasta logar situarla en el lugar que le correspondía en el universo.
Hubo en la historia hasta sesenta submonasterios en el complejo de Daitoku-ji; independientes entre sí, comunicados por silenciosas avenidas de piedra pero que salvaduardaban tras sus propios muros de bambú el maspreciado de los atributos del zen: el individualismo. Así cada monasterio tenía su nombre, sus maestros y sus discípulos, sus dependencias y sus jardines, sus colecciones de pintura y cerámica. Subsisten en la actualidad todavía veintidos o veintitrés de ellos. En uno de las más famosos, Daisen-in, preparó el té Sen Rikiu para el mejor de sus amigos, Taiko Hideoshi, el dictador de los destinos del Japón de su tiempo, el protector de Daitoku-ji y forjador de su época dorada.

Sen Rikiu perdió la gracia de su señór por alguna de las varias versiones que se cuentan del hecho -porque no quiso darle a su hija por esposa o porque el dictador descubrió que pretendía envenenarle con una aromática y amistosas taza de té, o quizá por pecado de soberbia, porque cuentan las fuentes que, con exagerado anhelo de inmortalidad pretendió incluir su propia imagen entre las que coronaban el Sanmon, la puerta sagrada de Daitoku-ji. Lo cierto es que de pronto, Sen Rikiu se vio agraciado por la orden de su amigo el dictador Hideioshi con el honor de quitarse la vida.
Sen Rikiu, el día fijado, invitó a sus discípulos más queridos a tomar el té. En uno de los monasterios de Daitoku-ji, en el de Jukoin, sirvió el maestro por última vez el líquido verde, humeante; por última vez oyó elogiar los utensilios que habían conseguido aunar lo bello con lo tosco y sencillo en esa cualidad del zen que llamamos wabi. Y después de haberse concentrado por última vez en sí mismo, hizo don de ellos a sus discípulos; luego arrojó contra el suelo la taza vacía en que acababa de beber su té -"que jamás de esa taza mancillada por mi degracia pueda beber otro hombre", despidió ceremoniosamente a sus invitados y quedó para siempre solo en el monasterio de Jukoin, donde aún hoy puede visitarse su tumba.
A Sen Rikiu se le atribuye la creación de la sukia o chahitsu, la casa de té, un pequeño edificio independiente o sólo una estancia simple, sencilla, austera. Techumbre de paja - era el techo el elemento más importante de la casa campesina, verdadero símbolo de unión entre cielo y tierra, que durante la estación lluviosa protegía las delgadas paredes de la lluvia -apoyada sobre postes de madera lisos y sisn acabado. El espacio interior, suficiente para cinco invitados más el maestro, aparecía vacío; sólo el tokonoma donde colgar una pintura y colocar un jarro de flores, un hoyo en el suelo donde hacer fuego y calentar la marmita. El refinamiento de lo sencillo en que nada se deja a azar y todo es producto de premeditada volunta artística; en que se rechaza lo simétrico porque entraña repetición.
La casa de té de Sen Rikiu, inspirada en la choza campesina, pasó a representar para la alta sociedad de la época el ideal arquitectónico, y dando origen al shoin -estancia mínima que tiene imprescindiblemente un tokonoma, un chigaidana (estantería)- venció a la tradición aristocrática. Su suprema sencillez acabó representar el prototipo de palacio residencial.
Fuente:http://www.zafulandia.com/
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Unas nuevas JORNADAS LITERARIAS MEJOR CON UN LIBRO ,organizadas por Juan Ramón Galvez, se han celebrado este año. Una oportunidad para conocer a escritores, acudir a sus charlas y presentaciones.Y es te año La Tetería ha estado presente y hemos tenido el placer de recibir en nuestra casa a grandes autores y como no, la Lata Viajera no podia faltar.La Lata Viajera se convirtió en la Lata Literaria.;)

Estuvieron presentes autores de la talla de Leara Martell, Guadalupe Eichelbaum, Lourdes Fernández Montoya, Iván Martínez Hulin, Miguel Ruiz Montañez, Salvador Navarro, Félix González Modroño, Antonio Gómez Rufo, Sergi Llauger, Antonio Calzado, Francisco José Jurado, Regina Román, José Ángel Muriel, Susana Ross, Alejandro Castroguer, Teo Palacios, Jorge Díaz, David G. Panadero, Francisco Pérez Fernández, León Asuero, Patrick Ericson, Pedro de Paz…....todo un lujo literario

Visita de escritores en La Tetería.Una buena buena sobremesa literaria entre amigos. Regina Roman,Pedro de Paz,Teo Palacios,Francisco Perez Fernandez,Cristina Montero,J.r. Gálvez.....

Celebrando las II JORNADAS LITERARIAS MEJOR CON UN LIBRO. Tuvimos el honor de recibir a escritores de la talla de Pedro de Paz, Patrick Ericson y Jorge Diaz.Todo un placer conocerlos.





El glamour llega al mundo del Té.Una lista de los 10 tés mas exclusivos del mundo,tés que no se olvidan,para bolsillos también muy exclusivos ;)
TÉ AMARILLO. El rey de los tés, muy exclusivo y de larga tradición en China, sólo fabricado con los primeros brotes de hoja. Fragancia fresca, de sabor suave pero agrio, que deja la boca limpia y seca. Multitud de bondades medicinales.
Precio: 60 €, 20 gramos.
YIN ZHEN. Famoso entre las celebrities, es un té muy usado en la cosmética moderna por sus virtudes antioxidantes. Es cosechado a mano, secado al sol y recolectado al inicio de la primavera, cuidando que los brotes no pierdan su capa aterciopelada.
Precio: 70 €, 100 gramos.
LONG JIN IMPERIAL. El más reputado entre los tés verdes de China. Es original de la provincia de Zhejian. De hoja plisada, perfume sutil y delicado, con gusto dulce y ligero a castaña. Su precio varía según el número de yemas recolectadas.
Precio: 45-50 €, 100 gramos.
BOURGEONS DE YUNNAN. Original de Yunnan, está considerado el mejor té negro del mundo. Tiene inconfundibles hojas largas, enrolladas y doradas, y su gusto evoca al cacao, a la fruta y a la trufa.
Precio: 27 €, 100 gramos.

PUERH CELESTE. Té de yemas doradas semifermentado y envejecido en barricas de roble entre 5 y 6 años. Muy famoso en la farmacopea china por sus cualidades digestivas y la quema de grasas saturadas.
Precio: 40-45 €, 100 gramos.
MANTO ROJO. Es conocido como el champán de los tés. Crece en la montaña más alta de China, a donde no tienen acceso los hombres, y se adiestra a unos monos para que lo cosechen. Su sabor recuerda a la nuez y a la castaña. Bajo en teína.
Precio: 70-80 €, 100 gramos.
GYOKURO PERLA DE ROSA. Té verde japonés, cuya elaboración fue el secreto mejor guardado, motivo de luchas entre los más aguerridos samuráis; una bebida sólo reservada a la corte. Alto contenido en polifenoles. Su sabor recuerda a la hierba fresca.
Precio: 55 a 70 €, 100 gramos.
SHAPHIR HIMALAYA. Procedente de la cordillera de Nepal, es un té semifermentado y envolvente. De tonos amarillos dorados, su sabor evoca al albaricoque y el melocotón.
Precio: 50 €, 100 gramo

DARJEELING AMBOOTIA FIRST FLUSH. Té verde de primavera de la India, procedente de uno de los jardines más selectos de Darjeeling. Sus hojas están llenas de brotes dorados y su sabor recuerda al moscatel. Llegan en avión a los tres días de su recolecta.
Precio: 70 €, 100 gramos
JUKRO. Té negro originario de Corea, cuyo peculiar sabor recuerda al grano de café recién tostado. Pese a su gran calidad, es poco conocido y muy exclusivo. Su sabor recuerda al té Keemun.
Precio: 70 €, 100 gramos.
Fuente:www.abc.es
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Inspirado en la típica y terrorífica escena dónde un grupo de personas se ven amenazadas por una aleta que se asoma a la superficie por sobre el mar, Sharky es un creativo infusor de té con la forma de una aleta de tiburón. Su creador, el diseñador Pablo Matteoda, complementa la idea al sugerirnos llenar el objeto con hojas de té de color rojo para que a su paso, la aleta deje una sangrienta estela.

Estas bolsitas de té, que son básicamente lo que podemos encontrar en cualquier tienda, solo que en vez de tener un trozo de papel al extremo del cordón atado a la bolsa, encontramos un precioso origami de un barco. Al sumergir nuestra infusión, el bote flotará en la superficie de nuestra bebida, brindándonos una escena muy tierna y entretenida mientras esperamos a que la bebida quede lista. Aunque solo se trata de un concepto desarrollado por Elisabeth Soos, la idea es tan sencilla que nosotros mismos podemos convertir nuestras bolsitas del té en algo más delicado y hasta artístico.

Evidentemente, el concepto de éste infusor fue tomado de los patitos de hule que fabrican para flotar en las bañeras. El tamaño de este patito es más pequeño, así que cabe perfectamente en cualquier taza sin importar su tamaño.

El utensilio tiene forma de maceta dónde se coloca el té como si de tierra para plantas se tratara; por su parte, la rama y su respectiva hoja nos ayuda a sumergir la infusión. Mientras las flores se diluyen, la taza de té luce como un recipiente del que se asoma, temerosa, una pequeña planta en crecimiento.

No podía faltar en ésta lista un infusor de té inspirado en un buzo, pero no cualquiera sino un Meoguri, como se les conoce a los buzos en Corea. El curioso objeto incluye un tanque de oxigeno que hace contrapeso y mantiene al utensilio en su lugar. Fabricado en silicona, el infusor podría funcionar como tal o simplemente como una tierna decoración para la cocina.

De todos los productos de la lista, puedo asegurarles que éste es mi preferido. Y es que como dice el título y haciendo referencia a las normas escritas por Isaac Asimov, un robot no debe sumergirse en líquidos. Mientras que el cuerpo de este tierno robot mantendrá las hojas de té en su lugar, las manos en forma de gancho sostendrán al infusor inmóvil dentro de la taza.
Fuente:http://www.desenchufa2.com/
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El té tiene una historia larga y turbulenta, llena de intriga, aventuras, fortunas perdidas y ganadas, guerras y revoluciones, de estética religiosa, expresión artística y cambio social.
Una placa sobre el muro del número 9 de la calle Gislton, en Londres, recuerda a los transeúntes: “ Aqui murió el botánico Robert Fortune en el año 1880”.
Pero quién fue Robert Fortune…. Pocos son aquellos que conocen la extraordinaria aventura de este hombre, que a mediados del siglo XIX, y en sus propias narices, logró violar los secretos celosamente guardados por los chinos sobre el té y sus procesos de elaboración.
Hacia el año 1840, China era el único productor mundial de té de calidad, y por casi 200 años, la Compañía de las Indias Orientales ( al servicio de la Corona Británica) había estado vendiendo opio a China, y comprando té a cambio, para luego venderlo al resto del mundo.-
Dependiente de la China, la Compañía de las Indias Orientales se dio cuenta de que el té podría ser cultivado en la cordillera del Himalaya , ya que su ubicación geográfica y condiciones climáticas eran similares a las mejores regiones chinas donde se cultivaba el té: una gran altura, suelo rico en minerales, alternancia de lluvia y niebla para regar las plantas del té y sombra para protegerlas del sol abrasador.-
Pero el único problema era que el té en China era considerado como un secreto de estado, y como tal, estaba fuertemente custodiado.-
Es así que en el año 1848, todas las miradas se dirigieron hacia Robert Fortune, quien ya había viajado a la China entre los años 1842 a 1845, como estudioso de la Sociedad de Hortícultura de Londres, y por lo tanto, tenía conocimiento de las costumbres de ese país tan lejano, había adquirido la destreza necesaria para manejar los “palitos” en las comidas, y había enviado en su viaje de vuelta un centenar de plantas hasta entonces desconocidas en Occidente.

Además, había declarado que el té verde y el té negro provienen de la misma especie… toda una herejía para la comunidad científica occidental!!!!
Fortune recibió instrucciones expresas de la Compañía de las Indias Orientales: "Además de la recolección de plantas de té y semillas de las mejores localidades para su transmisión a la India, será su deber aprovechar todas las oportunidades para adquirir información en cuanto al cultivo de la planta del té y su fabricación en la misma forma en que es practicada por los chinos, y tomar nota de todos aquellos asuntos que considere conveniente que los encargados de la supervisión de los viveros de té en la India deban conocer ".
La misión estaba planteada y Robert Fortune se transformaría en un espía que tendría que infiltrarse en las plantaciones de té de la China, obtener sus preciosas semillas, y transportarlas a la India.
La tarea era más que peligrosa, ya que se trataba ni más ni menos de robar los secretos del té a quienes los había guardado celosamente para sí por miles de años.

Si era descubierto, se expondría a una muerte terrible, ya sea en manos de las autoridades, o de los ladrones o vagabundos que encontaría en su viaje. Ni siquiera Marco Polo se había adentrado en el corazón de la China.
Aprendió mandarín,adotó el traje local,se afeitó la cabeza y se puso una cola de caballo; así pudo entrar en la ciudad prohibida de Souchow sin llamar la atención.
Fortune hizo varios envíos a Inglaterra durante los tres años de su primera misión.
Su segundo viaje a China para la empresa de las Indias Orientales fue para obtener las mejores plantas para establecer plantaciones de té en la India. Una vez más, se disfrazó como el chino "de una provincia lejana, contrató a un intérprete, y se dirigió a las regiones de cultivo del té del país. Sus esfuerzos resultaron fructíferos con el envío de más de 20.000 plantas. Así se estableció la industria del té en la India.
Fortune hizo dos viajes más a China (1853-56, 1858 a 1859) y un viaje a Japón (1860-1862), y fue responsable de la introducción de más de 120 especies de plantas para los jardines occidentales. Sus publicaciones incluyen:
Vivió cómodamente en el producto de las ventas de su libro y disfrutó de un largo retiro. Él murió en 1880.
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En tiempos feudales en la zona de Kanazawa vivía un poderoso clan llamado Maeda. Era el segundo clan mas poderoso de todo Japón, después del Tokugawa, y su poderío se medía en términos del tamaño del feudo y la producción de arroz. Con el tiempo Kanazawa paso de ser un simple pueblo a una ciudad que podía rivalizar con Edo o con Kyoto así que es un sitio que os recomiendo visitar.
Además, es uno de los pocos lugares en el país que escapó a la destrucción de las bombas aliadas en la Segunda Guerra Mundial así que toda la parte antigua, el pueblo alrededor del castillo y el distrito samurai, Nagamachi, se conservan muy bien. Otro distrito en buenas condiciones es el distrito del té o chaya.
Una chaya es una casa de té, un tipo de restaurante donde los invitados beben té y al mismo tiempo son entretenidos por una geisha que baila y canta para ellos. En tiempos antiguos eran sitios populares y solo se encontraban en ciertos distritos que se concentraban a las afueras de la ciudad.

En Kanazawa hay tres de estos distritos chaya. Está Nishi Chayagai, Higashi Chayagai y Kazuemachi Son lugares encantadores con antiguos edificios de madera y calles pavimentadas que parecen haber sido sacadas de alguna película de Kurozawa. Cada uno de ellos tienen casas de té que todavía funcionan así que es la oportunidad para sentarse a ver una geishsa caminar velozmente por las calles rumbo a su trabajo.
El distrito mas grande de todos es el Higashi. Tiene tres casas de té, tiendas y cafeterías. Hay incluso tiendas de souvenir que venden objetos dorados a la hoja, la especialidad de Kanazawa. Si quieres beber el té rodeado de oro pues ve a la casa Hakuza. Le sigue el distrito Nishi a poca distancia de distrito de los samurais, es más pequeño, tiene un museo y hay tours gratuitos.
Y el tercer distrito es el Kazuemachi, el más pequeño de todos con varios restaurantes y casas de té. Se llega caminando cruzando el río desde el distrito Higashi.
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El té se ha convertido en bebida universal, y amén de esto, mítica y aún religiosa: tanto cuando los árabes nos lo ofrecen para agasajar nuestra llegada como en el té de las cinco inglés, o en el ritual japonés, que nos invita a tomarlo con trascendencia. Con azúcar, solo o con pastas, la ceremonia es la misma. Quianlong, emperador de la China, tomaba el té con leche añadiendo a la infusión un buen trozo de mantequilla, costumbre que venía de las más profundas tradiciones de su país. El té lo toman desde siempre los tibetanos con ese añadido calórico, la mantequilla de yak, imprescindible para soportar con alegría las frías temperaturas ambientales y por tanto formando parte de sus vidas.
Y decir China es hablar del té, ya que de allí procede el arbusto de ese nombre, las hojas que lo cubren y la bebida que con ellas se confecciona. Parece que fue el sabio Shennang, hermano del Emperador Amarillo, de la dinastía Zhou, quien en los años dos mil ochocientos antes de nuestra era encontró la planta, la calificó, la incluyó entre los remedios de la medicina china que él desarrolló, y además de todo eso la convirtió en moda para bebedores que deseaban limpiar sus cuerpos con la infusión.
Una infusión, la del té, con trascendencia universal, y es que por razón de los impuestos que el rey Jorge quiso imponer a las colonias americanas, estas se rebelaron e independizaron -esa historia cuentan los libros- y dieron lugar a los actuales EE UU, donde, por cierto, se utiliza el té mucho menos de lo que parecería educado ante tamaño favor.

El arbusto nació en la China pero derivó hacia la India y Ceilán, y hacia Kenia y Turquía, que lo adoran, producen y consumen en grandísimas cantidades. Hasta un total de más de tres millones de toneladas al año, lo que considerando el peso de la hoja desecada parece una barbaridad, a todos menos a los abnegados marinos que lo transportaron en otras épocas al continente, que obtenían por su rapidez y buen hacer innumerables premios y regalías.
En nuestro entorno hay incondicionales y forofos -aunque deberemos reconocer que no son mayoría- que tienen en la cabeza su té ideal o se pirran por probar las infinitas posibilidades que les brinda el mercado. Además de las fórmulas remotas, que distinguen las hojas según su nivel de oxidación, y que van del blanco al negro pasando por el verde y algunos tostados, y otras calificaciones posteriores que definen el grado de fermentación, el picado de la hoja y su acumulación, lo cierto es que para experimentar nuevas sensaciones deberán acudir al mercado anglosajón, que por propia vocación o por el recuerdo de su extinto imperio en los reinos del té, ha logrado sabores sin par al depositar las hojitas y sus mezclas en la hirviente agua que contiene la imprescindible porcelana. Té negro al aroma de vainilla, o de ciruela y pétalos de rosa; té verde con jazmín; té con frutas del bosque o con sabor a melón....
Y un té freddo en Florián, a la sombra del campanile veneciano.

Fuente: ALFREDO ARGILÉS, elpais.com
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El crisantemo es una de las flores más famosas de China, donde se puede encontrar en cualquier sitio. Es muy rica en variedades y tiene una fragancia suave y delicada, además de asombrosas propiedades. Debido a que es una flor muy común y también una comida medicinal, los chinos han conservado la practica de tomar crisantemo desde hace miles de años. El crisantemo blanco es el que se añade al té, mientras que las hojas de la flor se añaden también a veces a la mezcla.
La variedad más famosa de todas son la que crece en Hangzhou, más exactamente en la ciudad de Tongxiang, en Zhejiang, y el crisantemo de tributo de Huizhou, que crece en el monte Huang. Este último en particular, es la bebida más saludable ya que al crecer en la alta montaña no está contaminado en absoluto. Al escoger la flor, muchos prefieren los crisantemos más blancos y granes, aunque sin embargo la mejor elección son los crisantemos más pequeños y amarillentos, y más feos.

El efecto del te de crisantemo está recogido en el libro compendio de la medicina china: está ligeramente frío por naturaleza, el sabor es dulce y libera el viento caliente del cuerpo, eliminando el la hiperactividad del hígado, y mejorando la visión. La medicina moderna también ha demostrado sus propiedades curativas, como que puede ayudar a reducir la presión sanguínea, eliminar células cancerígenas, expandir la arteria coronaria y prevenir contaminación bacteriana. Un consumo continuado puede ayudar a incrementar los niveles de calcio y regular la función del miocardio, así como a reducir el colesterol, por lo que es especialmente bueno para gente en edad madura. Es bueno para la vista, previniendo la conjuntivitis y los ojos rojos. Además, su aroma es rico y refrescante, lo que ayuda a relajarse y eliminar el dolor de cabeza.
Fuente: http://spanish.china.org.cn
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Hay distintas versiones sobre los orígenes del té. Sin embargo casi todas lo sitúan entre la India y China. Más allá de los hábitos fundantes tanto en Oriente cuanto en Occidente, la popular infusión tiene sus modos de beberlo y prepararlo.
Esos rituales en torno a las delicadas hojas o hebras, que dejan su sabor y aroma en el agua caliente que las macera, en derredor del mundo son muchos. Los chinos por ejemplo destacan un ambiente cálido y armonioso, un anfitrión atento pero no invasivo. En este caso no es un modo de hacer unívoco como en el caso de Japón pero, sin embargo, hay exacto respeto por la ceremonia que cuenta con pequeñas tazas sin asa y teteritas de arcilla.
En China los tés más utilizados provienen de plantaciones de Taiwán que, dependiendo de la producción que se pretenda, reciben diversos tratamientos (ver recuadro). La temperatura del agua es otro factor importante, para el té verde: entre 75 y 85º C para los rojos u oolongs a un poco más de temperatura pero sin hervir.
Entre los pasos destacados, quien sirve coloca agua hasta la mitad de la taza; el resto será “afecto” y, antes de probarlo, el invitado debe olerlo, golpear tres veces la mesa con el dedo y posteriormente tomar en sorbos pequeños. Tras degustarlo comparan los sabores y aromas con las tazas que se beban a lo largo de la reunión. Cuatro principios básicos rondan el rito: He –armonía-; jing –respeto-; mei-belleza-, y zhen –verdad-.

La ceremonia del té japonesa en tanto, también implica hospitalidad y un tiempo para compartir. El anfitrión usa kimono. Debe haber un arreglo floral en la estancia destinada -denominada casa de té- incienso, así como una cerámica especial. Es habitual un rollo en la pared con caligrafía o pintura; esto define al agasajado.
El equilibrio entre los gestos apropiados y las frases acordes al momento es un trabajo al que deben abocarse -especialmente los occidentales- para no faltar el respeto. El equilibrio ambiental, por otra parte, es de gran relevancia: está dado en el metal de la tetera, la madera del carbón, la tierra de la cerámica, el fuego para calentar y el agua con la que se prepara la bebida. Un gesto de humildad es sacarse los zapatos y colocarse de rodillas. Incluso en muchas casas de té se ingresa en esa posición.

No se puede hablar de té sin nombrar a Inglaterra donde per cápita se consume más de 2 kg de Camellia sinensis. El Afternoon tea es un clásico que se impuso en la realeza y que los ingleses trasladaron a sus casas nobles y a sus colonias a comienzos del siglo XVII. Hoy es posible vivirlo con la opulencia de otros tiempos o la sencillez de un encuentro casual.
Entre las 15 y las 17, con scones, sandwiches o tartas frutales, la hora del té debe honrarse. En la actualidad es muy cool llegar a hoteles de lujo, en los que en ambientes refinados y elegantes se sirve la infusión de forma glamorosa. En el Hotel Claridge's un arpa acompaña el servicio por el que se abona aproximadamente 30 libras. El Ritz es lo más top. El promedio de gastos es de 40 libras pero los vale. Todo el jet set y famosos del mundo en un mismo sitio.

En Granada hay que detenerse en las teterías árabes y dejarse cautivar. En las Caldererías en la parte baja del Albaicín las cartas de tés contienen diversos tipos -hasta 50- con sugestivos nombres como Embrujos de la Alhambra, Pasión de Granada o Amor turco. El ambiente con todos los toques orientales de sedas y coloridos almohadones, está presto para tomarse un tiempo para disfrutar.
El té se lleva a la mesa en bellísimas teteritas de metal y se sirve en pequeños vasos de vidrio decorados con arabescos dorados. Uno de los ejemplos contiene camellia sinensis, canela, manzana, naranja y menta y algunos secretos que jamás descubriremos. En algunos locales sirven pastelería oriental basada en frutos secos como almendras, nueces, avellanas, también con miel, pasas y dátiles.


En Marruecos mientras se camina por las tiendas de los mercados, no es de extrañar que le ofrezcan un vaso de té de menta. No lo rehúse: es un placer más de los que encontrará en ese país. La India, por su parte, es el mayor productor mundial de té. En su suelo se consume preferentemente el negro y se convida a los invitados en cualquier ocasión o momento del día, generalmente con azúcar y leche.
Fuente:http://welcomelosandes.com/
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Sobre una placa blanca, en una de las paredes del estudio, se lee en grandes caracteres verdes: Ichi-go ichi-e. "Es una frase japonesa que advierte que este momento es único e irrepetible. Que nada nunca será igual a este ahora que estamos viviendo, aunque parezca que estamos haciendo lo mismo", explica Irmi Marchetta, investigadora de la relación entre el té y la espiritualidad. "Ichi-go ichi-e se relaciona con el budismo zen, y en la ceremonia del té aparece escrito en los kakemono, rollos alargados de papel de arroz o de seda que adornan el lugar de la celebración. Se cree que el autor de la frase es el maestro Sen no Rikyü (1522-1591), que incorporó a la ceremonia del té la tradición wabi-cha, que valora la belleza de lo modesto, lo no convencional e incluso lo imperfecto, y ademanes simples y despojados para acceder a un sentido más profundo en el ritual", agrega.

De vida o muerte. La frase aparece también en las paredes de los dojos donde se practican las artes marciales, para recordar a los aspirantes que deben superarse y depurar sus técnicas porque un combate es una experiencia irrepetible de vida o muerte. Que no habrá posibilidad de volverlo a intentar.
En el techo del mundo. El encuentro de la investigadora con el mundo del té se produjo durante un viaje de trabajo al Tíbet. "Siempre me fascinó el nombre que le daban al Tíbet: ¡el techo del mundo! Y, además, la posibilidad de conocer sus templos, sus famosos monjes milagreros y averiguar qué había de cierto de sus levitaciones al ras del suelo. Fue una experiencia fascinante aunque decididamente la vida monástica no era para mí", sonríe.
Transformar la propia vida. Sin embargo, una de las cosas más trascendentes del viaje fue el descubrimiento de lo que cambió el sentido de su vida: el té como medio de realización espiritual. "Tomar una taza de té puede ser un hecho trivial, algo casi automático que no llega a romper la rutina cotidiana, o bien una vivencia espiritual que permite conectarse con lo más profundo y transformar la propia vida. Naturalmente, está en cada uno crear el ambiente y la actitud necesarios para que el milagro se produzca. Significa entrar en un mundo nuevo, que desarrolla la sensibilidad y permite vivencias difíciles de describir con palabras."
Un sabor distinto. "Para sentir que cesa el torbellino y que nos abrimos a una experiencia distinta donde la taza de té es la guía espiritual, habrá que empezar por respirar profundamente para relajarse y limpiar la mente. Después, tomar la taza de té y, como a los otros ingredientes, lavarla. Calentar el agua hasta conseguir la temperatura adecuada. Mientras tanto, elegir el tipo de té que el espíritu necesita en ese momento. Y poner música suave, que transmita alegría y paz. Tocar las hebras, acariciarlas, olerlas... Es como establecer un diálogo, como si de pronto seres desconocidos nos contaran sus secretos. Todo es novedoso, misterioso. Después habrá que ir mezclándolas como si se tratara de notas musicales. Es interesante mezclarlas buscando efectos visuales, texturas, formas. El que ame las flores, puede agregarlas a la preparación. Hay que recordar que cuando uno toma un té que tiene flores activa su parte emocional. Por último, tomar el té, disfrutarlo, y, fundamentalmente, sentir cómo la preparación entra en nosotros y nos crea niveles de conciencia distintos."
UN CAMINO
Irmi Marchetta descubrió su inquietud espiritual casi paralelamente con su vocación por el periodismo de investigación. Fue en uno de sus viajes al Lejano Oriente donde descubrió en el té un camino hacia la realización espiritual. Al mismo tiempo las nuevas experiencias la llevaron a crear una empresa dedicada a la preparación de tes artesanales, que incluyen mezclas de hebras con flores, frutos y especias (cardamomo, canela), elaboradas a mano.
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/
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En una mesa de té. Konstantin Korovin (S. XIX. Impresionismo. Rusia)

La taza de té. Diane Leonard. (S. XXI. Impresionismo. Norteamérica)

La hora del té. Abbott Fulle Graves (S. XIX. Impresionismo. Norteamérica)

El té de la tarde. Diane Leonard

El té de la tarde en China. Kalvin Lei

La hora del té. Albert Lynch (S. XIX. Perú)

El té. Pierre Bonnard (S. XIX. Nabis. Francia)

El té de la tarde. Isidore Verheyden (S. XIX. Bélgica)

Johannes Marius.Despues del te

El samovar. William McGregor Paxton

La taza de té. Walter Granville-Smith (S. XIX. Impresionismo. Norteamérica)

Mujeres tomando el té. Albert Lynch
Fuente: http://cocinamosentretodos.blogspot.com/
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Si vas a Perú que sepas que también puedes disfrutar de un buen Té,os ofrecemos un artículo del periódico peruano EL COMERCIO en el que nos muestran algunos lugares donde disfrutar de la infusión milenaria:
En el local de Quinta Esencia, la pared es un estante alto de madera que soporta ochenta cajas de metal. Cada una de ellas, cuando son abiertas, despiden aromas distintos, con notas de frutas, de plantas, de tierra, de madera, como si hubieran salido de la literatura más sensorial.
Estas cajas contienen la mayor variedad de tés de Lima, un poco más de cien, y de la mejor calidad.
“China, Japón, la India, también traemos de Sri Lanka, un té negro de África e infusiones de frutas y herbales que vienen de Europa”, cuenta Elizabeth Rouillon, una de las fundadoras de la tetería, que queda en el C.C. Caminos del Inca, cuando se le pregunta sobre la procedencia de sus tés.
“Escogimos el té porque es una bebida que nos encanta, nos gusta todo el espectro que tiene sensorialmente hablando, olores, colores”, dice su socia y también fundadora, Luciane Delpino.
EL PARAISO PARA LOS AMANTES DEL TÉ
En Quinta Esencia, la carta puede ser muy amplia. Para elegir la variedad que ofrecen, estas dos empresarias y entusiastas de la bebida de marras se contactan con proveedores de té de todo el mundo y con brokers que seleccionan las mejores plantaciones y les informan para una mejor compra. “En esto también hay modas”, confiesa Luciane, y estos comerciantes las mantienen al tanto.
La tienda cuenta con una certificación europea que garantiza la calidad de los tés. Aquí no solo encontrará un abanico impresionante de esta bebida –tés perfumados con capullitos de rosas, fermentados de color y aroma intensos, o tiernas hojas verdes que dan infusiones claras tan apreciadas en China-, sino también podrá comprar infusores, teteras y tacitas.

En el segundo piso, esta tetería ofrece una librería con volúmenes dirigidos a persona con un estilo de vida más tranquilo. El ambiente aquí invita a sentarte con una humeante taza de té –o una versión helada para el verano- en uno de sus cómodos sillones y perderte en un libro, mientras afuera Lima continua caótica.
OASIS DE BURBUJAS
Si desea probar un té divertido, refrescante y rico, la siguiente vez que esté paseando por Miraflores puede dirigir sus pies hacia la calle Los Pinos, donde funciona Té Burbuja – Bubble Tea.
Es un local pequeño y tiene el delicioso espíritu de un verdadero huarique del té. Es un favorito de los jóvenes y se los ve a toda hora eligiendo entre los distintos tés y la numerosa selección de frutas. Este té viene con una sorpresa que desde hace unos años es un boom mundial: las burbujitas de tapioca o harina de yuca. De una textura blanda y curiosa, estas bolitas pasan por la cañita gruesa (especial por este motivo) y morderlas es todo un placer.
En la calle Tarata, funciona otro local que ofrece estas gelatinosas bolitas. Dino Vanucci es un biólogo que prefirió combinar su talento y conocimientos con los negocios y abrió un salón de té moderno y cool, Energy Bubble Tea.
Ofrecen –entre otros- té assam (fermentado), verde (no fermentado) y rojo (semi fermentado), que afirma tiene propiedades que ayudan a adelgazar. “Pensé en el té como alternativa ya que no es conocido como el café y tiene más propiedades”, cuenta Vanucci.
Sobre la base de estos tres tés, usted puede elegir la combinación con frutas y bolitas de tapioca que se le antoje. El local cuenta con sillones cómodos, puffs de colores y dibujos en las paredes.
Las teterías se están multiplicando en nuestra ciudad. Quizá Lima está descubriendo que tomarse una pausa frente a una taza de té produce bienestar y los jóvenes están adoptando esta bebida como una opción saludable para refrescarse. Más que producir una acción inmediata sobre la salud, el té está relacionado con un estilo de vida energético pero pausado. “Toma vida, toma té” es el lema de Energy Bubble Tea y no es mala idea ponerlo en práctica.
¿ADÓNDE IR?
Quinta Esencia. C.C. Caminos del Inca – Tienda N° 7, Jr. Monterrey 258, Surco
Té Burbuja – Bubble tea. Calle Los Pinos 118, Miraflores (al costado de Ripley de Miraflores).
Energy Bubble Tea. Tarata 265, Miraflores
FUENTE: http://elcomercio.pe/
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Disfruta este verano de las OFERTAS en La Tetería!!!! Oferta de merienda para todos los dias de la semana de 3 a 7 de la tarde.
Son dos tipos:
·TÉ, INFUSIONES o CAFÉ frio o caliente + TARTAS de cualquier tipo o CREPES dulces por el precio de 4.95€
·BATIDOS o SORBETES o MITHYS de cualquier tipo + TARTAS de cualquier tipo o CREPES dulces por el precio de 5.95€.
*los tés puros y los crepes de mas de 1 ingrediente no entran en la oferta
Durante más de tres siglos el té ha sido una de las bebidas preferidas de los rusos. Por el nivel de consumo de esta infusión, Rusia sólo cede ante “potencias” tradicionales del té como China, la India y Japón.
El té apareció en Rusia en 1638 con el nombre de “hierba china”. Lo trajo de una visita diplomática a la sede de uno de los kanes mongoles el boyardo ruso Vasili Starkov. En agradecimiento a sus obsequios, el diplomático recibió unos 64 kilos de té. En la corte del zar Miguel I de Rusia la bebida resultó muy del gusto de todos y en 1679 se firmó el primer contrato de suministro de té desde China. Se vendía en Rusia en unas pequeñas cajas con aspecto de joyeros.
¿De dónde proviene la palabra rusa “chai” que se traduce como té? En el norte de China, zona con la que tradicionalmente Rusia mantuvo relaciones comerciales, el té se llama “chai”, mientras que en las ciudades del sureste del país, donde solían anclar los barcos europeos, el té lleva el nombre de “tie” o “tii”. De aquí proviene la palabra “chai” en ruso y otras formas similares en turco, portugués y la mayoría de las lenguas eslavas y “té” o similares en la mayoría de países occidentales europeos.
Originariamente se bebía té por sus propiedades medicinales, por ejemplo, para el dolor de estómago. Más tarde advirtieron que esta infusión tenía otra buena peculiaridad: quitaba el cansancio y aumentaba el tono vital. Poco a poco se empezó a servir después de la comida o como bebida independiente.

Los rusos tenían su propio rito para preparar y tomar el té. Lo colocaban en una tetera con agua hirviendo y lo dejaban 10 minutos; debía quedar muy fuerte. En cada taza servían un poco de té que luego sería cortado con agua hirviendo, a gusto de cada comensal, servida del samovar (un curioso utensilio que se usa para calentar el agua y mantenerla caliente con un hornillo que se colocaba sobre la mesa). Este utensilio facilitaba mucho los procesos de preparación y toma del té, no sólo en casa, sino también de viaje.
Por este motivo el té se difundió por todo el país, conquistando los corazones de todas las capas de la sociedad. Donde más se extendió fue en Moscú, mientras que los habitantes de San Petersburgo, más semejantes a los europeos, preferían tomar café.
Las peculiaridades del té al estilo ruso
Tomar té se convirtió en uno de los pasatiempos favoritos en Rusia. Tomaban el té con frecuencia, en grandes cantidades. En una sesión podían tomar hasta seis u ocho tazas de esta bebida.
Servir el té era un cometido del ama de casa y sólo en contadas ocasiones se confiaba este proceso a la hija mayor de la familia. Las tazas, la tetera y el samovar siempre se hallaban al lado de esta figura.
Para servir el té utilizaban un colador que filtraba las hierbas. A los hombres se les servía el té en vasos con portavasos y a las mujeres, en tazas con platillos. Como regla se llenaba la taza o vaso dejando 1 cm. hasta el borde. Esta tradición apareció en las familias acomodadas, donde por norma añadían al té un poco de leche, limón o azúcar. Había que actuar conforme a los gustos del huésped, pero de forma que de su taza o vaso, cuando lo servía el ama de casa, no cayera ni una gota. En las familias de pocos ingresos, como las campesinas, habitualmente llenaban las tazas hasta el borde. Eso se consideraba una muestra de hospitalidad. Sin embargo, existía otra opinión de por qué se hacía eso: no se puede poner mucho azúcar a una taza llena hasta el borde.
Otra manera de tomar té era beberlo de los platillos, soplando la infusión, así el líquido se enfriaba más rápido. Posiblemente, esta tradición llegara de China donde tomaban té en unos pequeños tazones, sorbiendo ruidosamente. Se consideraba que así se apreciaba mejor el sabor del té.
Durante mucho tiempo tomar té fue una forma de ocio, que se ha conservado hasta hoy en día. Toda la familia y los amigos se sientan alrededor de una mesa, comparten sus impresiones, mantienen tertulias. Los rusos suelen decir que la familia cuyos miembros no toman té juntos, tiene problemas. Ese proceso les une, pues supone charlar de lo más íntimo. Otra idea asociada al té es la que muestra el refrán ruso “Si quieres deshacerte de los huéspedes no esperados, dales té de ayer”.
El té nunca se ha considerado una bebida que se sirva sola, en Rusia lo toman con leche, azúcar, limón, acompañado de mermelada, empanadillas, miel, etc. En el idioma ruso incluso existe una forma de invitación al respecto: “venga a mi casa para tomar té”, que conlleva que el huésped no abandonará la vivienda con el estómago vacío.
Aunque desde la introducción del té en Rusia se conocía la existencia del té verde, el negro tradicionalmente gozó de mayor popularidad en Rusia. Últimamente esta infusión está cediendo cada vez más ante el café matutino y la cerveza o los cócteles vespertinos. Sin embargo, las tiendas de té nunca están vacías y en todos los hogares se puede esta infusión.
La producción de té en Rusia
El primer arbusto de té en Rusia fue llevado al Jardín Botánico Nikitski en Crimea (Ucrania actual) en 1817. En los años 1820 se empezó a cultivar el té en Georgia, Azerbaiyán y en la región de Krasnodar. La calidad del té producido en la URSS dejaba mucho que desear, por eso se continuó importando de la India y Ceilán (actual Sri Lanka). Actualmente en el territorio de Rusia el té se cultiva sólo en la región de Krasnodar, con ayuda de máquinas que, por supuesto, afectan a la calidad del té.
Fuente: http://rusopedia.rt.com/
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Disfruta de nuevo de los HELADOS ARTESANOS que tenemos en La Tetería. Helados como el de té marroquí, el de té Pakistaní (con cardamomo, clavo, te negro, té de vainilla), de Lassi de tarta de limón( con yogur, galletas, limón...),de Mithy Lassi( cardamomo, yogur, agua de rosas), helado de bebida Egipcia ( con Mango, hibisco, pasas y piña),helado de Bisab, helado de chocolate blanco con Yogi Spice..........

Helados que nos elaboran HELADERIA CREMADES, una heladería artesana de origen valenciano instalada en Málaga desde hace 30 años que se dedican a la elaboración diaria de helados en sus obradores. Tiene 2 locales en Málaga una en Calle de los Cenacheros, 34 y la otra en Avenida de Salvador Allende, 256. Recetas tradicionales de nuestros abuelos siempre con productos de primera calidad y materias primas cuidadosamente seleccionadas. Continúan investigando para poder ofrecer nuevos sabores adaptados a todos los paladares pero siempre con la premisa de ofrecer una helado de alta calidad con un grandísimo nivel nutritivo.

El helado artesano es naturalmente bueno. POR LO QUE TIENE : ingredientes naturales y frescos, proteínas, vitaminas, carbohidratos, minerales, calcio.
Y POR LO QUE NO TIENE: colorantes, aditivos, conservantes, exceso de grasa.
Un alimento natural elaborado diariamente, nutritivo y refrescante, cremoso y con multitud de texturas y sabores. Acércate por La Tetería y pruébalos.
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Hace unos diez años acepté la invitación de un amigo para conocer a otro amigo, aunque un poco mayor, una tarde de sábado de primavera.
-Venite hasta Hurlingham que de ahí nos tomamos el tren hasta Santos Lugares, me dijo.
-¿A quién vamos a ver?, pregunté extrañada.
-A Ernesto Sabato-, contestó y colgó el teléfono.
Me quedé con el tubo en la mano. Tenía una sensación que variaba entre entusiasmo e incomodidad, pero a la vez me enamoraba la idea de conocerlo. No era la primera vez que mi amigo lo visitaba a Ernesto. Siempre tuvo una admiración por el escritor, entonces un día quiso devolverle algo de lo que Sabato le había dado en su adolescencia y en su cumpleaños 90, le tocó el timbre.
Como era previsible le dijeron que no podía pasar a saludarlo, entonces desenfundó su gaita escocesa y le dijo a la señora que cuidaba a Ernesto: - No se preocupe, no quiero molestarlo, sólo le traje este regalo-, y comenzó a tocar unas melodías que retumbaban en los vidrios de la casita humilde de Santos Lugares. Al rato, la señora le dijo: -Vení, entrá que Ernesto te quiere conocer-.

Y así siguieron algunas de las visitas en las que una de ellas fue partícipe. Ese sábado de primavera llegamos temprano, pero la señora nos hizo entrar y esperar que Ernesto se levantara de la siesta. Nos guió a una pequeña habitación con un ventanal que daba a un patio interno, con un par de sillones, una biblioteca inmensa y un olor particular, ese que las letras impresas emanan de hojas amarillentas como si hablaran por sí solas.
-Vengan chicos, pasen por acá- y nos llevó a otra sala, un poco más grande, llena de pinturas donde Ernesto nos esperaba.
-Hola Alejito, que bueno que viniste, ahhh y bien acompañado, veo- dijo Ernesto con sonrisa cómplice. Y allí, comenzamos a charlar de todo un poco, de nada en particular.
Nunca le mencioné mis ganas de ser periodista, pero sí notó mi curiosidad ya que no paraba de hacerle preguntas. Llegó el té; nosotros llevamos pan dulce. Ahí comenzamos a hablar sobre esas pinturas que adornaban el taller donde estábamos.
- Ahora pinto porque no puedo escribir, el médico me dijo que ya los ojos no me dan más, ¿te gustan?, me preguntó. El negro dominaba las obras y contrastaba con las paredes color manteca.
-¿Por qué tanto negro Ernesto?, pregunté en mi más pura inocencia. Su mirada dejaba traslucir años y experiencia: - porque la vida en negra-, me dijo. E inmediatamente cambio de tema. -Bueno ahora quiero lo que me trajiste, le dijo a mi amigo mirando a su gaita-. La música hizo que nos calláramos y envolvió todo el ambiente.
Esa tarde conocí a Sabato, gracias por las palabras y por el té, señor.
Analía Llorente ,Subeditora Cronista.com
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El té con leche al estilo de Hong Kong, llamado a menudo té con leche dai pai dong, es una bebida originaria de Hong Kong consistente en té negro endulzado con leche evaporada (no condensada), que suele tomarse en el almuerzo. Aunque procede de Hong Kong, se encuentra también con frecuencia en restaurantes de que sirven comida de estilo hongkonés y occidental de Hong Kong. En Malasia se denomina teh see.
El té con leche hongkonés procede de la épica colonial británica. La costumbre de tomar el té, concretamente té negro con leche y azúcar, se popularizó en Hong Kong. El té con leche hongkonés es parecido, salvo por el uso de la leche evaporada en lugar de leche normal. Se le llama así para distinguirlo del té chino (茶, cha), que se sirve solo.
El té con leche al estilo de Hong Kong se hace con una mezcla de varios tipos de té negro (cuya proporción suele ser secreta en el caso de fabricantes de té famosos), leche evaporada y azúcar, añadiendo esta el cliente a su gusto cuando se pide para llevar. El uso de leche condensada en lugar de leche evaporada y azúcar da al té una textura más rica, y algunos locales de Hong Kong espesan la bebida aún más removiendo en ella un huevo crudo en el momento de servirla (cuando el té no está tan caliente como para cuajarlo).
Para hacer el té se lleva a ebullición el agua con el té (de 1 a 3 cucharadas por taza, según como se desee de fuerte), dejándose macerar unos 3–6 minutos. El té suele ponerse en una bolsa de tela antes de añadir el agua a la olla para filtrarlo, o si no se tiene una disponible se cuela. Mucha gente también retira la olla del fuego cuando tras hervir unos 3 minutos, haciéndolo hervir luego de nuevo. Este proceso puede repetirse varias veces para lograr un té más fuerte.
El rasgo clave del té con leche hongkonés es el empleo de una bolsa de tela para filtrar las hojas, aunque también puede usarse otro tipo de filtro o colador. Las bolsas de tela no son imprescindibles pero sí preferibles. A la bolsa se atribuye el lograr un té más suave, que desarrolla gradualmente un intenso color marrón como resultado la prolongada maceración. Esto, junto a la forma del filtro, que recuerda a una media, da al té el apodo de té con leche de media (chino: 絲襪奶茶), que se usa en Hong Kong pero no tanto en la China continental y en los barrios chinos extranjeros.
Existe debate sobre la forma auténtica de hacer el té con leche, es decir, el orden en el que se añade cada ingrediente. Alguna gente argumenta que la leche debe ponerse antes de verter el té, mientras otros dicen lo contrario. La mayoría de la gente considera ambas formas auténticas. Sin embargo, en el pasado el té con leche solía hacerse añadiendo el té a la leche. Se dice que las tazas podían romperse si primero se vertía el té, que podía estar a 80–90ºC. También se dice que la leche se esteriliza cuando se le añade el té hirviendo.

El té con leche es una parte de la vida diaria de muchos hongkoneses, sirviéndose típicamente como parte del almuerzo, pero también para desayunar o cenar. Juega casi el mismo papel omnipresente que el café en Occidente. Aunque no se ofrece en los rEstaurantes cantoneses más tradicionales ni en los salones de té dim sum, es una bebida estándar en los restaurantes de estilo occidental hongkonés y los cha chaan tengs, así como en los históricos dai pai dongs. Suele servirse en una taza de cerámica (llamada a menudo ‘taza de café’, 咖啡杯) en vasos de plástico altos y cilíndricos.
Por contra, algunos residentes y turistas occidentales no tienen al té con leche en gran estima. La edición de 2006 de la Rough Guide to Hong Kong and Macau compara desfavorablemente el té con leche local con el «correcto» té inglés servidos en hoteles y cafeterías occidentales más formales como The Peninsula, aludiendo a diferentes preferencias culturales.
Actualmente suele prepararse té con leche helado añadiendo cubitos de hielo. Sin embargo, antiguamente, cuando las máquinas para producir cubitos no eran populares, se elaboraba poniendo el té con leche caliente en una botella de cristal que se enfriaba en un frigorífico. A veces el té se vertía en botellas de Vitasoy o Coca-Cola, y se vendía en ellas. Actualmente esta tipo de té con leche «embotellado» es raro en Hong Kong. El té con leche helado en lata o botella de plástico puede adquirirse en muchas tiendas de conveniencia de Hong Kong, como 7-11 y Circle K.
En el caso del té con leche helado con cubitos de hielo, el agua de estos diluye la bebida al derretirse, afectando a su sabor. Por eso mucha gente prefiere la forma antigua de elaborarlo. Actualmente algunos cha chaan tengs sirven té con leche helado sin hielo, enfriándolo en un refrigerador. Otra forma es poner la taza o botella en un baño de agua fría.Esto se publicita a menudo para atraer a los clientes.
El cha chow es té con leche preparado con leche condensada en lugar de leche evaporada y azúcar. Su sabor, como es de esperar, es más dulce que el del té con leche normal.
La combinación de té con leche y café se llama yuanyang
Fuente:wikipedia
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Un juego de té encargado por una ciudadana china a maestros de la capital de la porcelana, Jingdezhen, llegará al palacio de Buckingham esta semana como regalo para la boda del príncipe Guillermo y su prometida, Kate Middleton, informa hoy el diario oficial "China Daily".
El juego de té está grabado con símbolos tradicionales chinos de gran significado y ha sido aceptado por la Casa Real Británica como regalo de bodas.
La idea de este presente fue de Zhu Xiaoju, una ciudadana china y antigua estudiante en el Reino Unido quien, tras hablar con sus amigos, escribió a la familia real británica para que aceptara su regalo con motivo del enlace que se celebrará el próximo viernes.
Tras recibir el consentimiento del palacio de Buckingham, Zhu se dirigió a la localidad Jingdezhen, en la provincia oriental de Jiangxi y famosa por ser el lugar originario de la porcelana más fina en el país asiático.
En Jingdezhen, Zhu se puso en contacto con los mejores maestros y talleres y durante diez días estuvieron ideando un refinado juego de té con el fin de "desear lo mejor para la pareja a través de la cultura tradicional china", manifiesta la artífice de la idea al diario oficial.

El diseño final consiste en una tetera de forma octagonal decorada con los tradicionales colores azul y blanco y los nombres de Guillermo y Kate grabados en la superficie.
Tanto la tetera como las tazas están ornamentados además con complicados dibujos de ciruelos en flor, orquídeas, crisantemos y bambúes, cuatro plantas que representan, respectivamente, lo sublime, la rectitud, la modestia y la pureza.
Zhu Xiaoju también decidió poner un nombre al juego de té, al que bautizó como "Dian Xi", inspirado por el vaso de libaciones de uno de los protagonistas de la novela épica de Cao Xueqin "El sueño de las mansiones rojas", uno de los clásicos de la literatura china, escrito durante las dinastías Ming y Qin (1644-1911).

Jingdezhen
Esos dos caracteres se remontan también a un poema de Li Shangyin (813-858) escrito durante la dinastía Tang y que indica "afinidad y acuerdo mutuos".
"Con este juego de té, quisiera felicitar al matrimonio real y también espero que se convierta en un medio para el intercambio cultural entre Oriente y Occidente", concluye Zhu.
Fuente: www.abc.es
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En tiempos muy antiguos, en un valle había una pequeña aldea donde sólo vivían diez familias. Esta aldea se llamaba Longjing.
En las pendientes, se cultivaban cereales y en las montañas, se plantaban árboles y bambú. Pero, a pesar del arduo trabajo de los aldeanos, apenas si tenían para vivir.
Fuera de la aldea, en una choza, vivía una anciana. Ya no le quedaban fuerzas para dedicarse a las faenas del campo. Lo único que podía hacer era cuidar 18 viejos arbustos de té que su esposo había plantado hacía decenas deaños. Por falta de buen abono y cuidado, el rendimiento era muy pobre: sólo unos cuantos kilos de té al año.
Esta anciana era muy buena. Prefería pasar la vida llena de privaciones a cambio de tener siempre té para los viajeros. Había construido dos bancos bajo el cobertizo y todos los días invitaba a unos cuantos viajeros que pasaban en frente de su casa a tomar té.
Un día, en víspera del Año Nuevo, cuando la nieve cubría los campos, todos los aldeanos preparaban comidas para los festejos, menos la anciana que no tenía con qué preparar nada. Sólo le quedaba un poco de té. Siguiendo con su costumbre comenzó a preparar té para los viajeros. En ese momento volvió la cabeza y vio un viejo cubierto de nieve que abría la puerta de la casa. La anciana lo invitó a pasar.
-Dese prisa. ¡Entre! Hoy hace mucho frío.-El viejo se sacudió la nieve y fue a sentarse frente a la chimenea.
-¿Qué está preparando?-le preguntó a la anciana.
-Té.
-¿Sólo té? Si hoy estamos en vísperas de Año Nuevo y todo el mundo está preparando comida. ¿Por qué usted...?
-¡Ay!, vivo sola y soy muy pobre. No tengo nada para preparar. Sin embargo, he decidido invitar a los viajeros a tomar té. Esta es la única obra buena que puedo hacer en beneficio de los demás.
-Pero usted no es pobre, no. Fuera de su casa tiene usted un tesoro-le dijo el anciano riéndose.
La anciana abrió la puerta y alargando el cuello miró hacia fuera: todo permanecía igual. Ahí estaba el cobertizo, los dos bancos, y en una esquina, un mortero de piedra lleno de basura de muchos años.
-Sí, allí está el tesoro-dijo el viejo indicando el mortero gastado.
-Por favor, no haga ninguna broma. Nadie que esté en su sano juicio puede creer que un mortero como ese sea un tesoro. Si le gusta, lléveselo a su casa.
-No, de ninguna manera. No puedo llevarme un tesoro sin pagarle nada. Véndamelo por favor. En seguida, voy a llamar a la gente para que me lo lleven.
Salió contento de la casa y se fue caminando bajo la nieve.
La anciana, avergonzada por la suciedad del mortero, decidió limpiarlo. Primero sacó la basura y la enterró cerca de las raíces de los 18 arbustos de té. Luego, con agua, lo limpió dentro y fuera. Finalmante, echó el agua sucia sobre las raíces de los arbustos. En ese instante, volvió el viejo acompañado con unas personas.

-¡Ay! ¿Dónde está el tesoro? ¿Qué ha hecho con él? -gritó el viejo al ver el mortero tan limpio.
-¿Acaso no está aquí?-dijo la anciana un poco confusa.
-Yo le pregunto por las cosas que estaban dentro de él-le contestó.
-Oh, la basura. La he enterrado cerca de las raíces de los arbustos de té.
El anciano lo sintió mucho -¡Qué lástima! El valor del tesoro estaba justamente dentro de la basura de tantos años. Ya que la ha enterrado sin saber lo que era, esto beneficiará a los arbustos de té y podrá seguir haciendo su obra de bien.
Y el viejo salió con las demás personas. Pasó el Año Nuevo y llegó la primavera. Los 18 arbustos brotaron copiosamente. Las hojas que recogió eran de una textura delicada y aromáticas. Los vecinos propusieron a la anciana sembrar las semillas de estos arbustos en la montaña luego de talar los árboles, bambús y cosechar el grano. Y así, con el paso del tiempo, Longjing se cubrió totalmente de arbustos de té.
Este té, que se producía en estas montañas, se diferenciaba de los otros por su sabor especial, su delicadeza y su aroma peculiar, empezó a ser conocido en todo el país con el nombre de té de Longjing. Precisamente, por esta historia, los productores de té afirman hasta hoy día que los 18 arbustos de la anciana son los antecesores del Té de Longjing.
Publicado en http://leyendas-paganas.blogspot.com/2005/12/la-leyenda-de-t-de-longjing.html
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En el Jardín de Té Longjing podemos encontrar ocho ventiladores para descongelar los campos de té que se activan automáticamente cuando la temperatura baja de los 4 grados centígrados.
Los días alrededor del Festival Qingming (5 de abril) son considerados el mejor momento para cosechar y disfrutar del té de primavera. Durante esta época del año se llevan a cabo muchas actividades relacionadas con esta apreciada bebida; la cosecha, la venta, la distribución y varias ceremonias del té, que nos hacen llegar el mensaje de que es el tiempo del té.
Cuando las flores se abren y los árboles brotan, un viaje a la tierra natal de distintas variedades de té puede ser una refrescante experiencia para los amantes de la naturaleza.

1. Meijiawu, Hangzhou. Té Longjing.
Cerca de la ciudad costera de Hangzhou, bautizada como “el paraíso en la tierra” en muchos poemas clásicos, podemos encontrar la Aldea Meijiawu. Este pueblo está escondido entre los pliegues de unas verdes colinas abundantes en agua y es famoso por su cultura del té. Al llegar en seguída se puede percibir el aroma. Las hojas frescas de té se fríen unas cuantas veces en un gran wok. Posteriormente el té seco se envuelve en papel de estraza y se introduce en una urna llena de cal para refinar el aroma. Además de presenciar el proceso de elaboración, también podemos disfrutar de auténticas ceremonias del té.
Durante festivos y fines de semana la aldea Meijiawu está llena de visitantes disfrutando del fantástico té Longjing. Si las multitudes no son lo tuyo, puedes tomar un tranquilo paseo por el exuberante jardín del té.
En la aldea también hay un pequeño museo donde se muestran documentos y fotografías de Zhou Enlai y otros líderes políticos.
Meijiawu ofrece deliciosas especialidades locales, como las gambas Longjing, las raíces de bambú fritas y mucho más.

2. Jardín Botánico del Té Emei Xueya
Si visitas la montaña Emei en la provincia de Sichuan durante los días del Festival Qingmingjie podrás presenciar como los monjes recolectan los brotes jóvenes de té entre las montañas de picos nevados. El proceso de freír el té es también interesante, así como las elegantes ceremonias del té.
La palabra Xueya se refiere a brotes de té que han crecido bajo la nieve. Después de un día de cosecha una taza de té Xueya te aliviará de la fatiga y la ansiedad.

3. Monte Dongting, Suzhou. Té verde Biluochun.
El Monte Dongting está situado al sureste del lago Taihu. Aquí crece el mejor té verde Biluochun. Esta variedad se planta junto a melocotoneros, ciruelos, caquis, naranjos y otros árboles fruteros de manera que el té obtiene un dulce aroma afrutado. Por lo tanto, al visitar los campos de té también se pueden apreciar las flores de distintas especies de árboles.

4. Comarca de Wenxian, Gansu. Té Maojian, Longjing, Yuzechun.
La localidad de Wenxian, en la provincia occidental de Gansu, es un oasis en esta seca región. Aquí crecen muchas variedades de té, incluyendo Yuhe, Maojin, Liziba Longjing, o Yuzechun entre otras.
El festival anual del té ofrece una serie de espectáculos de música y danza, así como presentaciones y conferencias sobre el té. Además como colofón también se lleva a cabo una subasta de té fresco en la que los campesinos venden té de producción casera de calidad suprema.
El viaje a Wenxian no te decepcionará. A parte de la cultura del té, la zona es rica en fauna y flora, con muchas especies endémicas. Cabe destacar el Lago de Cielo Yantang en la reserva natural de Bikou. Y, por supuesto, no te puedes perder la especialidad local, los fideos Lanzhou.
Fuente: http://spanish.china.org.cn/
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Situado en el sur de la provincia de Sichuan, cerca de la ciudad de Ya’an, el milenario pueblo de Wangyu fue históricamente un importante punto en la ruta del té. Es conocido por su especialidad local, el pescado Yayu. Las viviendas principales se erigen en la ladera de la montaña sobre una roca colosal que se asemeja a un gato gigante escudriñando las aguas del río en búsqueda de peces, de aquí el nombre de la aldea, Wang (mirar) Yu (pez).
El encanto de este poco conocido pueblo se revela poco a poco a medida que asciendo por los numerosos peldaños de piedra que llevan a la calle antigua. Hace solo unos minutos estaba paseando entre edificios modernos sin ningún rastro de arquitectura histórica, y en un abrir y cerrar de ojos soy transportado a los años 50 o 60.
La calle antigua es silenciosa, estrecha y recta, está decorada con desgastados banderines que ya perdieron sus vivos colores a causa de años de erosión bajo el clima lluvioso de la zona. A parte de dos o tres gallinas raramente pasa alguien por el pavimento empedrado. Aunque los signos de vida son evidentes, gente mayor tomando el sol, unos pocos estudiantes se apresuran para no llegar tarde a la escuela y panochas de maíz colgando de los tejados.

El paseo entre las casas hechas de madera y azulejos verdes transporta mis pensamientos hasta los comerciantes y sus caravanas que recorrían la ruta del té hace miles de años. Las sofisticadas baldosas y los elaborados marcos de las ventanas muestras lo próspero que fue un día este lugar. Los edificios a ambos lados de la calle eran bancos, casas de empeños, farmacias, tiendas de bordados, posadas, restaurantes, casas de té y hasta un teatro, pero hoy en día la mayoría son viviendas comunes.

El clima en Wangyu es lluvioso y húmedo, por lo que lo que el pueblo está cubierto de líquenes. Los antiguos habitantes inventaron un eficiente sistema de drenaje llamado “Tianlou” para hacer frente a las frecuentes precipitaciones.
La mayoría de las casas tienen puertas corredizas y el suelo de las viviendas está a más altura que el pavimento de la calle para evitar que el agua entre en las casas. Pero lo que es más sorprendente es el sistema de alcantarillado instalado bajo el pavimento de la calle.
El antiguo pueblo de Wangyu es un lugar ideal para darse un tranquilo paseo a través de la historia. Deambulando por sus baldosas de piedra, toma una bocanada de aire fresco y quizás algo te hará pensar en a tu lejano pueblo natal.
Fuente:http://spanish.china.org.cn/
Palomitas de maíz, maníes, carteles de protesta, té y la ubicua bandera de Yemen…. Todo se puede comprar mientras se manifiesta contra el gobierno frente a la Universidad de Sana’a.
Las movilizaciones no han cesado desde mediados de febrero, a pesar de la fuerte represión. Miles integran la multitud que prometió no retroceder hasta que el presidente Ali Abdalá Saleh abandonara el cargo.
La situación en Yemen se enmarca en una ola de protestas antigubernamentales en el mundo árabe que se inició a mediados de enero, cuando movimientos populares derrocaron en Túnez al presidente Zine El Abidine Ben Ali. Le siguieron protestas similares en Egipto, que terminaron con el régimen de Hosni Mubarak.
A mediados de febrero, yemeníes iniciaron sentadas de protesta en todo el país. Frente a la Universidad de Sana’a, estudiantes iniciaron su propia manifestación, que fue creciendo. Ahora el lugar está lleno de tiendas de campaña.
Algunos han traído televisores y obtienen la electricidad de comercios vecinos.
Pero lo más llamativo de esta atmósfera casi festiva es el inmediato interés de comerciantes en atender las necesidades de los manifestantes.

Gassiem al-Shi’ri, de 13 años, vende una variedad de bolsas con la bandera yemení. Los manifestantes pueden no estar contentos con sus líderes, pero aman a su país.
“Estoy aquí desde el primer día de protestas. Gano entre 1.000 y 2.000 riales yemeníes (entre cuatro y ocho dólares) al día”, señaló.
Se trata de un ingreso decente para un país en el que 40 por ciento de sus 24 millones de habitantes viven en la pobreza. Es una de las estadísticas que muchos esperan cambien una vez que salga del poder Saleh, quien ha gobernador por 32 años.
“¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera! Si Dios quiere, el presidente dejará este país”, gritaba al-Shi’ri.
Varios otros vendedores también ofrecían bufandas con la bandera yemení, en varios tamaños. También se podían comprar carteles a color con mensajes contra Saleh. Algunos incluían simples burlas, pero otros eran más amenazadores. Uno de ellos llevaba una imagen en la que varias armas apuntaban a la cabeza del mandatario.

Pero lo que más se vende es té. Los yemeníes disfrutan mucho de esa bebida. Un vendedor creó su propia marca aprovechando el sentimiento general: “Té de la libertad”.
Khaled Khaderi cerró su negocio de ropa para instalar un comercio de venta de té en el área que los manifestantes han pasado a llamar “Plaza del Cambio”:
“Éste es el sabor de la libertad”, decía Khaderi mientras entregaba tazas a sus clientes. “Solía vender prendas de vestir cerca de la Universidad de Sana’a, pero opté por el té para hacer más dinero. La gente no venía aquí a comprar ropa. Querían té”, señaló.
Otros vendedores que ya estaban instalados cerca de la Universidad han visto incrementados sus ingresos. Ahmed Salhed, quien repara calzados en la calle, dijo que tuvo más clientes desde que empezaron las protestas.
Najeeb al-Badri y Shayf Bin Ali señalaron que su negocio de “qat”, una planta narcótica, también ha crecido.
Otro vendedor que tenía un puesto de palomitas de maíz en la Ciudad Antigua de Sana’a se mudó al sitio de las protestas. Ahora vende el paquete a unos 100 riales (20 centavos de dólar).
“Mis ingresos crecieron 80 por ciento al día”, destacó.
Fuente: http://costaricahoy.info/
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Tae Yamamoto es profesora universitaria de cultura y lengua japonesas en Kioto. Y además es una consumada experta en la práctica de la ceremonia del té, una milenaria tradición oriental originaria de China y que en Japón adquirió rasgos diferenciales a partir del siglo XVI. Yamamoto está esta semana en Barcelona invitada por el centro Kannon Gyo, que organiza unos talleres para enseñar estas técnicas. La especialista ha venido con sus padres, que estos días también exponen y explican sus trabajos en el centro, especializado en cultura oriental. Porque a Yamamoto, la cultura tradicional le viene de familia: su padre, Terumoto Goto, es uno de los últimos fabricantes artesanos de máscaras del teatro Noh, y su madre, Keigyoku, es artista de la caligrafía.
¿De dónde viene la ceremonia del té? ¿Cual es su origen?
El té matcha vino de China, y primero se bebía porque era bueno para la salud, y los monjes lo daban en los templos. Después se empezaron a fabricar boles decorados, y se creó una cultura en torno al té y a la ceremonia para prepararlo. pero no había nada marcado, nada sistematizado. Fue el maestro Sen No Rikyu el que en el siglo XVI empezó a practicar la ceremonia del té tal y como la conocemos hoy en día. El estudió la manera de dar todos los pasos de la forma más elegante posible y de economizar al máximo los movimientos.
¿Cual es el sentido de la ceremonia?
Prepararle al invitado el mejor té posible, hacer que lo disfrute al máximo, como si fuera el mejor día de su vida, siguiendo una serie de preceptos: la armonía; el respeto o la admiración por el otro; la pureza, que se refiere tanto a la limpieza como a tener un corazón puro, y la tranquilidad, la calma, alejase de los nervios y el stress.
¿En qué clases sociales se daba y en cuáles se da hoy esta práctica?
Antiguamente, era una afición de los samurai, de los guerreros. Uno de los aspectos importantes por que se recuerda a Sen No Rikyu es porque fue el maestro de té de los señores feudales Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi. Hoy puede aprenderla todo el mundo, y muchas mujeres se interesan por ella porque así aprenden elementos de educación, de elegancia.

¿La puede practicar un hombre o una mujer indistintamente, o sólo se le enseña a las mujeres?
Hombres y mujeres, indistintamente. Hay más mujeres que hombres que van a aprenderla, pero hay diferentes estilos, vinculados a diferentes linajes, y en cada generación hay una persona que es el maestro de ese linaje. Bien, pues estas personas todavía hoy son hombres siempre.
¿En el Japón actual está muy extendida la ceremonia?
No todos los japoneses la practican. Es como una afición, como si te gusta el tenis o el futbol. Hay mucha gente, pero pasa como con muchos deportes, que aunque no los practiques o te interesen, puedes ir a ver a un amigo, o a acompañarle. Si no participas en la ceremonia del té, no vas. Además, se hace en habitaciones pequeñas, y con grupos reducidos.
Se trata de una tradición medieval. ¿Qué importancia, que vigencia puede tener en la era de la Nespresso?
La ceremonia nos recuerda la importancia de las relaciones humanas, del contacto entre personas, de poner el sentimiento en cuidar, en agasajar al otro. Por ejemplo, en el tren la gente normalmente no habla, y es todo muy frío. En la ceremonia del té, aunque haya silencio, todos los participantes tienen la intención verdadera de disfrutar de ese momento, y de que sea un buen momento para todos los presentes. Y por lo que respecta al respeto, en la ceremonia todos son iguales, sea cual sea su edad y su cargo. Se crea un mundo aparte en que no hay diferencias entre unos y otros, y se busca la armonía entre ellos. En la época de los samurai, la ceremonia era una ocasión social muy importante porque todos tenían que quitarse la espada y podían hablar relajadamente.
Más tranquilos sin armas encima, claro.
Se dice que como en la ceremonia no había espadas y se podía hablar más claramente, Sen No Rikyu era el único que se atrevía a decirle las verdades a la cara a Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi, a decirles las cosas tal y como las pensaba. Los demás no se atrevían porque los habrían matado, pero él les daba consejos tranquilamente, amparado en la armonía de la preparación del té. En una época de guerras continuas, la sala del té debía de ser un lugar muy relajante para ellos. Debían de estar muy tranquilos ahí. Y en eso se parece al mundo de hoy: la gente trabaja mucho, la vida es una lucha constante, y cuando entras en la sala del té, te puedes relajar.
¿Echa en falta en la sociedad actual algunos de esos valores que se simbolizan en la ceremonia?
En todas las artes tradicionales japonesas, incluidas las artes marciales, están muy presentes esos valores de respeto, de armonía, de pureza, así que creo que entre los japoneses de hoy aún queda mucho de este espíritu.
¿Y en Occidente?
He comprobado, y me ha sorprendido, que aunque aquí no se entienda la lengua japonesa ni se sepa nada de la ceremonia del té, mucha gente, al verla, entiende perfectamente lo que simboliza. Yo creo que lo que la ceremonia propone conceptos universales.
¿Por qué es tan importante la caligrafía en la ceremonia?
Cuando los invitados entran en la sala, leen la caligrafía. Normalmente hay alguna cita del budismo zen, una frase inspiradora, que invita a reflexionar, y durante la ceremonia, los invitados piensan en su significado.
¿Cuánto tiempo puede llevar aprender la técnica de la ceremonia del té?
Para aprender una versión sencilla, con una semana practicando quizá sería suficiente. Pero hay muchas fórmulas diferentes. Y para conocer bien, a la perfección, la técnica y todas las variantes de la ceremonia, puedes necesitar 10 o 20 años. Por ejemplo, de cada herramienta, hay diferentes tipos, la decoración tiene que estar en consonancia con la estación del año, etc. Se tarda muchos años en conocer todos los detalles.

¿Cuánto lleva usted estudiando la ceremonia?
Empecé a los 13 años, estuvo 10 años aprendiendo, y después me fui a trabajar al extranjero y lo tuve que dejar durante un tiempo. Hace unos cinco años retomé el estudio de la ceremonia y desde entonces me he centrado mucho en conocer todas las técnicas y dominar todos los detalles, pero aún me falta mucho, puedo avanzar mucho más.
Se puede estar toda la vida perfeccionando la técnica.
Sí. La gente que aprende ceremonia del té nunca dice ‘ya está, ya lo sé todo’, sino que sigue practicando siempre, hasta la muerte. La profesora con la que yo practico tiene 50 años, pero el corazón de un niño: aún quiere aprender más, siempre quiere aprender más. Siempre hay quien puede saber más que tú. Hay personas con 80 años que hacen la ceremonia del té, así que nadie con 50 años te dirá que ya lo sabe todo.
¿De donde le vino la afición?
De pequeña, mis abuelos me preparaban té para merendar, no con la ceremonia completa, pero sí de forma ritual. Y entonces ya pensé que me gustaría saber cómo se hacía la ceremonia.
Y lo convirtió en su hobby.
Sí, es mi afición principal, a la que dedico más tiempo y más concentración. Mi hermana mayor también está aprendiendo la ceremonia desde los 14 años. Aunque trabaja en una empresa, le dedica mucho tiempo, y sabe muchísimo. Y a mí, aunque estoy muy ocupada con mis clases, me sirve para relajarme. Cuando entras en la sala del té, es como entrar en otro mundo, tu corazón está en otro mundo.
¿Cuánto tiempo le dedica?
Unas 10 horas por semana: cuatro entre semana y otras seis el fin de semana.
¿Y no imparte clases de ceremonia del té?
No, no. ¡Ya estoy muy ocupada con mis clases de la universidad!
¿Usted sólo toma té así?
Bueno, en casa, si me apetece un té, cojo el bote y me hago uno, sin más. Pero eso ya no nada ceremonial. Es sólo beber té.
Fuente: www.lavanguardia.es
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Durante siglos, el consumo de té blanco estuvo restringido al emperador y sus allegados, pues se pensaba que contenía el secreto para la vida eterna. Desde la dinastía Song ( 420 a.C. ), este té especial fue reservado a los emperadores de China. Eran seleccionados los mejores y más jóvenes brotes de la primavera, elegidos, cortados y manipulados a mano con guantes blancos y tijeras de oro, para no profanar el poder sagrado que se les atribuía. Más de 90.000 brotes eran (y son actualmente) necesarios para obtener 250 g de té blanco. De ahí que su consumo por parte del resto de la población era castigado con la pena capital.
Se trata de un té que brota en las montañas chinas de Fu-jian, a 6.000 metros de altitud. Todavía hoy es una exquisitez. Solo se recogen los brotes, antes de que se abran, uno o dos días al año, normalmente en primavera, y en unas condiciones un tanto particulares. Se escoge una luz sombreada, una temperatura de 18 ºC y se va recolectando el primer brote de las ramas más tiernas. Estos brotes están cubiertos de un velo blanco, de ahí su nombre. Es en ese momento cuando toda la energía y todos los nutrientes de la planta se concentran en los brotes. Posteriormente se realiza la selección definitiva de las yemas, llegando solo a aprovecharse 3 kilos de una cosecha de 25.
Una vez recolectado el té blanco apenas se manipula: se dejan secar los brotes al aire libre y al sol, sobre paños de seda, a fin de que se evapore el agua y se mantengan todas sus propiedades. Su tiempo de secado puede llegar a prolongarse hasta tres días. No sufre ningún proceso posterior. Este tratamiento es lo que lo diferencia de los otros tipos de té y mantiene sus beneficios tan concentrados.

Estudios científicos
En un artículo publicado por el Ministerio de la Salud de Inglaterra, la Dra. Christine Dumas afirma que los antioxidantes de polifenol en el té blanco son tres veces más altos que los del té verde. Los antioxidantes son los principales defensores y protectores del cuerpo contra el daño celular causado por los radicales libres. Por esta razón, se ha encontrado que el té blanco prueba ser beneficioso en la prevención del cáncer debido a su capacidad de perturbar el crecimiento anormal de las células que causan muchos tipos de cáncer. Según Dumas, el bloqueo de la oxidación del colesterol y de las enzimas, que contribuye a evitar obstrucciones de las arterias, también previenen las enfermedades cardíacas.
Los compuestos antioxidantes encontrados en el té blanco nos protegen frente a las enzimas responsables de la elastina y la degradación del colágeno, de acuerdo con un estudio realizado por el profesor Declan Naughton de la Universidad de Kingston. Naughton señala que la elastina y el colágeno también juegan un papel crucial en la fuerza y la elasticidad de los pulmones que ayudan a las arterias, los tejidos y la piel a funcionar. Este dúo juega un papel preponderante en la prevención de arrugas y flacidez de la piel mediante la protección de las proteínas estructurales de la piel. Las propiedades antiinflamatorias que se encuentran en el té blanco ayudan en la eficacia general del colágeno y la elastina.
Este té también promueve la pérdida de peso previniendo el desarrollo de los tejidos grasos y estimulando la conversión de los triglicéridos en ácidos libres de grasa, según un estudio realizado por los laboratorios Beiersdorf AG en Alemania. Los resultados fueron obtenidos luego de que fueran combinadas células grasas humanas con una solución de extracto de té verde alta en polifenoles, durante un prolongado período de incubación. Los investigadores de Beiersdorf AG creen que el té blanco puede ser un factor eficaz en la pérdida de peso debido a la falta de viabilidad celular. Junto a su poder adelgazante, el té blanco acelera el metabolismo, favoreciendo la reducción de grasa corporal y colesterol. Depurador, desintoxicante, estimula también las secreciones digestivas, con lo que facilita la digestión de los alimentos grasos.
Cómo prepararlo
De color claro y sabor ligeramente afrutado, lo recomendado es consumir tres tazas diarias, preferentemente con gotas de jugo de limón que potencian su poder antioxidante. Una en el desayuno, otra antes o después de la comida, y una última antes de acostarse, sin miedo a que nos desvele, porque es un té muy bajo en cafeína.
Para prepararlo se calculan dos cucharadas de té por taza. Se pone a hervir agua y justo antes de que comience su ebullición, se retira del fuego y se vierte encima del té. Antes de tomarlo debe reposar de cinco a diez minutos. ¡Ojo con las imitaciones! Cuanto más puro sea este té, más caro lo pagará.
Fuente: http://www.abc.com.py/
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El método Gongfu, mucho más moderno que la ceremonia Cha No Yu, ha desarrollado una forma característica de preparar y servir el té. Gongfu significa "destreza en la práctica" y la palabra es el origen del término Congou, con el que nos referimos a varios tés chinos.
En el método Gongfu se utiliza té verde o té Oolong. Lo apropiado es utilizar teteras pequeñas, preferentemente una tetera de barro de Yixing; Yixing es una población china de la provincia de Jiangsu famosa por las teteras y botes realizados a partir de una arcilla típica de la zona. Las teteras de Yixing llegan a alcanzar precios muy altos en subastas internacionales.
El método consiste esencialmente en una sucesión de infusiones cortas. En primer lugar se enjuagan todos los recipientes que se vayan a utilizar con agua caliente. Se llena la tetera hasta aproximadamente la mitad y se vierte agua hirviendo hasta cubrirlas. Este primer agua es para "lavar" las hojas, por lo que se desecha. Nuevamente se vierte agua caliente hasta cubrir las hojas y se tapa la tetera. Se continua vertiendo el agua sobre la tapa, poniendo cuidado de que entre agua por el respiradero de la tapa hasta que aparece el agua por el pitorro. Se deja en infusión 1 minuto. Esta infusión es la más aromática y se suele tomar vertiendo el té en un primer cuenco de donde disfruta del aroma y después a un segundo cuenco del que se beberá.

Se realiza una nueva infusión que durará un poco más de tiempo consiguiéndose una infusión más fuerte pero menos aromática.
Entre infusión e infusión hay que cerciorarse servir todo el líquido y que las hojas permanecen "calentitas" en la tetera.
Dependiendo del tipo y la calidad del té se podrán hacer hasta cinco infusiones sucesivas.
El Guywan también conocido como Chung es el nombre que recibe, en China, una taza recta, sin asa, de porcelana con un platito y una tapa. Esta taza se puede utilizar como tetera desde donde es servido a otra taza o se puede beber directamente de ella. En este último caso la tapa servirá para filtrar las hojas.
Fuente: http://larutadekaldi.blogspot.com/
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Tomar té en las casas de sus amigos siempre había sido para ella una experiencia angustiosa, porque en su casa el té le era presentado en una taza, con un platillo y una cucharilla, el saquito de té dentro de la taza, y una azucarera prolijamente dispuesta con su cuchara. De esta manera, automáticamente, tomaba la cucharita con la mano derecha, con ella sacaba el saquito, colocaba el saquito en el platito, agregaba el azúcar con la cuchara de la azucarera, sin mojarla, revolvía el té hasta enfriarlo con la cucharita del plato, lo probaba para saber si se había enfriado, y después lo bebía directamente de la taza, como imponen las normas de buena educación, dejando la cucharita prolijamente apoyada en el plato. Pero cuando en otras casas le ofrecían el desalentador panorama de un té sin platito, sin cucharita, y hasta sin saquito, ¿qué hacer?
Después de tantas visitas e inevitables invitaciones a beber té había elaborado diversas y oportunas estrategias para tomar el té de una manera natural, es decir, sin que nadie se diera cuenta de su inexplicable sufrimiento. Así en la casa de la señora D... esta noble infusión le era presentada en una pequeña jarra de porcelana, del tamaño de un vaso, pero con asa, sin plato, sin cuchara y sin saquito. Como ella no consideraba oportuno pedir nada, optaba por renunciar al azúcar, y esperar que esta bebida se enfriara sola al no contar con la ayuda de la cucharita que le permitiría revolver y enfriar el brebaje. Se lo bebía, casi frío bastante tiempo después.

Asimismo en la casa de C... el té le era presentado en una taza, con el saquito adentro, pero sin plato ni cucharita. Aquí, también por falta de cucharita, y no era cuestión de usar la cuchara de la azucarera para revolver y enfriar su té, se resignaba a bebérselo amargo, y –horror- con el saquito adentro. ¿Sacarlo con la mano? Jamás.
Y en la casa de M..., otra de sus amigas, el té le era ofrecido en una taza con el saquito y una cucharita, pero con un plato ausente, y con una azucarera sin cuchara. Así, endulzaba su té con la cucharita, antes que nada, para no mojarla; sacaba el saquito y se veía en el compromiso de dejarlo sobre el mantel, y también a la cucharita después de enfriar el té, para bebérselo como lo hacía habitualmente, y bueno, si en esa casa no cuidaban el mantel, qué más podía hacer.
Pero esta vez ha ocurrido algo que no esperaba, algo que desequilibra sus expectativas, que hace que su mundo, tan perfectamente organizado caiga en pedazos. Le han servido un té en una taza, con un saquito y una cucharita, sin platito -¿es que nadie usa platos? ¿Los consideran poco prácticos? ¿Todos están un poco locos?- y para su desconcierto la invitan a servirse una crema en polvo y azúcar, ambas en sus respectivos recipientes pero sin una cucharita, ni para la crema ni para el azúcar. Su primer impulso es sacar el saquito, mojar la cuchara, dejar saquito y cuchara sobre el mantel, mojados y beberse el té amargo ya que le imponen tantas penurias. Sin embargo elige colocar en su taza la crema en polvo que le han recomendado, con su cucharita, sin sacar el saquito, después, poner el azúcar, con la mano izquierda suspender el saquito en el aire, con la otra, revolver ese preparado, finalmente, sacar el saquito con su única cuchara. Y después de beber eso, urgentemente, cambiar de amigos.
Un relato de Mariela Torres
Fuente: http://escribeya.com/
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Tripura es uno de los siete estados del noreste de la India; limita con los de Bangladesh, Assam y Mizoram. Según las creencias, el nombre de este estado está relacionado con Tripura Sundari, una deidad regente de la Tierra, o Tuipra, que significa tierra junto al agua.
Como sea, este antiguo estado es un lugar excepcional para el turismo, con sus ricas tradiciones, su patrimonio cultural y sus bellezas naturales. Si lo que buscan es el contacto con la exuberante naturaleza de la India, han llegado al lugar indicado; Tripura nos espera con tres propuestas turísticas diferentes pero igualmente seductoras.
Turismo rural: la serenidad de sus colinas y un entorno predominantemente rural invitan a pasar unas vacaciones inolvidables. Aunque el estado de Tripura se encuentra en un proceso de urbanización y desarrollo económico, sigue predominando el pintoresco interior rural, con sus arrozales, lagos naturales y ríos serpenteantes.
Las colinas están habitadas por tradicionales familias tribales que habitan viviendas de paja y bambú; de hecho, las han estado construyendo así desde hace siglos, cuando aún eran “Jhumias” o agricultores itinerantes. En ellas los turistas pueden comprender la auténtica cultura tribal. Para llevar algo de recuerdo a casa a partir de su experiencia de turismo rural en Tripura, les recomendamos los textiles de su rica tradición en telares manuales.

Eco-Turismo: Tripura es conocida como “la hija de las colinas del este”; de hecho, su rica geografía, su terreno ondulado y verde ya que casi el 60% del territorio estatal está cubierto de bosques, dan lugar a inefables propuestas ecoturísticas, como recorrer sus cuatro santuarios de aves y áreas protegidas, sus valles, ríos y lagos.
Las opciones de ecoturismo en Tripura incluyen el conocimiento de las diecinueve comunidades tribales de la región que habitan en sus siete colinas parelelas, ofreciendo un paisaje natural y cultural inigualables. Los bosques son surcados por innumerables rutas senderistas bien señalizadas, que permiten conocer el Estado en torno a tres ejes: recursos naturales, cultura y tradiciones, y arquitectura y patrimonio.
Turismo del té: Los fértiles suelos de Tripura y sus condiciones agro climáticas han hecho de este Estado uno de los principales productores de té. El té se cultiva aquí desde 1916, al estilo tradicional, pero Tripura es el quinto estado productor de té de la India; inclusive hay algunas plantaciones de té orgánico, es decir dedicado a su producción ecológica. Los principales lugares a visitar en una ruta del té son el Jardín de Té en Bishalgarh, las plantaciones de Durgabari, el Jardín Valle del Té en Kailasahar y el Jardín de Té Devipur, en Bishalgarh.
Es muy fácil llegar a Tripura, ya que se halla muy bien comunicada por aire y por tierra. El Aeropuerto de Agartala la conecta con ciudades importantes como Kolkata, Delhi o Chennai, y posee tres aeropuertos pequeños para vuelos de aviones pequeños y helicópteros. También pueden llegar en autobús o tren, hasta la estación de Agartala, en Badharghat, a 1615 Km. de Kolkata
Fuente: http://sobreindia.com
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Gales conforma uno de los países constituyentes del Reino Unido, tiene como capital a la ciudad de Cardiff. Tierra de tradición y de historia, imponentes fortalezas, fantásticos valles, hermosos lagos, grandes parques y jardines y de pueblos medievales. Sin duda, Gales se presenta como un lugar idóneo hasta para descansar tomando un maravillo té. En Gales se puede respirar el aire puro proveniente desde las montañas, descansar en los lagos tranquilamente, practicar deportes acuáticos a lo largo de sus 1,500 kilómetros de costa que posee. O si lo prefiere el turista, dar un paseo en tren observando las magníficas vistas que el país tiene tomando una taza de té y saboreando uno de los mejores pasteles de Gales.
En todas las actividades que realizan los galeses está marcada la hora del té; este ritual no consiste en solo coger la taza y tomar su contenido. El té es parte del itinerario para sus habitantes y para los turistas dentro de su paquete de viaje incluye disfrutar del té; bebida reconocida como una de las mejores del mundo. Para beber el té no es necesario estar de buen estado de ánimo ya que incluso en los peores momentos habrá el té y el pan casero.
La tradición manifiesta que después de encontrarse la población en los servicios religiosos es la oportunidad para continuar reunidos pero para hablar sobre temas en común, que afecten y preocupen a todos; de esta manera se practicaba la participación comunitaria. Es así como terminada la misma se reunían en salones próximos y sentados comenzaban a beber el té comentando sobre sus experiencias personales, novedades sobre algún evento importante, algún cumpleaños nacimiento, fallecimiento, fiestas sobre pedidas de mano, matrimonio, entre otros sucesos mas. El té venía acompañado de tortas, panes, dulces caseros los cuales todos degustaban ya que la intención de toda esta rutina es el intercambio de ideas, propiciar la comunicación en un lugar común.

Así que el turista ya sabe, mucha diversión y cultura le espera en Gales pero no debe regresar a su país sin antes haber probado el té galés. Los habitantes lo toman en cualquier momento del día; el turista cuantas veces lo desee también puede hacerlo. Una vez que pruebe el té galés es posible que quiera volver a probarlo varias veces más y sin arrepentimientos, como muchos turistas que han regreso varias veces solo para beber té galés en Gales.
Fuente: http://viajeagales.com/
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A los taiwaneses les gusta mucho su té y adoran subir las colinas de sus ciudades para disfrutar una “vista nocturna”; pero digamos que usted no quiere viajar más de una hora, igualmente en Taipei tendrá muchas opciones para elegir. Dos de las más populares son el área histórica de plantación alrededor de al sudeste de la ciudad y la ciudad minera de Jioufen, cerca de la costa nordeste.
Aunque ambas son imprescindibles para cualquier itinerario turista, cada una es única. La cuenca de Taipei está rodeada de colinas -muchas de las cuales ofrecen excelentes oportunidades para escalarlas- y Maokong, ubicada en las colinas sobre Muzha, sería sólo una más si no fuera que los inmigrantes del siglo XIX que llegaron de la región cultivadora de té de Anxi, en la provincia de Fujian de China continental, descubrieron que el clima húmedo y los buenos suelos de esta particular montaña iban perfecto con las variedades de té que ellos cosechaban en su tierra natal.
Maokong
A comienzos del siglo XX, la villa Maokong –el origen de su nombre, literalmente “agujeros de gato”, es incierto, pero quizás deriva de las fisuras erosionadas sobre la roca por la marea, las cuales, para los locales, parecen los rasguños de un gato- y las colinas a su alrededor eran un próspero distrito productor de té, con oolong (literalmente, “dragón negro”, un té semi fermentado) y tieguanyin (literalmente, “[la divinidad] Guanyin de hierro”, debido al color óxido de su infusión), tés que se exportan a todo el mundo. Aun hoy, las más de 100 hectáreas de plantación todavía producen unas 60 toneladas de té al año, pero ahora la mayoría se consume en las casas de té que abundan en la colina, y gran parte se consume de noche, cuando las luces de Taipei incluyendo en los últimos años las de Taipei 101- pueden verse titilando en la distancia.
Hace unos 15 o 20 años, cuando el área sufría una crisis económica, algunas plantaciones de té, después de décadas de vender sus hojas a los comerciantes de la ciudad, probaron suerte abriendo casas de té en un intento por atraer a los habitantes de la ciudad hacia las colinas. Tuvieron tanto éxito que hoy hay alrededor de 100 casas de té, restaurantes y confiterías esparcidos por todo el valle que tomó su nombre de la villa.

Dos de las primeras casas de té siguen todavía en actividad y, ellas ilustran todo el rango de actividades que ofrece el valle. La plantación de té de Lioujisiang (literalmente, “fragancia de seis estaciones”) está ubicada en lo alto, cerca de la cima del valle, y ofrece amplias vistas de las líneas de arbustos de té hasta donde los ojos alcanzan a ver. La plantación la maneja Jiang Xinjong, orgulloso de ser cuarta generación de los inmigrantes que primero llegaron al valle, y la casa de té la maneja su hija Lilin, de la quinta generación del clan.
La casa de té ofrece una mezcla de tés y bocadillos que representan lo mejor que Lioujisiang y Taiwán tienen para ofrecer. En cuanto a los tés, el tieguanyin y, por supuesto, la “fragancia de seis estaciones” (en realidad, un oolong “de hoja suave”) se cultivan en la plantación, y ahora el 100% se vende en el lugar. Otros, como el baojong (literalmente, “variedad envuelta”), también del distrito Wenshan de Taipei y el oolong dongding (literalmente, “cumbre congelada”) del centro de Taiwán, también se venden para el consumo inmediato u hogareño.
Jioufen
Los orígenes de Jioufen, localizado al Este de Kilung, no yacen en el cultivo del té sino en las minas de oro. Hoy es tan famoso como Maokong para beber té y admirar las vistas nocturnas. Fue su decadencia como área minera luego de su apogeo durante el periodo de dominación japonesa (1895-1945) y la subsiguiente descripción en la película de 1989 “Ciudad de la tristeza” (con el subtítulo “La saga de una familia, la saga de una nación”) los que hicieron que esta ciudad se convirtiera en una de las mayores atracciones turísticas de la isla de Taiwán.
Una de las principales locaciones utilizadas en la película, filmada en 1987, originalmente un dormitorio para los empleados del cine del barrio, se convirtió al año siguiente en la Casa de Té de la Ciudad de la Tristeza y permanece abierta hasta hoy. Vende té premium de Taiwán y también se puede encontrar una variedad de platos caseros fritos. Al momento de escribir esta nota, la casa de té estaba renovándose, los propietarios esperan poder abrir una sala de proyección para mostrar viejas películas del lugar, y aseguran que los muebles y el ambiente de los años 50 permanecerán intactos.
La vista de la bahía a través de las islas de Ruebin y Kilung, tal como se ve en la película, ya desapareció. Para conservar las callecitas angostas y el sentimiento exótico de la vieja ciudad, desde 1997 se prohibieron las nuevas construcciones.
Los fines de semana y feriados es mejor salir de Taipei temprano para evitar los congestionamientos de tránsito; más tarde, los automóviles no pueden ingresar a la ciudad sino detenerse a unos 1,5 km, desde donde los autobuses brindan un servicio de trasbordo. Lo mejor es tomar el tren hasta Rueifang y luego el autobús, aunque también hay un autobús directo que sale de la Salida 1 de la Estación MRT Zhongxiao-Fuxing en Taipei.

Llegar temprano también permite participar en la atracción del Parque Ecológico Oro en Jinguashi, con edificios y túneles que datan de la época de apogeo de la industria minera bajo el dominio japonés. También se puede escalar el Monte Jilong para obtener vistas espectaculares y acumular sed para seguir disfrutando de más té.
Finalmente, ingresando a Jioufen, los visitantes pueden elegir entre instalarse en una elegante casa de té para aguardar las vistas nocturnas o caminar por los angostos senderos. Aquí, las delicias locales como los dumpling dulces con gusto a malanga (un tubérculo) y dumplings de carne preparados con cerdo marinado en vino tinto pueden degustarse segundos después de ser preparados, al igual que otras delicias típicas de la isla.
Sea cual sea la elección, después de comer o beber hasta estar satisfechos, se recomienda a los visitantes deambular por las callecitas de Joufen. Sólo entonces podrán experimentar verdaderamente la sensación que envuelve a esta antigua ciudad fantasma.
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La fama del Cutty Sark no proviene de haber participado en grandes gestas militares, como sí lo hizo el Victory del Almirante Nelson, sino de su larga historia en el transporte de té. Durante casi 100 años, este velero unió la metrópoli británica con sus colonias, transportando té y lana. El Cutty Sark era un barco revolucionario para su época. Se trataba de un “Clípper”, un velero de transporte mucho más ligero que el resto de sus contemporáneos, que lamentablemente se vería rápidamente superado por las modernas embarcaciones a vapor.
Su nombre proviene de un poema del poeta escocés Robert Burns titulado “Tam O’Shanter” y se refiere a una leyenda según la cual el granjero Tam, que regresaba a su casa montado en su yegua Maggie, luego de una noche de excesos de alcohol, se topó al pasar frente a una Iglesia rural, con un grupo de brujas danzando en medio de una noche oscura y lluviosa. Todas las brujas poseían un aterrador aspecto, menos una jóven y hermosa que vestía como única prenda una camisa muy corta.

A pesar del estruendoso ruido de los cuernos y otros instrumentos tocados por el Diablo, las brujas alcanzaron a escuchar el galope de la yegua y se lanzaron en su persecución a la luz de los relámpagos. Tam, ferviente creyente en Dios y sabedor de que las brujas no podían atravesar corrientes de agua, lanzo a su Maggie por el puente sobre el río Doon, pero la bruja mas jóven, apodada Nannie por el poeta, que era mucho mas rápida que sus compañeras, alcanzo a tomar a la yegua por la cola antes que cruzara el puente. Las crines de esta quedaron en sus manos y el granjero pudo salvarse de aquella pesadilla. Y de allí el nombre de Cutty Sark, que significa según Burns en su poema, “Camisa Corta”, haciendo alusión a la prenda que la bella bruja Nannie llevaba puesta aquella noche tormentosa.

El Cutty Sark fue destinado al comercio de té que, en aquella época era muy activo en las líneas entre China y Londres. Este comercio generaba grandes beneficios si se llegaba a Gran Bretaña con el primer té de la temporada. Sus inicios no fueron muy prometedores. En la carrera del té de 1872 contra el clipper Thermopylae ambos buques abandonaron Shangai juntos el 18 de junio pero el Cutty Sark quedó descolgado dos semanas después tras sufrir una avería en el timón a su paso por el estrecho de la Sonda. Llegó a Londres el 18 de octubre, una semana después que el Thermopylae. A pesar de que había perdido la carrera, el Cutty Sark se hizo famoso porque su capitán prefirió continuar el viaje con un timón improvisado antes que detenerse en un puerto para efectuar las reparaciones.
Transcribimos literalmente (http://www.teamania.es/) un comentario de Pablo sobre el consumo de té y sus efecto sobre el organismo, he considerado que sería interesante introducirlo como entrada. Y sobre todo nuestro agradecimiento por compartirlo con nosotros.
"Soy asiduo bebedor de té desde hace muchos años, bueno quizá sea mas exacto decir gran bebedor de té, pues no mido mi consumo diario en tazas si no en teteras, siendo mi elección principal el té verde y blanco. Nunca he experimentado “mono” por no consumir té y puedo beberlo hasta poco antes de irme a dormir sin que me quite el sueño. También soy hipertenso controlado médicamente desde hace bastantes años, y me gustaría aportar algún comentario sobre la relación entre cafeína e hipertensión.
Hasta donde he sido capaz de buscar, no he encontrado ningún dato contrastado y fiable que demuestre la relación entre consumo de té y elevación de la presión sanguínea. Tan sólo he encontrado dos situaciones en las que sí puede darse una relación directa, una es la de aquellas personas con especial sensibilidad a la cafeína, en las que pequeñas dosis de esta sustancia puede provocarles, entre otros efectos, arritmias y elevación temporal y moderada de la presión sanguínea; otra la de consumo excesivo, que puede provocar la misma sintomatología. Creo que se ha extendido un efecto minoritario a la mayoría y eso confunde y distorsiona.
Hipersensibilidades aparte, el límite de consumo aceptable o seguro no es ni fijo ni igual para todo el mundo, si bien se suele barajar los 300 mg al día, lo de cuantas tazas supone depende mucho del tipo de té y de cómo se prepare.

Una posible explicación de por qué se ha difundido y aceptado tanto que la cafeína favorece o produce hipertensión, puede venir de su efecto, este sí corroborado clínicamente, de activar el sistema nervioso, combatiendo la somnolencia, produciendo en general una sensación de estar más alerta, más activo y despierto, y eso puede confundirse con que te sube la tensión no siendo cierto.
Creo necesario desterrar leyendas negras injustificadas, y que mejor sitio que un buen blog especializado como el tuyo.
Ni que decir tiene que consulté con mi médico especialista, al que tengo por bien formado y actualizado, y éste bendijo mi sano hábito, cosa que yo celebré con una deliciosa tetera de buen gyokuro.
Saludos."
Desaparecen, sostiene el gobierno de Colombo (topónimo portugués del siglo XVI), todas las denominaciones de entes oficiales que incluyan Ceilán o “singalés/cingalés”. El presidente Mahinda Rajapakse auspicia este nuevo intento de borrar una variopinta historia que, desde el siglo IX, abarca árabes, portugueses, españoles, holandeses, franceses y, finalmente, ingleses.
La etapa moderna arranca de la independencia (1949), como dominio dentro de la Comunidad Británica. Así lo marcan documentos y hasta estampillas con la efigie de Jorge VI y, después, Isabel II. En 1972, la entonces primera ministra Srimavo Bandaranaike se separa de esa organización y vuelve al topónimo precolonial, Sri Lanka (“isla resplandeciente” en hindí).
A diferencia de Myanmar, donde Birmania es simplemente una versión occidentalizada del original, así como Bangladesh denota desde 1971 “estado bengalí” para diferenciarse de Bengala occidental, provincia india. Los nuevos cambios, se supone, borrarán denominaciones estilo Banco de Ceilán, Ceylon Petroleum o Ceylon Electricity Board.
Pero lo que Rajapakse no ha aclarado es que “volver a la pureza y echar extranjerismos al mar” será complejo, máxime en el plano bursátil, financiero y empresario. Sucede que Ceilán ha sido Taprobana para los griegos, Serendib para los árabes y Sinhalana (tierra de leones). El único mérito de “Ceilán/Ceylon” es que los ingleses la heredaron de los holandeses y la usaron desde 1802 en adelante. Aparte, fuera de los dos idiomas locales –hindí, tamil-, Sri Lanka no tiene gentilicios en el resto de las lenguas.
Ahora bien, el revisionismo histórico del gobierno retiene una flagrante contradicción: el té seguirá siendo “de Ceilán” y algunos tipos (Orange pekoe, por ejemplo) mantendrán el nombre inglés. Probablemente, eso explique que –no siendo la isla una potencia ni mucho menos- los principales idiomas retendrán Ceilán como sucede con Birmania.

Volviendo al té, la “marca” Ceilán tampoco es históricamente válida. Recién en 1824 los británicos siembran té, originario de China (chai, Formosa ulong), Tibet (lapsang sudyong), Sikkim (darjeling) o Nepal, contrabandeado vía Bengala. Hasta 1965, la isla era la primera exportadora mundial, papel que –parece- recobró recién en 2002: 286.000 toneladas en hoja, 20% del total global. No obstante, los chinos sostienen que la primacía les cabe a ellos, debido a una enérgica política exportadora iniciada hace unos veinte años.
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1. Rámenskoye.
En el momento en el que fue hecha esta fotografía, la antigua aldea de Rámenskoye llevaba ya dos años disfrutando de su nuevo estatus de ciudad. Durante esos dos años trabajó allí el fotógrafo Borís Ignatovich, corresponsal del periódico Bednotá. La foto, titulada Tomando té en Rámenskoye, era considerada por el propio autor como una de sus mejores, e incluso la tenía colgada en su propia casa. "Al despertarme por la mañana, miro con mucho gusto esas caras barbudas que me resultan tan familiares", escribió Ignatovich.
2. Krásnaya Cháynaya (El salón rojo de té).
Los establecimientos así denominados en los años 20 del siglo pasado se parecían mucho a las tabernas para el pueblo que habían existido antes de la revolución, con la única diferencia de que en ellos no se servía vodka. Lo que sí se podía hacer era leer los periódicos, tomar un té y comer algo. Normalmente, en estos salones de té se servía carne fría cocida, casquería, pan, huevos, roscas de pan, pepinos frescos o salados y, a veces, empanadillas. No había platos calientes. Para eso había que ir a la cantina más próxima.
3. Plato de té.
Cuando la gente de hoy en día intenta seguir la antigua tradición rusa de beber té de un plato, en la mayoría de los casos no le sale tan bien como a sus antepasados. Eso ocurre porque los platos para el té que existían antaño eran más profundos que los actuales y parecían más bien tazones poco profundos. La gente prefería beber de ellos para no quemarse los dedos con los vasos de agua hirviendo.
4. ‘Bednotá’ (Gente pobre).
Fue un diario soviético muy popular, que se editó de 1918 a 1931. Los principales lectores de Bednotá eran campesinos, que también escribían parte de los artículos: el periódico disponía de una red muy amplia de corresponsales rurales no profesionales. Aparte de las noticias y los materiales propagandísticos, se publicaban artículos dedicados a los métodos avanzados de agricultura y ganadería.
5. Telogreyka.
Un chaquetón acolchado a base de guata, muy caliente, y confeccionado a partir de un tejido basto de algodón. En el siglo ХIX, estos chaquetones formaban parte del uniforme militar (se ponían debajo de la capa cuando hacía mucho frío). Los soldados retirados que volvían del ejército a sus pueblos natales lo convirtieron en la ropa típica de trabajo.
6. ‘Baranki’ (roscas de pan).
Bollería rusa tradicional hecha a base de una masa con levadura. Antes de meter las roscas en el horno, se les vierte agua hirviendo por encima. Gracias a este procedimiento, las baranki pueden conservarse mucho tiempo sin ponerse duras. Antes de la revolución de 1917, se consideraba que las mejores roscas se hacían en la región de Valdai, pero en los años 20, después de la nacionalización de las panaderías, la fama de las roscas de Valdai pasó a la historia. A partir de ese momento, las baranki pasaron a producirse en grandes fábricas de pan.
7. La pareja para el té.
Es la manera tradicional de servir el té en las tabernas rusas: dos teteras, una grande, para el agua hirviendo, y otra más pequeña, con la infusión concentrada. Con esta “pareja” se podían pedir cuantas tazas, platos y cubiertos se quisiera, y el agua hirviendo se añadía gratis, sólo había que pedirla.
Fuente: rusiahoy.com
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Productores de té del noreste de India aseguran que el cambio climático ha perjudicado la cosecha del país, no sólo al causar una caída en la producción sino también porque alteró sutilmente el sabor de la infusión.
El estado tropical de Assam es la principal región de siembra de té y produce casi 55% de la enorme cosecha del país. En total, India produce un 31% del té del mundo.
Pero un aumento gradual de las temperaturas en Assam, cambios en el patrón de precipitaciones y una baja en la producción tienen preocupados a los propietarios de las plantaciones.
Esta región del norte del país es cuna de los té negros y estilo británico más refinados. Las hierbas de Assam se caracterizan por su cuerpo e intensidad y suelen ser vendidas como infusiones para el desayuno.

Rajib Baruah, un productor de Jorhat, el principal distrito tealero de Assam, dijo que los cambios son "preocupantes" y que han debilitado el potente sabor de las bebidas de Assam.
"Estamos en efecto preocupados", dijo. "El sabor fuerte es el sello del té de Assam".
Assam produjo 564.000 toneladas de té en el 2007 y 487.000 toneladas en el 2009. Se calcula que la cosecha del 2010 fue de unas 460.000 toneladas, dijo Dhiraj Kakaty, dirigente de la rama local de la Asociación India del Té.
Mridul Hazarika, director de la Asociación de Estudio del Té, uno de los centros de investigación del cultivo más grande del mundo, responsabiliza al cambio climático por la caída en la producción.
Hazarika señaló que la temperatura había aumentado dos grados en Assam en los últimos 80 años.
"Creemos que esto está llevando a una caída de la producción", dijo el viernes.
Científicos de la asociación analizan las estadísticas climáticas para determinar posibles vínculos entre el aumento de la temperatura, los cambios en las lluvias y su efecto en la disminución de las cosechas de té.
Pero lo que más preocupa a los productores es un cambio en el sabor del té, por lo que quieren que el gobierno financie estudios para examinar esas alteraciones.
"Antes, solíamos tener una taza bastante fuerte", dijo L.P. Chaliha, un catador de té. "Ahora, no tanto".

Rojo, verde, blanco, negro... y así hasta tres mil. Los hay terapéuticos, digestivos, diuréticos, adelgazantes, estimulantes y hasta rejuvenecedores. Incluso felinos. A pesar de sus cinco mil años de antigüedad, el té no pasa de moda. Ruta madrileña para disfrutar de las infinitas variedades de la infusión de las cinco (de la madrugada).
El horario es puramente castizo: de 7 de la tarde a 3 de la mañana. La materia prima, no tanto. Considerada una de las bebidas nacionales de Egipto, en el norte de este país el té se bebe mucho más suave que en el sur. Y en Madrid, La Cava del Faraón (Segovia, 8 - www.lacavadelfaraon.es) ofrece, entre sus múltiples variedades, tés egipcios acompañados de los famosos dulces árabes, entre los que destaca el kunafah como postre estrella. La felicidad, la paz y el romanticismo vienen dados de la mano del aroma afrutado que desprenden las shishas y el baile sensual de la danzarina de los siete velos. El Nilo queda ahora a un paso.
El salón de té Living in London (Santa Engracia, 4) está decorado al más puro estilo british. Sus paredes empapeladas, su exquisita decoración y su vajilla de porcelana los convierten en un lugar único en Chamberí. Sus múltiples tipos de tés pueden acompañarse de un dulce británico como el scone, pastas o sándwiches, todo casero, junto con la mermelada inglesa y la clotted cream. Además, incluye tienda en el interior con todo tipo de productos ingleses. Su hermano gemelo, abierto hace escasamente un mes en Príncipe de Vergara 34, añade además una gift shop ideal para las inminentes compras navideñas.
El salón y tienda de té Vailima (General Pardiñas, 54- www.vailima.es) es un local pequeñito pero muy acogedor. Su decoración remite a los salones de té más refinados de Francia, donde resulta imprescindible acompañar cualquiera de sus 150 tipos de tés con los macarons de frambuesa, pistacho o praliné traídos de París, o bien con las tartas, dulces y pastas caseras elaboradas diariamente. Para descubrir la mágica combinación entre el aroma del té francés más exquisito, Theodor, y los secretos de su decoración floral, solo hay que caminar hasta el cercano el número 3 de la calle Padilla.

Bomec, El Paladar del Té (San Joaquín, 8 - www.bomec.es) sorprende a sus clientes por abrumador: más de 200 variedades de té procedentes de todo el mundo. En su espacio gourmet uno puede deleitarse con las mermeladas, bombones y pastas al té verde, caramelos o té helado. Solo abre por la tarde (y descansa los domingos) pero cuenta con un servicio de 24 horas para realizar pedidos.
A la hora del desayuno y la merienda El Gato Persa (Doña Bárbara de Braganza, 10- http://www.lagalette2.com/) es un salón de té. El resto del día muta en restaurante vegetariano, llamado La Casa Escondida. Las luces de las velas y la música de fondo dan al local un ambiente mágico. Y en la carta, multitud de infusiones especiales combinadas con una propuesta culinaria de lo más original.
Fuente: http://elviajero.elpais.com/
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Estaban aún un poco mustias, con un poco de niebla en los ojos mortecinos; pero ya deseosas de salir al ruedo y disfrutar su juventud, porque habían visto muy de cerca lo que horripila, y parecía inverosímil que hubiesen escapado de sus garras.
Eran señoritas de la mejor sociedad, sorprendidas, en medio de su existencia de suaves frivolidades y esperanzas de amor y ventura, con un porvenir riente y palpitante de indefinidas promesas, por la epidemia terrible, que elegía sus víctimas entre las personas en la fuerza de la edad, como si desdeñase a los viejos, presa segura en no lejano plazo. Unas habían sufrido la bronconeumonía, con sus delirios y su asfixia cruel; otras habían arrojado la sangre a bocanadas; en otras se habían iniciado los síntomas de la meningitis... Y cuando se creería que iban a cruzar la puerta negra y el misterioso río que duerme entre márgenes orladas de asfódelos y beleños, y en que el agua que alza el remo recae sin eco alguno..., el mal empezó a ceder, la normalidad fue reapareciendo, y las interesantes enfermitas reflorecieron, por decirlo así, no con toda la lozanía que se pudiese desear, pero como esas rosas blancas un tanto lánguidas y caídas, que en el vaso colmo de agua poco a poco van atersándose...
Todas tenían amigas entre las que no perdonó la Segadora, y aunque al pronto se lo ocultaron las familias, por no deprimir su ánimo, al fin lo tuvieron que saber, sucediendo algo muy humano y natural; que las convalecientes no se afligieron demasiado, porque la idea del propio bien consuela pronto del mal ajeno, y esta involuntaria reacción de egoísmo es una de las fuerzas defensivas de la pobre organización nuestra...
Y así que pudieron salir de casa, una extranjera distinguida y simpática, la secretaria de la Embajada rusa, la Kriloff, tuvo la ocurrencia de ofrecer un té a las convalecientes, un té blanco, sólo de muchachas, y poco numeroso, por limitarse a las que habían escapado del peligro y a media docena de amiguitas que no habían sufrido el mal. La condición -cosa admitida socialmente, por otra parte, desde años atrás- era que las madres no las acompañarían, y se contentarían con ir a recogerlas a eso de las ocho.
El piso en que habitaba la rusa estaba primorosamente dispuesto para la fiestecilla. Desde la antesala se percibía un perfume insinuante y delicioso, y la adornaban palmeras y flores, colocadas artísticamente, no con la empalagosa profusión que caracteriza a la decoración oficial, sino con oportuna gracia. Vestían las paredes telas raras y objetos de Oriente, estatuillas bizantinas de esmaltes, iconas sobre fondo de oro, de negras caras y vestiduras cuajadas de turquesas y perlas; y sobre los muebles, incrustados de plata y nácar, se veían labores en marfil, lozas persas y armas de mango enriquecido con coral y diamantes. El servicio del té estaba preparado en mesitas octógonas, de taracea delicadísima, y los manteles, de colores, ostentaban bordados de oro. Todo era original y curioso en su exotismo, y las muchachas empezaron a gozar impresiones nuevas y a cuchichear admiraciones. Lo primero que les ofreció la Kriloff fueron largos cigarros de Oriente, en una bandeja de cobre nielada de acero, y si algunas hicieron remilgos, la mayor parte de las convalecientes los encendieron con monería, sacando volutas de humo azul, y no desdeñando los emparedados de caviar y la confitura de hojas de rosa. Una de ellas, Natalia Torrente, aceptó un sorbo de vodka, el temible aguardiente ruso, padre de la locura; y las demás, animadas por el ejemplo, comenzaron a discutir si probar o no aquella fuerte bebida.
-El vodka -opinó la Kriloff, que sacudía la alborotada cabeza rubia, de un rubio casi blanco- no les puede hacer daño alguno. Yo he oído decir a eminentes doctores que todos los alcoholes son remedios contra la gripe. Pero es tal vez el vodka un poco áspero para sus gargantas. Les puedo ofrecer kirsch y oporto...
Natalia Torrente, la decidida deportista, no encontraba áspero el aguardiente aquél, y, a la disimulada, se echó dos o tres vasitos de los de afiligranada vaina de plata. Y afirmó después que todas las concurrentes al té, una por una y la que más y la que menos, habían aprovechado el consejo médico de la rusa, y que los dedales de cristal de Bohemia vermiculados no se vieron plenos ni un instante. Y la escena que siguió al té no tenía, a la verdad, otra explicación posible sino un ligero estado de..., ¿cómo llamarle?, de desorientación en las cabezas, por la virtud de los licores...
Sucedió que una de las convalecientes, la linda Toria Fuenseca, se lanzó a preguntar a la Kriloff si era cierto que sabía evocar los espíritus. La contestación fue una sonrisa enigmática; y otra de las convalecientes, Rosa María Mendoza, batió palmas, imploró a la rusa y exclamó:
-He oído también que vaticina usted el Destino... ¡Por Dios, díganos el nuestro!
La Kriloff cambió de semblante. A la sonrisa y a la amenidad de dueña de casa que recibe y obsequia, sucedió una expresión inquieta en su rostro singular, aureolado por la clara cabellera fosca.

-Es una experiencia -dijo- que hice alguna vez: pero..., créanme..., vale más dejar al Destino envuelto en sus velos. ¡No quieran nunca saber el porvenir!
Todas, excitadas y vehementes, en pie, rodearon a la diplomática.
-¡Por Dios! ¡Sería usted tan amable! ¡El Destino, justamente, es lo que interesa! ¡El Destino!
La rusa frunció el entrecejo; se encogió de hombros, como diciendo «allá ellas», y alzando un tapiz bordado de pájaros y flores imposibles, hizo entrar a las muchachas en un reducido aposento, alumbrado por la luz de una linterna de vidrios verdes, que difundía una luz semejante a la que emiten, en verano, las luciérnagas. Los rostros, a tal claridad, adquirían un tinte espectral. El fondo de la estancia lo formaban un enorme espejo, sin otro marco que las sedas de un doble cortinaje, que lo cubrían y que la rusa descorrió.
Las muchachas sintieron un sutil escalofrío al verse de pronto tan descoloridas, con tales ojos de sombra, en aquel cristal que parecía un sombrío lago cruzado por reflejos lunares.
-¡Silencio! -ordenó bajito la rusa-. ¡Vayan ustedes por turno acercándose; una sola; que las demás se retiren a un lado, vueltas hacia la puerta!
La primera que se lanzó a reclamar turno fue Natalia Torrente... Y allá en el fondo del lago, vio lo que la hizo exhalar un chillido agudo: En solitario camino, un automóvil volcado, debajo del cual un grupo de hombres sacaban a una mujer cubierta de sangre, semejante a un pelele, con los miembros rotos... Natalia, horrorizada, se reconoció...
Nerviosamente se adelantó Rosa María Mendoza. Tardó algún tiempo en precisarse la imagen, vaga y como formada de humo; pero al fin se vio, y a su alrededor, tres hermosas criaturas; dos varoncitos y una hembra, lindos como amores. Y cuando se embelesaba en la contemplación de los niños que eran suyos, que eran de su misma carne -¡qué cielos!, ¡qué soles!-, del fondo del lago salió una mano descarnada, esquelética, que les fue apretando la garganta uno a uno, y soltándolos tronchados, como rotos muñecos. Ella se veía luchar, luchar; querer desprender de los tiernos cuellos la mano horrible...; pero no podía, no podía, y las lágrimas rodaban de sus ojos, en hilos, hasta el suelo...
Al retirarse temblando María Rosa, se adelantó, emocionada, Toria Fuenseca, que, como no ignoraba nadie, estaba prendada hasta la médula de Enrique Ambas Castillas, y se consideraba probable la boda para cuando la novia recobrase completamente las fuerzas y la salud... ¿Qué iba a decir el espejo? Lo que dijo no se supo nunca, ¡porque Toria se lo calló muy bien! Lo dijeron los hechos: el casamiento de Íñigo, de allí a pocos meses, con una millonaria procedente de los países donde rueda el oro. En aquel momento sólo pudo verse que Toria, apartándose del espejo maldito, cayó con una convulsión violenta. Y la Kriloff, arrastrándola fuera del cuarto misterioso y haciéndola respirar un antiespasmódico, repetía:
-Se lo dije a ustedes... ¡No conviene consultar al Destino! En el porvenir hay siempre lo peor... Conste que yo no quería...
El resultado de la sesión fue muy penoso. Las muchachas aseguraron que lo habían pasado admirablemente, que no cabía cosa más divertida que un té así; pero fue lo positivo que dos o tres quedaron enfermizas y tristonas, y que Toria, al siguiente día, recayó con caracteres graves, y fue milagro que se la pudiese salvar. Con tal motivo se murmuró de la secretaria, y se le mostró un poco de frialdad en determinados círculos. No obstante lo cual, algunas señoras de lo más cremoso le pidieron que, en reserva, les permitiese consultar el espejo.
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La historia del té Genmaicha atraviesa numerosas leyendas y consideraciones que recorren todo el camino histórico de una época del Japón y la cultura oriental y también expresado en los aspectos más cotidianos del siglo XX, momentos en los que el té verde se alzó hacia su actual apogeo y difusión en todos los países productores y consumidores de té en el mundo.
El Genmaicha es un blend de té verde japonés que tiene su origen cruzado de leyendas e historias y entre las que se destaca una y que cuenta que en el siglo XV en Japón, en un refugio en el que se reunían guerreros samurai, se servía el clásico té verde, cuando uno de los sirvientes del grupo, llamado Genmai servía el té; en el momento de servirle a uno de los jefes, se cayeron unos granos de arroz de su manga (que guardaba para su diario refrigerio) en el cuenco, con lo que inmediatamente, furioso, el jefe samurai se levantó, tomó su katana (espada japonesa), y decapitó a su siervo. Luego sin inmutarse, se sentó nuevamente en la mesa a tomar su té, pero al beberlo, percibió que su sabor había cambiado positivamente con lo que ordenó servir de ese modo al té y llamarlo Genmai-cha (té), en honor a su sirviente.

Del mismo modo, otras historias y leyendas han recorrido el origen de este famoso té, ya que debido a que el té verde hace mucho tiempo era consumido por una elite social, y por su alto costo, las amas de casa extendieron el producto añadiendo granos tostados de arroz a las hojas de té para poder consumirlo masivamente. Y en este sentido, su nombre provendría de Gen (oscuro), mai (arroz) y cha (té). En una época se utilizaba el té verde de cosecha tardía bancha junto al arroz tostado, pero actualmente se lo prepara con el té sencha que es de mayor calidad. Las propiedades que posee el Genmaicha son muchas, entre las que se cuenta que estimula todo el sistema inmunitario, aumenta el metabolismo, absorbe grasas, previene el desarrollo de arrugas, combatiendo todo el proceso de envejecimiento, es también muy beneficioso para la piel y el sistema dental, es un gran digestivo, por lo que se lo recomienda beber posteriormente al almuerzo y cena, y cuenta entre sus componentes vitamina B1 y baja cantidad de teína, por lo que se puede consumir antes de dormir.
El aspecto visual del Genmaicha es de colores verdes brillantes del té verde sencha, con algunas tonalidades tenuemente acarameladas, aromas tostados y dulces del arroz, combinados y equilibrados por las notas vegetales del sencha, presentando en boca una textura aterciopelada que nos invita a recorrer cada una de las románticas historias y leyendas del maravilloso mundo oriental.
Fuente: http://infusion-te.blogspot.com
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El té es una de las costumbres más destacables de los Mauritanos. Los mauritanos, personas muy hospitalarias, suelen invitar a té a todas las visitas y es de cortesía que el visitante se quede a tomar los tres tés.
Los mauritanos consumen principalmente té verde que importan de la China, ya que evidentemente, no pueden cultivarlo allí. Es la bebida nacional. La preparación es bastante diferente a como lo preparamos en Europa y requiere cierto tiempo hacer un té al estilo mauritano.
El té en Mauritania exige una verdadera ceremonia. Se prepara con dos teteras, tres vasos y una bombona de butano, pero no hay prisa en servirlo. Los oficiantes lo están preparando lenta y concienzudamente, respetando todos los pasos y tiempos que marca el ritual.
Empieza el ritual lavando los vasos y haciendo un té muy concentrado con menta y mucho azúcar. Tras el primer hervor, vuelven a echar agua y bastante azúcar en la tetera. Se hierve el te y entonces se escancia de la tetera al vaso para que haga espuma. Luego se vuelve a escanciar de un vaso a otro. El proceso se repite varias veces hasta resultar un te espumoso que sabe realmente bien. La persona que lo hace lo prueba constantemente para lograr el sabor deseado. Primero, se llenan los vasos de espuma y luego sólo se llena un tercio del vaso. La prisa podría ahuyentar la magia. Primero beben los hombres, después las mujeres y por ultimo la persona que prepara el te, y esto se repite por tres veces.

El primer té es amargo cómo la vida. Se bebe a sorbos para no quemarse demasiado. Una vez que se ha bebido, se devuelve el vaso. La persona que está haciendo el té empieza a preparar el segundo. Pasan el té de un vaso a otro a mucha distancia de altura hasta alcanzar la espuma deseada.
El segundo té es dulce cómo el amor. Nuevamente sirven el té y también se bebe a cortos sorbos.
El tercero y último té es suave cómo la muerte. Este es el último te, se bebe a pequeños sorbos con la oculta intención de que no se acabe nunca. Saborear el té como la vida: poco a poco, momento a momento, respiración a respiración, deteniendo el tiempo.
Antiguamente, el té era una bebida reservada casi exclusivamente a los nómadas del desierto, que siempre llevaban consigo una bolsa de este preciado producto y otra de azúcar. La bebida se compartía cuando se encontraba a otro viajero. Como precisamente no les faltaba el tiempo, solían tomar tres vasos. Desde entonces, se incluye la menta, para atenuar el sabor. Para los mauritanos, cualquier momento y cualquier ocasión son buenos para tomar un té.
"Es algo que no olvidas. Te llevas contigo el aroma y la amistad de quien te lo ofrece. Te lo ofrecen con respeto, con una buena acogida y una sensación profunda de amistad"
Fuente: fundacionchinguetti.com
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Un equipo de químicos de la Universidad de Sevilla (US) ha conseguido diferenciar las hojas de té según su contenido mineral y por medio de redes neuronales artificiales. La técnica permite distinguir las cinco variedades principales de té: blanco, verde, negro, Oolong y rojo.
“Con este método se pueden diferenciar claramente los cinco tipos de té -algo que a menudo no es fácil a simple vista-, a partir de un análisis del contenido mineral de las hojas y un tratamiento matemático posterior de los datos”, destaca a SINC José Marcos Jurado, coautor del estudio e investigador de la US.
La técnica permite distinguir las cinco grandes variedades de té (blanco, verde, negro, Oolong y rojo) aplicando la quimiometría, una parte de la química que usa las matemáticas para extraer información útil con los datos que se obtienen en el laboratorio.
Primero se determinan las concentraciones de los elementos químicos en las hojas mediante ‘espectroscopia de emisión atómica de plasma inducido acoplado’, lo que ha permitido comprobar que los más abundantes son el calcio, el magnesio, el potasio, el aluminio, el fósforo y el azufre.
También se han detectado en el té otros elementos esenciales, como el cobre, el manganeso, el hierro y el zinc, según confirma este estudio, que ya aparece publicado on line en la revista Food Chemistry.
Una vez conocido el contenido mineral de las hojas, para saber si una muestra pertenece a un tipo de té u otro se utilizan redes neuronales probabilísticas, “algoritmos matemáticos que mimetizan el comportamiento de las neuronas del sistema nervioso humano para tratar la información”, según explica el experto.
De esta forma se genera un modelo que recibe una señal de entrada (datos químicos) y produce otra de salida, y se puede predecir con una probabilidad del 97% la clase de té de la muestra.

La segunda bebida más consumida del mundo
Después del agua, el té es la segunda bebida más consumida en el mundo, algo que se hace desde el año 2.700 a. C. Esta infusión se prepara a partir de la planta Camellia sinensis. Dependiendo del proceso de elaboración que sufre la hoja después de la recolección se originan las cinco variedades.
El té blanco es un té no fermentado constituido por yemas y hojas nuevas que se protegen de la luz solar durante su crecimiento para limitar la formación de clorofila. El té verde es otra variedad no fermentada, pero se produce a partir de hojas verdes de más edad.
Las variedades negro y Oolong se obtienen por fermentación de las hojas, aunque las del primero lo están completamente y en el segundo se someten a una fermentación controlada intermedia entre un 10 y 70%.
El té rojo o Pu-erh es un producto fermentado obtenido de otra variedad de planta, la Camellia sinensis var assamica, que se cultiva en la región china de Yunnan.
Los efectos beneficiosos para la salud de las hojas de esta planta son bien conocidos. Además de su carácter antioxidante, diurético y de reducción de la hipertensión, es una fuente importante de elementos esenciales, como aluminio, cobre, zinc, calcio y potasio.
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Los monjes budistas que fueron a estudiar a China regresaron a Japón con un preciado tesoro entre sus manos. El té que hoy compartimos Oriente y Occidente guarda, en sus países de origen, un fecundo sentido que traspasa su consistencia gastronómica. Misako Homma nos habla del ChaDo-Raku (el disfrute en el camino del té) y nos muestra los secretos del ritual que amplifica el placer de degustar esa infusión.
-¿Qué simboliza el ritual del té?
-Una parada en nuestras obligaciones cotidianas para compartir el disfrute de la bebida, con todos los sentidos, y un tiempo para el recogimiento personal.
-¿Todos los sentidos juegan?
-Sí. Se contempla la decoración y los utensilios, se escucha cómo hierve el agua, se huele el aroma, se toman los cuencos donde se sirve la bebida y se degusta.
-¿Qué ingredientes configuran una completa ceremonia del té?
-Todo empieza con una carta, cuando se envía y se recibe la invitación a la ceremonia. Luego vienen los preparativos, el quimono, la decoración del jardín y de la sala destinada a la celebración, que puede ser el comedor. Aunque en Japón hay casas exclusivas para el ritual del té. El tipo de té más popular que se toma cada día es té verde en hoja, pero el de las grandes celebraciones es de hoja joven, de más calidad, y en polvo.

-¿Qué ocasiones propician el despliegue de todo el ceremonial?
-Cualquier motivo puede servir. Pero en la tradición japonesa, las grandes ceremonias del té se asocian, sobre todo, a la naturaleza. Cambios de estación, la luna llena, la primera nevada o los cerezos en flor.
-¿Nunca se celebran así los cambios en la vida de las personas?
-Sí, una mudanza, un cambio de trabajo o de categoría o un reencuentro después de mucho tiempo de separación entre amigos o familiares también son motivos.
-¿Qué recuerda de esos rituales del té en su infancia?
-Había ido, pero no me interesaban. Lo que está a nuestro alcance, muchas veces, no lo valoramos. Fue en España, gracias a una maestra japonesa del té, donde se me despertó un gran interés por la cultura de mi país. El contraste con lo de aquí me hizo, hace 20 años, conectar con mi tradición.
-¿Se come y se habla durante la ceremonia del té?
-Se comen pastelitos dulces, pero apenas se habla. Todo se aparca. Incluso el samurái dejaba su espada y paraba la guerra para tomar té con su enemigo.
Fuente. elperiódico.com
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En el sur de la India hay un estado llamado Kerala, donde la región conocida como Munnar mantiene su renombre por ser una de las zonas cuya producción de té mantiene estándares muy altos. La región es por esto mismo un interesante destino turístico, con sus verdes campos, colinas y montañas. Allí se ha abierto recientemente un museo exclusivamente dedicado al té, su producción y su historia. Un deleite para los amantes de la esta infusión.
Ubicado en una estancia local de remarcada producción, este museo empieza contándonos las diferentes formas de cosechar el té a través de la historia. Así podemos ver rodillos manuales y automáticos, modernos como los que se usan hoy en día. En el museo del té los cosechadores del pasado parecen cobrar vida, al hacerse evidente el duro trabajo manual que implicaba el trabajo en las plantaciones.
Pero el museo aparte de hacer honor a la variedad de té más importante en la región (tradicionalmente el té negro), pero también nos introduce en un mundo de sabores y aromas intensos y las maneras y costumbres a la hora de tomar el té. Las visitas en general incluyen degustaciones rodeados por la magnificencia del paisaje.

Para quienes no estén sólo interesados en una de las infusiones más famosas del mundo, también podréis disfrutar de este museo por sus tesoros: en la entrada hay un importante reloj sola fabricado en 1913 y los curiosos de la historia se sorprenderán ante una de las piezas más curiosas del museo: una pira funeraria que data del siglo II a.C.
Uno de los objetivos del museos es presentarnos la vida en la región, los cambios introducidos por el paso del tiempo y acercarnos a la producción de una bebida que consumimos diariamente.
El museo del té está abierto de 10 a 17 de lunes a viernes. Está ubicado en la estancia Nalluthanni.
fuente: locuraviajes.com
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El té es la bebida nacional de China y Xishuangbanna, en la provincia de Yunnan al suroeste de China, es la tierra del té Pu-erh. Nacido en el condado de Menghai de la prefectura de Xishuangbanna, Danny, de 28 años de edad, ganó el título del catador nacional superior de primera clase de té.
A través de su amor por el té chino tradicional y su constante dedicación al arte de la degustación de té, se convirtió en el catador superior de té más joven. Recientemente abrió una casa de té llamada Conexión Saludable, un año después de mudarse de China a Melbourne, Australia. Entrevisté a Danny en su pacífica y pequeña casa de té. Pero primero me hizo una taza de té Pu-erh que calentó mi estómago.
Mientras Danny calentaba el juego de té y elegía y lavaba las hojas, me presentó la primera taza de té que beberíamos: "Esta es una pequeña hoja de té Pu-erh prensada, de unos 15 años. Aunque el té está cocido y estuvo almacenado durante mucho tiempo, el sabor es muy suave y espeso”. "Por el color del té, parece vino tinto y es muy bueno. Si se lo bebe con cuidado, notará que cada vez que se vuelve a llenar la tetera, el té tiene un sabor diferente. Es muy fuerte, espeso y suave. El té Pu-erh es bueno para la salud y deja un sabor añejo".
La familia de Danny ha estado en el oficio de preparar té durante cuatro generaciones. Al hablar de sí mismo, su tono es humilde: "Yo crecí bebiendo té Pu-erh. Cuando tenía 3 años, mi familia me dio Pu-erh para beber. A menudo también tomaba té gong-fu con mi familia”. "Cuando recibíamos huéspedes, yo también quería una taza de té. Todavía recuerdo beber pequeñas tazas de té, taza tras taza", cuenta. "Ahora tengo muchos amigos aquí. Me muestran el té que trajeron de China o el de sus amigos”.
"Mi plan es transmitir la cultura tradicional china del té a las generaciones futuras y permitir que más gente la conozca. Un buen té debe ser bueno para la salud y tener buen sabor. Quiero que más gente beba té bueno y genuino. Conocer la cultura tradicional del té beneficiará a la gente de hoy”. "Ahora todos los días bebo, converso y evaluó té con mis amigos. Me siento muy cómodo y contento. Tengo todo tipo de té chino tradicional en mi casa de té. Esta es mi única tienda en Melbourne", dijo con una sonrisa. Un australiano, propietario de una concesionaria local de Mercedes Benz, entró a la casa de té durante nuestra entrevista. Contó que se enamoró del té chino después de beber una taza en el local de Danny. Antes bebía todo tipo de té, pero ahora dice que solo bebe té tradicional chino. Inmediatamente pidió té y dijo: "Lo que más valoro es la calidad de un producto, y lo que quiero es té como este".
Según Danny, aunque el té Pu-erh no tiene tanto sabor como un té tratado con esencias aromáticas –es bastante amargo y astringente al principio– después tiene un dejo dulce. Gradualmente la gente aprende a apreciarlo, ya que se dan cuenta de que es bueno para la salud. "En Australia, muchos jóvenes que priorizan el gusto y las modas pueden preferir el café al té al principio, pero eventualmente optan por el té cuando se dan cuenta de su importancia para la salud", afirmó. "A muchas personas con buen gusto les gusta beber té. Más y más gente en el futuro elegirá tomar té".

Danny ha estado en la profesión de la degustación de té por ocho años. Él dijo: "Como catador de té, se necesita probar tanto el té bueno como el té malo. Se debe ser paciente en el aprendizaje sobre el té, ya que hay varios cientos de variedades. Se necesita tomar en serio el aprendizaje de cada variedad y degustarlo detenidamente”.
"También se necesita una buena lengua, sensible. Tengo muchos amigos, y ellos traen sus propios tés para compartir. Comparamos, evaluamos y discutimos sobre el té y, al hacerlo, aprendemos mucho".
Comentó que un catador de té no debe prejuzgar por la primera impresión. "En primer lugar, se debe tener un estado mental pacífico y equilibrado. Se debe dejar atrás todos los factores externos y solo enfocarse en el té. Se deben seguir los procedimientos de la degustación. Este es un punto muy importante".
Se pueden hacer amigos con el té. Tal vez se puede decir que la amistad entre hombres nobles es pura como el agua, y la amistad entre los bebedores de té es madura como el té. Danny ha hecho muchos amigos a quienes les encanta tomar té.
"Tenía un huésped que vive en Hong Kong y nos conocimos en Beijing. Un día lo llamé y le dije que tenía una tetera con té muy añejado y planeaba compartirla con mis amigos. Él estaba muy ocupado en Hong Kong, pero reservó un vuelo para el día siguiente. Fue a Beijing solo para probar una taza de ese té”.
"En ese momento me emocioné mucho. Ahora somos buenos amigos. Creo que con el té realmente se puede tener una profunda amistad”, dijo Danny con algo de emoción.
Lu Xun, famoso escritor chino (1881-1936), dijo: “Uno lleva una vida fácil y cómoda si tiene buen té y sabe cómo beberlo”. El ritmo de vida actual es muy acelerado. Cada día hay que lidiar con mucha gente, el trabajo y las obligaciones sociales. Si uno puede frenar un poco y preparar una buena taza de té, ésta traerá tranquilidad a su vida”.
Actualmente, mucha gente piensa que preparar un té no es más que poner hojas en una tetera y llenarla con agua caliente. Beben té para calmar la sed, cuando en realidad beber té es una costumbre cultural pacífica.
No sé mucho sobre el arte de la degustación del té, así que le pregunté a Danny sobre la forma correcta de beberlo. Me dijo que entre la gente moderna hay un malentendido generalizado con respecto a beber té: “Queremos promover la cultura del té y ofrecer cosas buenas. Necesitamos además educar a la gente sobre la manera correcta de beber té. Si no se lo bebe de la manera apropiada, no podrá ser bueno para la salud”.
Fuente: www.lagranepoca.com
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Khartoum, Sudán. Las vendedoras de té llegan antes que el sol, encienden fogatas, agitan jarros, cucharean azúcar. Tararean y cantan, mujeres perdidas, marcadas con símbolos tribales, lejos de casa. Se sientan a esperar, con las teteras siseando entre el rescoldo y las cenizas, empezando el gran día, cayendo sobre el Nilo como un trapo mojado.
Khadiga Salim respira hondo. Ha tomado dos buses y gastado dos horas viajando desde las barriadas hasta el centro de Khartoum. Hace dieciséis años que vive aquí, desde que los tiroteos y los ladrones de ganado ahuyentaran a su familia de su granja en Darfur. Su hermana la introdujo en el oficio, le dijo, en estas calles, querida, una vendedora de té es lo mejor que puedes ser.
Húmedas, suaves y rápidas, sus manos revolotean entre el jarro y el colador, aviva el fuego, la tetera de plata ennegrecida. La vida la pasa vendiendo té a amigos y desconocidos en un pedazo de la acera apenas algo más ancho que su falda. Esta ciudad se volvió dura y el hombre con quien se casó terminó siendo malo, pero su voz es bonita, y sosiega a los hombres de turbante blanco que sorben té en delgados vasos.
"Soy divorciada. Tengo cuatro hijos. El dinero no es suficiente", dice Salim, que tiene las mejillas tatuadas con las finas líneas de la tribu misseriya. "Quería trabajar en limpieza de casas, pero no había trabajo. Tengo que trabajar en la calle. No puedo pagar una tienda. La policía nos persigue. Se roban nuestras teteras y se llevan nuestras jarros".

Las vendedoras de té de la capital sudanesa son viudas, están en la ruina, luchando, solas. Miles de ellas han escapado de la pobreza, huido de guerras, enterrado familias; la edad se les echó encima. Dispersas por toda la ciudad, vestidas con colores que parecen robados de arco iris y pavos reales, esperan a la sombra de los árboles y edificios, junto a niños limpiabotas y hombres que venden tarjetas de teléfono, sirviendo hasta el anochecer, ocultando sus cocinas, despareciendo en la noche.
La policía escaldó a algunas de ellas con su propio agua. El ministerio de Salud dice que sus utensilios son sucios. Existen en un mundo de las tinieblas que rebota entre el delito menor y la necesidad. Esta ciudad vive con té. Alivia las horas, recompone el alma en el bochorno de la tarde, anima la charla de labradores, banqueros y jeques.
Las vendedoras de té conocen las historias de Khartoum; susurros y cucharas tintineantes. Ven, siéntese en una silla rota o en una caja, deje que el vaso se enfríe en sus manos. ¿Cuál es la prisa? Si presta atención, puede oír los golpes de las redes de los pescadores en los cenagales.
Salim se echa el chal de manchas de leopardo, ligero como gasa, sobre los hombros y la cabeza. Se levanta brevemente una brisa. El fuego calienta el aire a su alrededor, pero ella no suda; sonríe, radiante, como la brisa, pero no por mucho tiempo. Las palmas de sus mano resplandecen blancas, la punta de los dedos manchados con el sepia de las fotografías antiguas; pero sus sandalias se ven como nuevas, tiras de cobre y flores color ámbar. Menciona el nombre de su pueblo en Darfur. Y habla de la ciudad más cercana, que suena como canción: Babanusa.
"Teníamos cabras y ganado, pero ahora ya no tenemos nada", cuenta. "La guerra se los llevó. Nos los robaron o murieron de hambre y sed. Mi padre murió en Darfur. Mi madre murió en Karthoum. Me escapé de mi marido. Me golpeaba y hacía problemas. Ya no quiero tener problemas. Nunca volveré a Darfur. Eso lo sé".
Lava un vaso y lo coloca sobre una bandeja plateada. Arroja carbón a las brasas. Un cliente dice algo sobre su pueblo natal; Salim desvía la vista, mirando abajo en la calle, mirando las sombras que rodean al sol. Al menos trescientas mil personas han muerto asesinadas en Darfur, más que los vasos de té que ha servido.
A la vuelta de la esquina, Zahra Ragil amamanta a su hijo. Su tetera hierve. Ella y su marido dejaron las montañas de Nuba para marcharse a la ciudad hace veinte años. Él encontró trabajo en una fábrica, pero hoy en día trabaja como conserje en un hospital; Ragil ha montado una caja y una estufa en una acera de labradores, tenderos y máquinas de aire acondicionado. Gana entre seis y catorce dólares al día, pero el carbón, el té y el azúcar son caros y a menudo lo que empieza como un buen día, terminal mal.
"Era mejor en las montañas", dice, apoyándose contra una muralla de ladrillos de color verde. "Aquí todo nuestro dinero lo gastamos en el alquiler y en la educación de los niños. Quiero volver a las montañas, pero allá las escuelas no son buenas. Estuve limpiando una comisaría de policía. Me pagaban cuarenta dólares al mes. No es suficiente".

La policía le ha requisado sus jarros y teteras veinte veces en los últimos ocho años. Dice que las venden en los mercados de pobres. Eso quiere decir casi todos los mercados de aquí. El dinero del petróleo ha hecho surgir nuevos brotes de vidrios teñidos en la línea del horizonte, pero la mayoría de la gente todavía está esperando que mejoren sus condiciones de vida. La sombra pasa; brillan las teteras de Ragil -una de plata, otra de bronce. Mohammed, su hijo, tropieza, y su hermana mayor -de ocho años- se lo lleva montado en su cadera.
"La mayoría de las señoras del té se conocen unas a otras. No tenemos tiempo para hablar. Nos saludamos y seguimos corriendo para vender el té", dice Ragil. "Cuando viene la policía, nos llamamos para avisarnos y nuestros clientes nos ayudan a esconder nuestras pertenencias".
Tiene cuarenta años y todavía juega al escondite. Se ríe con la idea, pero no se siente realmente bien, sentada con su vestido rojo, asándose al sol, las teteras hirviendo y ningún cliente, sólo cucharas asomándose entre latas y vasos que deben ser lavados en el cubo de agua. Sabe que la temporada de lluvias está convirtiendo su casa en la montaña en resbaladiza y verde.
"Me siento aquí y pienso en el futuro de mis hijos", dice. "¿Qué pasará con ellos? ¿Se pueden cuidar a sí mismos? Con la edad, es más difícil trabajar. No sé si viviré mucho tiempo".
Cierra sus ojos, atenta a su hijo, que está tranquilo en los brazos de su hermana.
La brisa se pone tacaña en la calle de Salim. Dos hombres de la librería vienen a tomar un té. Salim sirve. Ya no le queda ninguno de los caballos de la familia y los niños están pasando hambre. Se pregunta cómo puede ocurrir algo así en un mundo que lo tiene todo. Quizás sólo algunos lo tienen todo. Es generosa con su azúcar, y los hombres se sientan un rato, escuchando los ruidos de la calle más allá de un edificio semi derruido.
"Parece que no duermo nunca", dice Salim.
No falta mucho para el autobús de las cinco. Tendrá que empacar pronto, apagar el fuego, extinguir las brasas, apretar las tapas de los jarros, vaciar la tetera. Suspira y acomoda su chal; quizás vengan algunos clientes más, hombres que necesiten algo dulce en camino a casa.
Pule una cuchara y canta una canción de su país perdido, su voz alta y suave como el agua.
"Es antigua", dice. "Trata de una época antes de que las aldeas fueran atacadas por el ejército. Canto porque la vida ya no es tan buena y eso me hace pensar sobre el pasado, que era bello".
FUENTE: Jeffrey Fleishman(LOS ANGELES TIMES)
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El Café de Pierre Loti, es un emplazamiento mágico en las colinas del barrio de Eyüp en Estambul, un pintoresco lugar desde cuyas terrazas se puede contemplar unas impresionantes vistas sobre el Bósforo y los barrios de la ciudad, un lugar que siempre permanecerá en el recuerdo de todo aquel que lo visita.
Hasta este curioso Café, se puede acceder con un moderno teleférico instalado en la base de la colina ó si se prefiere, andando a través de los senderos del cementerio que suben desde la mezquíta del Sultán Eyüp.
Este conocido café de Estambul, toma su nombre del escritor y aventurero Julien Viaud conocido con el seudónimo de Pierre Loti, que al parecer acudía hasta este lugar para inspirarse.
Pierre Loti, nació en Rochefort, Francia en el año 1850, cursó estudios en la Escuela Naval de Brest, alcanzando el rango de capitán. Loti, fue un incansable viajero que recorrió durante 40 años, numerosos países en su condición de marino. Fué un gran entusiasta de la cultura y costumbres de los países de Oriente, lugares que posteriormente le servirían como escenario de sus muchas obras y novelas de estilo impresionista.

El PIERRE LOTI CAFÉ es un buen lugar donde reponer fuerzas al calor de un delicioso TÉ turco. Una oportunidad única para disfrutar las magníficas vistas del Cuerno del Oro y del cementerio.
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Cha yen
Tailandia es un país caluroso. Así que el té se ha convertido en una bebida para refrescarse. Uno de los tés favoritos es el cha yen, una infusión helada preparada con o sin leche. El té con leche se llama cha yenes. El té sin leche se llama cha dum yenes. En el mismo pueblo, el cha yen es servido en bolsitas de plástico con un sorbete para disfrutarlo en el camino.
La bebida tailandesa es muy dulce. Lleva hojas de té rojo fuerte que se mezclan con anís de estrella, se le agrega una buena cantidad de azúcar y agua hirviendo, para darle color también podemos agregar esencia de tamarindo. Luego movemos la preparación con una cuchara, después le añadimos leche condensada. En otro vaso lleno de hielo, vertimos el té, para que al final echemos un chorro leche evaporada y ya está listo.
Incluso podemos encontrar en los restaurantes, una especial preparación del cha yen con un espectáculo colorido. Aquí se vierte, de un vaso a otro al té para que tenga una consistencia espesa y sea más cremoso. También se puede encontrar productos envasados de cha yen, en los supermercados.
El cha dum yenes tiene la misma preparación, a diferencia que no le ponemos leche. Si le gusta la bebida caliente se reduce a la mitad del azúcar. Se recomienda tener cuidado con derramar el té sobre la ropa porque puede dejar manchas.

cha yen y cha dum yen
Una perfecta combinación entre el cha yen helado y la picante comida tailandesa. También existen otros tés que ya están volviéndose los preferidos en Tailandia como el té verde con limón, el té de rosas o el té verde con cebada. También son servidos en vasos de forma alargada.
Fuente: te.com.es
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Hay un lugar en Tánger que no debe pasar por alto nadie que presuma de ser un buen viajero. El Café Hafa, construido en el año 1921, se encuentra en un precioso enclave natural cercano al barrio Marshan. Desde sus terrazas escalonadas y floridas se divisa una impresionante panorámica del Estrecho de Gibraltar y la costa española. En los alrededores se encuentran los cabos Espartel y Malabata y las grutas de Hércules. Mientras tomas un té a la menta incluso puedes llegar a oír la llamada a la oración. Ensueño y leyenda, eso es el Café Hafa. Un lugar donde disfrutar de un auténtico té marroquí.

El Café Hafa es un sitio mágico, romántico y bohemio por excelencia, todo el que ha pasado por allí se ha enamorado del lugar. A más de un visitante le ha llegado la inspiración aquí, y es que ha sido desde siempre una parada obligatoria para todo artista que se precie. Sus mesas las han ocupado desde los más internacionales como los escritores Tennessee Williams o Paul Bowles hasta los más cercanos como el cantautor español Luis Eduardo Aute, quien escribió su canción Hafa café tras haber visitado este "establecimiento". Y es que el Hafa es un edén, un lugar para relajarse, para sentir el placer de la brisa africana, disfrutar de un paisaje espléndido y dejarse llevar. Y si encima lo hacemos con nuestra mejor compañía, el té marroquí no tiene precio.
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El consumo de té aumentó el año pasado casi un trece por ciento. Los checos gastan en té dos veces más que en la educación. Estos son los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística.
Radio Praga hizo una pequeña encuesta entre los ciudadanos checos.
"Bebo té sobre todo en invierno, a veces también en verano pero tiene que ser un té fresco. Me gusta más el té de frutas y prefiero el té a granel porque es de mayor calidad. No desayuno té porque no tengo tiempo, suelo preparármelo por la tarde cuando ya no tengo prisa".
"Bebo té bastante a menudo. Me gusta más el té negro, marca Earl Grey. Prefiero el té a granel porque me parece que es más fresco y además puedo preparar la cantidad que quiero. El té me ayuda a concentrarme, me da fuerza y energía".
Aunque los dos encuestados dan preferencia al té a granel, la aplastante mayoría de la población checa consume el té en bolsitas, cuya preparación es más fácil, según afirma Milos Matejka, director comercial de la compañía Biogena.
"Entre el quince y el veinte por ciento de los checos consume regularmente té a granel. De los sondeos se desprende que se trata de gente más educada y luego de las personas que disponen de más tiempo. Son más las mujeres que beben el té. El consumo del té es una cuestión estacional, aumenta entre octubre y marzo".

El té está muy de moda entre los estudiantes checos que son clientes asiduos de los salones de té. En la República Checa de diez millones de habitantes hay 120 teterías. "Este número tan alto es peculiar en Europa, a los salones de té checos vienen incluso los hindúes", dice medio en broma Petr Zelík, presidente de la compañía Oxalis.
Y, ¿qué variedades de té se consumen en la República Checa? Responde el director comercial de Biogena, Milos Matejka.
"Casi el único té vendido aquí bajo el antiguo régimen comunista era el té negro. Después de la Revolución de Terciopelo, los checos descubrieron el aroma y el sabor del té de frutas".
Milos Matejka afirma que también el consumo de té es una cuestión de moda.
"A mediados de los años noventa empezaron a conquistar el mercado los tés verdes, seguidos de infusiones tales como Roiibos, que en realidad no son tés porque no se producen a partir de esta planta. En el caso del té verde y de estas infusiones, los comerciantes destacan sus efectos benéficos sobre la salud. No contienen teína y tienen efectos antioxidantes".
En la actualidad, están de moda tés como el mate y el lapacho, un té de corteza roja.
"Según los sondeos realizados en el mercado por Biogena, comienza a crecer el interés por la mezcla de té de frutas y el de hierbas, ya que une el buen sabor de las frutas y los efectos estimulantes o tranquilizadores de las hierbas".
Fuente:http://www.radio.cz
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Después del agua, el té es la bebida más consumida en todo el mundo. Tal como explican Elvira Gonzalez de Mejía y sus colaboradores, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, el té se procesa a partir de las hojas de la planta Camellia sinensis, cultivada en las regiones tropical y subtropicales del planeta. Tiene dos variedades principales: Camellia sinensis var. sinensis, de hoja pequeña, porte de arbusto y cultivada en China y Sudeste de Asia, y Camellia sinensis var. assamica, de hojas grandes, aspecto de árbol y cultivada en la India y otros países de clima semitropical. Esta variedad tiene muchos taninos y se utiliza para preparar el té negro mientras que la variedad sinensis da lugar al té verde.
El té verde se fabrica con hojas no fermentadas y, según A.B. Sharangi, de la BidhanChandra Krishi Viswavidyalaya de Mohanpur, en la India, es de color verde o amarillo, con sabor dulce y después amargo, muchos polifenoles, poca cafeína y, en algunos bebedores, irrita el estómago si se toma en ayunas. Es el tipo de té que más se consume en China, Japón, India y Thailandia, mientras que es el té negro el más popular en occidente. Según Joerg Gruenwald, de la empresa Analyze and Realize AG, de Berlín, el té verde, por llevar gran cantidad de polifenoles, conocidos antioxidantes, tiene propiedades antiinflamatorias, contra la irritación de la piel y anticelulitis. Además, aumenta el gasto metabólico en reposo lo que implica que contribuye a la pérdida de peso.

Ya en concreto, el té verde, si se toman tres tazas al día, previene los derrames cerebrales según el trabajo Lenore Arab y su grupo, de la Universidad de California en Los Angeles. Han revisado los datos de nueve trabajos publicados que tratan, en conjunto, de 4378 pacientes con derrame cerebral en una población total de 194965 personas. Han relacionado el derrame cerebral con el consumo de tres o más tazas de té al día y han encontrado que las personas que lo hacen tienen un 21% menos de probabilidades de sufrir el accidente vascular frente a los que consumen menos de una taza al día.
Por otra parte, uno de los polifenoles del té verde, la epigallocatequina-3-gallato (EGCG), según Blake Roberts y su grupo, de la Universidad de Pennsylvania en Philadelphia, actúa in vitro contra los componentes de los priones, esas moléculas complejas que provocan enfermedades cerebrales como el Alzheimer, e impiden su desarrollo. Quizá, en un futuro, se aclare este proceso y esta molécula del té verde ayude en la lucha contra estas enfermedades degenerativas del cerebro.
Y, para acabar, mencionar que Kaijun Niu y su equipo, de la Universidad Tohoku de Sendai, en el Japón, han encontrado, después de estudiar el consumo de té y los síntomas de depresión en 1058 personas de más de 70 años, que la toma de cuatro o más tazas diarias de té verde reducen los síntomas depresivos en casi un 50% en ancianos, sin que influya el sexo.

Eduardo Angulo es doctor en Biología y profesor de la Universidad del País Vasco. Su área de investigación es el estudio microscópico de células y tejidos, y su relación con los cambios ambientales. Ha publicado más de cien artículos de investigación en revistas científicas y es autor de los libros 'Julio Verne y la cocina: la vuelta al mundo en 80 recetas' y 'Monstruos'. Es miembro del Círculo Escéptico.
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El universo del campo de concentración visto a través de la atónita mirada de un niño, la guerra vivida por adolescentes, el arduo o imposible retorno a lo cotidiano en la Rumania de la posguerra y de la dictadura, las heridas incurables impresas para siempre en la memoria: ése es el horizonte existencial de estos relatos de Norman Manea.

Si la persecución a la etnia judía, la lucha por la supervivencia, el conflicto incesante, la pérdida del sentido de las cosas y de la humanidad lanzan a los protagonistas a un exilio espiritual, del caos puede surgir a veces la redención gracias a un pequeño destello de esperanza, a un valiente gesto de desafío, a momentos de epifanía poética.
Así, por ejemplo, en el relato que da título a esta recopilación, el rito diario de tomar un aguachirle, a modo de té, en el que participa toda una familia en un campo de concentración, ilumina la escena del regreso del Horror a quizás otro horror, en un instante proustiano que nunca se borrará del recuerdo.
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Matsushima es el nombre dado a un grupo de 260 islas cubiertas de pinos dispersos en la bahía del mismo nombre. El paisaje cambia continuamente, de isla en isla y según las estaciones. Matsushima está considerado como uno de los tres sitios más bellos de Japón, con la isla Miyajima, cerca de Hiroshima y Amanohasidate cerca de Kyoto. Cuenta la leyenda que el poeta Basho, de camino a Matsushitma, no pudo escribir ni un verso sobre esta zona porque no había palabras para evocar la belleza del lugar.

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Durante miles de años caravanas de comerciantes han surcado las montañas del sudeste de China con sus caballos cargados de té. Esta ruta, mucho menos conocida que la famosa “Ruta de la Seda”, atravesaba áreas de gran belleza pero muy peligrosas, debido a la altitud y a lo escarpado del terreno.
La ruta tenía dos ramales, uno que comenzaba en las provincia de Sichuan y otro en Yunnan, para dirigirse hacia el este de las montañas Hengduan, centro de producción del té chino. Después, cruzaba esta cadena montañosa, y varios profundos cañones, erosionados por ríos como el Yalong, el Jinsha, el Lancang (o Mekong) y el Nu (o Salween). Por último, atravesaba las altas mesetas del Tibet, antes de alcanzar la India, al otro lado de la cordillera del Himalaya.
El nombre chino de esta ruta es Chamadao (茶马道), que significa textualmente “la Ruta del Té y los Caballos”, aunque realmente también se comerciaba con otros productos. Las caravanas portaban té, azúcar y sal desde Sichuan y Yunnan hasta el Tibet, y regresaban cargadas de objetos tibetanos. Eran también muy cotizados los caballos de raza tibetana, pequeños y muy resistentes.
En ocasiones también se le ha conocido como la “Ruta de la Seda del sur”, aunque la seda no era uno de los productos que se intercambiasen. La Ruta del Té también sirvió para establecer lazos culturales entre China e India.

El camino que se iniciaba en Yunnan partía de Pu’er, lugar famoso por su té, conocido en Occidente como té rojo. Esta población se encuentra en la actual prefectura de Simao. A continuación se dirijía hacia Dali, Lijiang, Zhongdian (Shangri-La), y Deqin. En este punto entraba en Tibet y atravesaba los pueblos de Mangkang, Zuogong, Bangda, Changdu, Luolongzong y Gongbujiangda, hasta llegar a Lhasa. Desde la capital de Tibet giraba en dirección sur, hacia Gyantse, Pali y Yadong, y finalmente cruzaba a Nepal y posteriormente la India.
La ruta sichuanesa se iniciaba en Ya’an, otro famoso centro de producción de té. Luego continuaba a través de Luding, Dangding, Batang y Changdu hasta Lhasa, donde se unía con las caravanas procedentes de Yunnan.
La Ruta del Té, a lo largo de casi cuatro mil kilómetros, atravesaba más de cincuenta ríos, quince puentes de cuerda y diez de piedra. También cruzaba más de setenta montañas con altitudes superiores a los 3000 metros, lo que hace de ella una de las más difíciles y peligrosas del mundo
Fuente: http://www.eltartalo.com/
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Las teteras turcas, más allá del material con el que sean construídas, tienen una particularidad: son dos teteras montadas una encima de la otra. En una se coloca el té y en la otra el agua. Luego las preparaciones se intercambian y así se formula la peculiar manera de consumir el té en el país otomano. En Turquía solo se toma el té negro.
La tetera turca, llamada çaydanlik (se pronuncia chaidanlék),es muy popular en su país de origen, ya que el té allí no se prepara de la misma manera que en otras partes. Así es como ellos mismos se encargaron de patentar esta manera de elaborar la ceremonia de esta bebida.
Esta tetera turca tiene dos secciones. La inferior, en donde se deposita el agua, mientras que en la superior se deposita el té. Más precisamente la operatoria es la siguiente, por si alguno tiene la tetera a mano y no sabe como se emplea:

“Kahvehane”, es el lugar en donde se reunen, en general, los hombres. Aunque el nombre venga del café, jugando las cartas se toma el té. “Çay Bahçesi” (el jardín de té) es el típico lugar al aire libre para tomar el té. Si el nombre viene como “Aile çay bahçesi”, quiere decir que es más para las familias. En estas terrazas de té no suelen servir bebida alcohólica, incluso la cerveza.
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Os traemos una pelicula china un tanto peculiar....
Tea Fight nos recuerda a algunos de esos mangas que hacen del concepto más disparatado su razón de existir. Los hemos visto adaptar cualquier temática, por inverosímil que pudiera ser: competiciones de peonzas, cocineros de sushis y superhéroes con los calzoncillos en la cabeza. Pues bien, esta coproducción taiwanés-japonesa crea un concepto nuevo, que podría existir dentro de ese universo (aunque sea invención del propio director), el de clanes enfrentados durante generaciones a causa del té que producen, lo que lleva al mundo a una situación en la que existe un mercado negro en el que se trafica con los mejores tés y las rivalidades se resuelven en peleas de té (básicamente ver quien hace el brebaje mejor que juzgará un experto).
Sobre el papel suena mucho más espectacular que en la visión del director. Si bien incluye algún momento que otro que podría considerarse de estilo anime (esas persecuciones ridículas a lo Keystone Cops y el color azul del peinado de Vic Chow) la película parece disfrutar con ese desarrollo de ritmo zen, con sus numerosos toques oníricos y pretendidamente espirituales (como el personaje de Eric Tsang, al que solo le falta decir “I pull the strings”).
No será del agrado del que espere una película convencional, pero sí de aquellos amantes de lo oriental que estén interesados en sumergirse un poco más en la cultura del té y disfrutar de cien minutos dentro de un universo único.
Lo mejor: El extenso prologo animado.
Lo peor: Esperar más de la cuenta de un título y un concepto que podrían dar de sí una película completamente diferente.
AÑO: 2008
DIRECTOR: Wang Yemin
INT.: Erika Toda, Teruyuki Kagawa, Vic Chow, Janine Chang, Yoshihiko Hosoda, Eric Tsang, Chin Shih-Chieh.
GÉNERO: Drama.
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Tras una inversión millonaria, vuelve a abrirse al público el salón de té del emblemático edificio neoyorquino, el Palm Court, retratado en cientos de películas, series y novelas.
Han sido necesarios más de 400 millones de dólares y tres años para renovar el Plaza, el hotel –y ahora también edificio de apartamentos- más emblemático de Nueva York. Es todavía un trabajo a medio terminar, pero desde esta semana en este rincón de la quinta avenida se vuelve, al menos, a beber té.
Cerrado por renovación en diciembre de 2008, el Palm Court –la sala de las palmeras- es uno de los espacios más famosos y elegantes del edificio desde su fundación en el año 1907. Se conoció en un primer momento como el 'salón del té' y no cambió de nombre, de hecho, hasta bien entrado el siglo XX. Entre sus columnas de mármol y bajo sus vidrieras se han sentado desde el imaginario Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald hasta los Beatles durante su visita en 1964.
Ahora vuelve más luminoso y aireado tras una inversión de 6,5 millones de dólares. Se han vuelto a soplar y colorear los cristales de bóveda central, de 167 metros cuadrados de superficie, y cuenta con un nuevo menú, diseñado por el chef Willis Loughhead y la maestra pastelera Jasmina Bojic.

Con el mismo espíritu de los grandes y más exclusivos salones de té de Londres, como el de los hoteles Langhman y Claridge, El Palm Court del Plaza sirve el tradicional té de la tarde –desde las dos hasta las cinco- acompañado de pequeños sándwiches y pasteles.
Hay menús tradicionales, con los clásicos sándwiches de pepino ingleses y otros más modernos y arriesgados que ponen un toque neoyorquino en la hora del té, con sándwiches de roast beef y pequeñas tartas de queso, o pensados para los amantes del chocolate. Para los niños hay también un menú inspirado en Eloise, la niña protagonista de las novelas de la escritora Kay Thompson y que vive «en la punta más alta» del hotel, con sándwiches de queso y mantequilla de cacahuete.
Los precios rondan los 45 dólares por persona y es una forma fantástica de terminar un día de compras en Manhattan. Además en el Plaza no ponen reparos si no se cumple con las normas de etiqueta del local, business casual es lo adecuado.
FUENTE: www.ocholeguas.com
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Hoy os proponemos un viaje alrededor del mundo degustando y apreciando diferentes culturas del té. Después de un largo día de viaje, descansar junto a una buena taza de té siempre es agradable.
Seguramente nadie se toma tan enserio el té como los ingleses. Inglaterra es famosa por sus pueblitos de piedra anclados en el pasado, por sus ciudades histórcias, castillos, parques y palacios, por sus colinas de verde intenso, y desde luego, por su té.
No existe mejor lugar para degustar un rico té inglés que en los pueblos de Cotswolds, denominado el “corazón de Inglaterra”.
También podremos elegir para degustar especialmente el té inglés entre sauces que descansan sobre la corriente de un río en el pueblito donde nació Shakespeare, en Stratford-upon-Avon. Los que disfruten escribiendo posiblemente encuentren allí inspiración.
El té verde chino es tan famoso en el este como lo es el té inglés en el oeste. Para disfrutar de la cultura del té en China no hay mejor opción que visitar Chengdu.
Chengdu posee innumerables lugares tradicionales para disfrutar de la conversación, el buen comer, y una curiosidad, la limpieza de oídos (un servicio realizado por profesionales con una especie de pinzas largas y esponjas, seguidas de un masaje de hombros muy estimulante).
Existen inifinidad de lugares en toda China donde disfrutar de un buen té.
Después de atravesar los altísimos puertos de montaña para llegar a la meseta tibetana, el té verde chino cede su presencia a su primo occidental, el té de mantequilla tibetano. Este té es un pilar en la dieta local, posee una gran cantidad de mantequilla en algunos casos rancia y sal. Muchos viajeros encontrarán el sabor algo desagradable lo que hace indudablemente necesario adquirir el gusto con el tiempo para poder disfrutarlo.
Los tibetanos no sólo utilizan la mantequilla para realizar su famoso té, sino que también es utilizada como aceite para proteger sus labios del sol a estas altitudes. Por lo que podremos pensar que a cuantas más altitud viajemos en el Tibet más mantequilla tendrá el té que tomaremos.
Uno de los lugares más genuinos para degustar este té es la ciudad de Ganzi, la cual posiblemente sea culturalmente la más tibetana de todo el Tibet.
Desde los levantamientos del pueblo tibetano de 2008, en los cuales Ganzi era uno de los epicentros de protesta más violenta, la región al oeste de Sichuan ha quedado fuera de las rutas de los visitantes extranjeros. Así que si alguno de vosotros decide aventurarse hasta este remoto pueblo de montaña y se aloja en alguna de las casas de té que existen en el lugar, muy probablemente vaya a ser uno de los pocos viajeros que los ciudadanos de este pueblo vean en semanas.

Beber a pequeños sorbos el té de menta en los zocos de Marrakech implica más de lo que uno podría esperar. El té normalmente es servido en basitos de cristal con grandes grandes teteras de cobre.
El té de menta es adictivo y suelen servirlo a lo largo de todo el día. El alcohol es tabú dentro de los círculos tradicionales musulmanes, por lo que el té de menta es la bebida social sin discusiones.
El té en esta región del mundo se considera una pócima antigua que fue creada, entre otras cosas, para aliviar los efectos del mal de altura. Por ello la hoja utilizada no podía ser otra que la Coca.
Es muy común que en todos los alojamientos nos reciban con una taza de té de coca. Sin duda los viajeros lo agradecerán, aunque no sean amantes del té, pues la altas altitudes que debemos soportar hacen en ocasiones necesario un buen sorbo de esta infusión de coca.
Los peruanos cuentan que este té es recomendable para aliviar las resacas después de una noche de fiesta.
Fuente: diariodelviajero.com
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El lei cha o té machacado es la bebida favorita de la gente hakka( pueblo chino que emigró hacia las tierras del sur) y se ha convertido en un producto exclusivo de esta población en la villa Peipu,(TAIWAN). Es una forma en que los residentes de la villa promueven su cultura étnica y refuerzan el turismo al mismo tiempo. Aparentemente, el esfuerzo ha dado resultado. Turistas como Simon Goss vienen a la pequeña aldea desde sitios tan lejanos como Nueva York para degustar la cultura así como el té. "Machacar tu propio té es un poco cansado", dice Goss, "pero es divertido".
Tradicionalmente, el té ha sido la bebida más popular en Taiwan y muchas personas consideran que tomar té es una parte integral de su estilo de vida. "Incluso una pequeña tetera del té oolong más fino crea una atmósfera agradable en una reunión", dice Peng Meng-hui, dueño de la Casa de Té Tien Shui, ubicada en Peipu. "Tomar té se ha vuelto de moda otra vez".
Peng describe el tradicional té hakka como un espejo que refleja las costumbres hakka. "Los hábitos culinarios endémicos de un grupo étnico puede servir de vitrina que muestra las características distintivas de ese grupo", asegura.

A diferencia de Occidente, el té tiene un significado muy especial en el pueblo chino, y los distintos tés poseen diferentes connotaciones culturales. El té chino regular acentúa, entre otras cosas, en el sabor y aroma de una sóla variedad, o en una comparación de esas cualidades en consecutivas rondas de diferentes tés en una sola sentada. Por otro lado, el lei cha es una infusión de té que está estrechamente asociada con la experiencia del pueblo hakka.
"Lei" tiene varios significados tanto en el dialecto hakka como en mandarín. Cuando se pronuncia lui, por ejemplo, la palabra significa "machacar" o "trueno" en el dialecto hakka. Esto se refiere al proceso de machacar los ingredientes del té, algo que el bebedor debe completar primero.
Lo que se es desea es que el bebedor se divierta con el aspecto de hágalo usted mismo en la preparación del lei cha. Uno tiene que mezclar primero un puñado de hojas de té o polvo de té verde con cacahuates, ajonjolí y frijoles mung, procediendo después a usar un mortero y pilón para machacar la mezcla hasta por treinta minutos para pulverizarla. Mientras más fino sea el polvo, mejor será el sabor. Finalmente se añade agua caliente y arroz cocido, y el té está listo para ser disfrutado.
"La gente generalmente se turna para machacar los ingredientes", dice Peng. "La naturaleza cooperativa del trabajo puede servir como un rompehielos y permite que la gente se conozca entre sí", añade.

Las costumbres asociadas con el lei cha han pasado por muchos cambios desde sus inicios durante la dinastía Tang (618-907). Los hakkas son un grupo étnico relacionados con los chinos han del norte. Debido a las constantes guerras en el norte, ellos emigraron gradualmente hacia el sur, asentándose en las provincias de Kiangsi, Fukien y Kwangtung. Durante el largo viaje hacia el sur, se inventó el lei cha para mitigar el hambre sin tener que ingerir mucha comida, que era escasa. Todo lo que se necesitaba era un poco de granos, tales como frijoles de soya o lentejas, pulverizarlos y añadirle agua fría.
Todas las personas participan en el laborioso proceso de moler las duras nueces y otros ingredientes. Los aficionados creen que el aspecto hágalo usted mismo del lei cha ayuda a crear una atmósfera informal y permite que todos en la mesa se conozcan entre sí.
"Le resultaba imposible a los refugiados calentar agua", dice el dueño de la casa de té. "Por lo tanto, el lei cha fue un producto hecho a la medida para los emigrantes hakkas". Al llegar al sur, ellos se asentaron en la orilla de los cerros y cultivaron arrozales, plantaciones de té y otros productos agrícolas a través del arduo trabajo.
Otros piensan que la bebida es mucho más antigua. Ellos citan una leyenda que dice cómo el lei cha hecho con té pulverizado, arroz y jengibre era usado como un cocido herbolario para evitar la peste durante el período de los Tres Reinos (220-280). Incluso hoy, la gente considera que la bebida tiene propiedades medicinales.
Alrededor del año 1600, los hakkas ignoraron el decreto imperial que prohibía salir de China y se aventuraron a cruzar el Estrecho de Taiwan para descubrir pequeños poblados como Peipu. Ellos trajeron consigo la tradición del lei cha, y pronto se expandió en la isla, de costa a costa. Trabajando arduamente para subsistir en esta nueva y hostil tierra, los hakkas descubrieron otra vez que el lei cha era una parte ideal de su dieta frugal.
El té refleja la filosofía hakka al comer: Las comidas no son para hartarse o despertar las papilas gustativas, sino para obtener los nutrientes necesarios. Como el lei cha es rico en energía y proteínas, sirve como como suplemento alimenticio para las comidas regulares. El té originalmente venía en dos formas. Una de ellas era una sopa salada con cerdo frito y tallarines de frijol secos; y la otra es una sopa dulce similar a la que se sirve ahora en Peipu.
Muchos hakkas consideran el lei cha como parte de su dieta básica en vez de solamente una bebida. "Es la razón del por qué algunas personas consideran que el lei cha no es apto para calmar la sed", explica Peng. "Después de tomarlo, la gente siente incluso más sed".

El lei cha es algo indispensable cuando se reciben a huéspedes distinguidos en las casas de los hakkas. Cuando un anfitrión hakka invita a alguien a machacar su propio té, es señal de que éste es un verdadero amigo. Otro producto superior es el té Oolong Pai Hao, que es también conocido como té Belleza Oriental o té Pong Hong. Muchos lo consideran como el epítome de la cultura de la recolección de té de los hakkas.
Peipu es conocido en Taiwan como el hogar del mejor té Belleza Oriental en la isla. Aunque actualmente el costo del té blanco es por lo menos la mitad de lo que cuesta el mejor Oolong de altura, los cultivadores de té consideraban al principio que no valía la pena recoger esa pequeña hoja de té. Se dice que el Oolong Pai Hao característico de Peipu es un regalo de los insectos, que segregan enzimas en las hojas para interrumpir el proceso de la fotosíntesis.
El lei cha fue considerado como algo bizarro por la mayoría de las personas no hakka. Sin embargo, hoy en día es una bebida popular entre los diversos grupos étnicos de Taiwan. "Resulta gratificante ver que la tradición hakka florece ahora", dice Peng.
El dueño del negocio espera que los tés como el lei cha continúen promoviendo la cultura hakka hacia las personas no hakka de Taiwan y a los turistas, como en el caso de Goss. A través de ellos, explica, la gente de fuera puede venir acá para entender el trasfondo histórico y la filosofía de los hakkas. En el té, al igual que en la vida, el trabajo arduo y la preparación son a veces dolorosas y consumen mucho tiempo, pero son esenciales para el éxito y siempre remuneran finalmente.
"Los turistas en Peipu disfrutan el lei cha por su sabor y aroma, y por el simple placer de moler el té por sí mismos", indica Peng. El proceso de preparación del lei cha, nos explica, es similar a la experiencia de la vida del pueblo hakka en Taiwan, amargo al inicio, pero dulce al final.
Fuente: Traducido del Taipei Journal por Luis M. Chong C.
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La capital británica es una de las ciudades más visitadas y especialmente por nosotros, los europeos, que tenemos tarifas baratísimas y vamos a Londres tanto por placer como por trabajo. Los británicos son muy british y sus normas de educación son estrictas y no les gusta nada que las quebrantemos.
Ellos no tienen la buena costumbre española de echarse una siestecita (aunque apostamos lo que queráis que dando una vuelta por Hyde Park encontramos a más de uno haciendo una cabezadita: eso sí, muy erguido en el banco público).
Pero tienen la hora del té, más que una costumbre es el ritual nacional y, la verdad por delante, es un break a media tarde que sienta muy bien. Para que no se nos enfaden si no lo hacemos bien, os traemos algunos consejos de cómo tomar el té como ellos.
No vamos a hablar de cómo elaborarlo correctamente porque lo vamos a pedir en uno de esos emblemáticos y encantadores sitios que sirven el té a la hora crítica y que están repletos de pastas de té y galletas con mermelada. Si no habéis probado nunca esa combinación, os perdéis algo muy bueno. El croissant, con café con leche; las pastas, con té.

La cuestión es que no se echa la bolsita en la taza, nunca. Siempre hay que dejar infusionar las hierbas o la bolsita dentro de la tetera, sea grande o pequeña. Y luego ya la vertirás en la taza. Claro que entonces no puedes lucirte estrujándola con la cucharilla pero eso lo puedes hacer en un bar nacional, que queda muy bien.
El segundo detalle que tendremos en cuenta es no chupar la cucharilla ni beber de la taza con ella dentro. Para unos es muy obvio, para otros el descubrimiento del siglo.
Como tercera y última norma de etiqueta, os avisamos que si se te ocurre mojar cualquier pasta o galleta dentro del líquido en la taza, eres hombre muerto. Es algo que para ellos es una grandísima falta de educación, motivo de miradas asesinas reprobatorias. Imaginaos porqué no puede tener éxito una churrería londinense: no podrían mojar los churros en el chocolate. Una pena.
Fuente:mensencia.com
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Sólo hay 29 tea tasters certificados en el mundo. Guillaume Leleu, parisino de nacimiento, es el más joven y el menos purista de todos ellos.
“Como soy francés, soy muy pretencioso”, dice sin el menor asomo de empacho; le gusta llevar la contraria en todo lo que puede y eso se nota en su marca de té, nacida en Francia hace ocho años: The Ô Dor.
El primer aspecto que distingue la marca de Guillaume son los tés perfumados, pues para él su riqueza no está sólo en las variedades puras –verde, blanco, negro, azul–, sino en las mezclas que puede llegar a imaginar y en las historias de viajes que, como un enólogo con el vino, se cuentan a partir de los aromas que desprende una taza perfumada.
“Soy un embajador de culturas”, dice, y nos pone como ejemplo el Thé de Legume, infusión aromatizada con flores de verduras. Lo segundo que ha convertido a The Ô Dor en un sello pionero son los mates, pues es la primera marca en trabajar la “yerba” en versión perfumada.

Si hablamos de las diferentes variedades de tés que podemos encontrar en The Ô Dor, podemos destacar tres de ellas por su popularidad. En primer lugar, el denominado Historia Tibetana, combinación de té verde y té negro, mezclado con flores del Himalaya. Se utiliza en los monasterios para la meditación y se puede tomar en las primeras horas de la mañana.
Otra de las opciones que hay que tomar en cuenta es el Earl Grey Royal, el típico “5 o’clock tea” que acostumbran beber los ingleses a esa misma hora. Se trata de una variedad de té negro con una fuerte presencia de bergamota. Y, finalmente, el Oolong Milk, favorito de Guillaume, una rara variedad de té azul, semifermentado y con marcados olores a mantequilla.
Azúcar y leche, ¿se valen o no?
Desde luego, Guillaume bebe el té sin azúcar y sin leche. Pero explica que el té “es un placer, no un esfuerzo”, así que no existe ningún inconveniente en agregarle un toque de estos dos ingredientes al gusto. Una recomendación: si deseas endulzar tu infusión, lo mejor es agregar el azúcar antes de añadir el agua. El azúcar se disolverá mejor de esta manera.
Fuente: cnnexpansión.com
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El wagashi es un dulce tradicional japones que se sirve a menudo con el té, y que se elabora principalmente con mochi (pastel de arroz glutinoso), azuki (pasta endulzada de judías anko) y fruta.
Existen un número importante de variedades siendo los más importantes :
Yokan. Es una especie de gelatina elaborada a partir de pasta de azuki, (similar a la judia, de color rojizo con un porcentaje elevado de tiamina y vitamina B1),kanten o agar (es utilizado para dar la formas gelatinosa, proviene de las algas). Es dulce y puede conservarse durante un tiempo prudencial.

Higashi. Es una pasta muy seca a base de harina de trigo aunque puede ser de azuki. También pueden ser realizadas exclusivamente de wasanbon (finos granos procedentes de la caña de azúcar). Pueden ser conservadas durante bastante tiempo.
Namagashi. Esta pasta contiene diferentes tipos de jalea de fruta y azuki. La composición varia en función de la estación del año. Tiene un periodo de conservación muy corto.
Aunque en la actualidad están apareciendo nuevas variedades aprovechando los adelantos técnicos en el mundo alimentario como es el caso de los aditivos y añadiendo elementos importados de otras culturas.
Monaka. Se trata de 2 galletas hecha a partir de arroz dulce juntadas ambas con una mermelada de azuki.
Manju. Se elabora con harina (trigo o arroz), azuki y azúcar. Su forma de elaboración es hirviendo en primer lugar el azuki y el azúcar para posteriormente volverlo a hervir junto al resto de componentes. Suele tomar diferentes formas aunque la originaria es en bolas.
Fuente: teamania.es
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Ahora que llega el calor en la Tetería te ofrecemos infusiones para preparar refrescos naturales. También te encontrarás con nuevos tés y roiboos para llevarte a tu casa. Infusiones de frutas como el HIMALAYA (con manzana, pasas, bayas de Goji, almendras, rosa), VERANO NÓRDICO( con manzana, corinto, cerezas, vainilla), REY DE PERSIA ( con crocante, almendras, pasas).

También puedes llevarte Té Verde con KOMBUCHA, Té Verde de MIEL Y LIMÓN, una mezcla de Té Verde y Té Blanco llamado CUÍDATE que lleva aloe, algas, bayas de Goji. El Té Verde CHAMPÁN CON FRESAS( con manzanilla, romero y estrellas de azúcar). Un Té Negro llamado AMANTES, de olor dulzón y que trae pequeños corazones de azúcar.

Roiboos nuevos como el Roiboo de Tiramisu, el roiboo CASITA DE LA BRUJA( con pimienta rosa, pistacho, cilantro) y muchos más. Acércate a la Tetería y disfruta de estos nuevos sabores.
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“Aquel día, Haji Ali me enseñó la lección más importante de mi vida”, dice Mortenson. “Los americanos creemos que uno tiene que conseguir sus propósitos de forma inmediata. Somos el país de los almuerzos de trabajo de treinta minutos y de los entrenamientos de dos minutos. Nuestros líderes pensaron que su campaña de “terror” podría poner fin a la guerra de Irak antes de que empezara. Haji Ali me enseñó a compartir tres tazas de té, a ralentizar el ritmo y a tener la construcción de relaciones en tanta consideración como la construcción de proyectos. Me enseñó que tenía que aprender del pueblo con el que trabajaba más de lo que podía esperar enseñarles yo”.

En 1993, Greg Mortenson regresaba de un intento fallido de alcanzar la cumbre del K2. Exhausto y desorientado, acabó desviándose del camino de descenso y alejándose de su grupo, para vagar perdido por una de las zonas más desoladas del norte de Pakistán. Solo y sin comida, agua o una tienda en la que protegerse, se encontró de pronto en una pobre aldea pakistaní, donde le cuidaron hasta su recuperación. Mientras se recuperaba, vio como los ochenta y cuatro niños de la aldea, sentados a la intemperie, estudiaban sus lecciones escribiendo con un palo en el suelo embarrado. El pueblo era tan pobre que no podía permitirse el precio de un dólar diario que supone el salario de un profesor local. Antes de regresar a casa, Mortenson les prometió volver y construir una escuela.
De aquella promesa nació una de las campañas humanitarias más increíbles de la historia: la misión de un solo hombre de luchar contra el extremismo y el terrorismo construyendo escuelas, especialmente escuelas para niñas, en el país que vio nacer y alimenta a los talibanes.
Greg Mortenson y David Oliver Relin han escrito una maravillosa historia sobre increíbles logros en una zona del mundo donde los americanos son temidos y odiados. En su camino por lograr su objetivo, Mortenson ha sufrido un secuestro, cientos de amenazas de muerte, fatwas emitidas por mullahs enfurecidos y largas separaciones de su mujer y de sus hijos. Y a pesar de todo, los resultados obtenidos hablan por si solos.
Con más tres millones de ejemplares vendidos en Estados Unidos, y tras permanecer más de ciento quince semanas seguidas en la lista de los libros más vendidos del New York Times y 85 en el Publishers Weekly, Tres tazas de té es todo un fenómeno literario que se ha visto recompensado con un gran apoyo del público y de la crítica. Ha recibido entre otro el reconocimiento de la revista TIME como “Mejor Libro del año 2007 sobre Asia”.
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En La Tetería celebramos la PEQUEÑA FERIA DEL LIBRO DEL TÉ Y DE LAS INFUSIONES. Será del 30 de Abril al 10 de Mayo. Encontrarás multitud de títulos relacionados con nuestro pequeño mundo del Té. Pásate y echa un vistazo. Disfruta con un buen té y un buen libro. Te esperamos!!!

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El Cream Tea se toma en el jardín en las lángidas tardes del verano en el sur de Inglaterra; “Cream Teas in the garden” anuncian con carteles muchos establecimientos que son simplemente casas particulares donde una encantadora señora inglesa te atiende gustosa en su jardín y te ofrece sus mejores productos caseros y un poco de charleta, small talk que le llaman. En el inclemente invierno inglés, cuando el tiempo se vuelve miserable, lo mejor es disfrutarlo en una tea room, mirando al Atlántico. Todo el ritual que compone y rodea al cream tea es delicioso y exquisito, uno no puede impedir que expresiones como “Oh, dear” fluyan naturalmente mientras se demora en el éxtasis gastronómico. Para esto los ingleses, que son muy listos, inventaron el verbo to linger, que en su sentido positivo es demorarse, tardar en desaparecer. Basicamente se compone del sublime acompañamiento para una buena tetera; unos scones bien untados con clotted cream y mermelada de fresa (incluso con las fresas frescas que el verano británico regala). Los scones son como panecillos abizcochados de forma aplastada; la clotted cream es una nata concentrada de textura y sabor superlativos e inexplicables; el condado de Essex se encarga de la mermelada de fresa.

Esta es la forma clásica de tomarlo (hay quien invierte el orden de la crema y la mermelada). La clotted cream se concentra de manera suave hasta tener una consistencia casi sólida y una característica textura sedosa que es inolvidable. De manera natural se le forma una costra amarillenta. Gladstone, el cuatro veces primer ministro del Reino Unido, dijo que era “alimento de los dioses”.
Fuente: tequedasacenar.com
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En Afganistán los soldados norteamericanos han dejado de tomar café para tomar té. Es una forma de acercarse al pueblo de este pais para intentar su reconciliación. Eso sí mutismo total y alguna carcajada fueron la respuesta de varios militares de bajo rango a la pregunta: "¿Hay alguna cosa que os guste de Afganistán?". Al final, tras varios comentarios jocosos, uno suelta: "El pan que hacen aquí está muy bueno". Y otro añadió: "Y también el té".
Todos, no obstante, tienen claro que debían "respetar la cultura y las costumbres afganas". "Nos han dicho que no miremos a las mujeres", apunta uno como ejemplo. Asimismo hay oficiales que, aplicadamente, intentaban aprender dari y pashtu (las dos lenguas oficiales de Afganistán), apuntándose en un cuaderno palabras clave.

En el pueblo se ve a poca gente por la calle: tan sólo algunos niños y unos cuantos ancianos con barba y turbante, que dan la bienvenida a las tropas estadounidenses y afganas y, como es norma de hospitalidad en Afganistán, les invitan a tomar un té. Los militares norteamericanos, sin embargo, deben hacer antes su trabajo: retratan a cada uno de los ancianos, les toman fotos del iris de los ojos y las huellas dactilares. Después de eso, sí claro, hay tiempo para el té.

La bebida caliente la degustan al aire libre, al sol, y sentados en corro en el suelo. Los militares estadounidenses interrogan diplomáticamente a los ancianos sobre la presencia de los talibán en la zona. Para ello, se hacen servir de un traductor, de la misma manera que el comandante del ejército afgano. Al ser tayiko y del norte de Afganistán, Arif habla dari y tiene algunas dificultades para entender el pastún, la principal lengua en el sur del país.
Los ancianos le miran perplejos. Ante esos soldados afganos que hablan una lengua que ellos no entienden y esos militares norteamericanos con cara de niño, imberbes, que cubren sus ojos con gafas de sol y a menudo se sientan con las piernas abiertas –algo totalmente irrespetuoso en Afganistán-, tal vez los talibán no serán verdaderos musulmanes pero, sin duda, son más iguales a ellos.
Fuente: Mónica Bernabé (El Mundo)
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El gran maestro de Ceremonia del Té ,directamente de Japón para ofrecer una Ceremonia del Té especial en el HOTEL LA LUNA BLANCA
El trae sus propios utensilios, el polvo de té verde y los dulces son muy especiales ( las mejores especialidades de Japón).
Fecha y hora: 17 de Abril 19 :00,18 de Abril 19:00, 19 de Abril 14:30
Precio: 20 Euros por persona
Lugar: Hotel La Luna Blanca, Pasaje del Cerrillo 2 , Torremolinos 29620 Málaga
Reservas: Tel: 952053711 629882473

NAKAZAWA HITOSHI , a través de la Ceremonia del Té ofrece a la gente “ IYASHI” que quiere decir mente, espíritu, alma en paz.
Su tío, GENJIRO , es un actor de KABUKI, la tercera generación de KAWASAKI GENJIROy su tía, AZUMA TOKUHO, es bailarina del NIHONBUYOU, por lo tanto él creció en un ambiente de culturas y ceremonias tradicionales de Japón . En época de los samuráis, entre los generales hacían Ceremonia de Tè ,por costumbre, para “encontrarse con otras personas cara a cara y a la vez consigo mismo” . En esta época de guerra el futuro no estaba asegurado para nadie y al igual que hoy en día, donde el futuro no está nada claro, principalmente para los jóvenes, es por eso que el señor Nakazawa enseña , entre otros motivos, la Ceremonia del Té para transmitirle el sentimiento IYASHI en su interior.
El señor Nakazawa no solo trabajó como profesor de ceremonias sino que también en el año 2004 fundó una organización que se llama SAROAD, Cha(té) =SA y MICHI(camino), que enseña y da conferencias sobre el espíritu japonés y sobre temas relacionados con ellos. También planifica eventos sobre el espíritu japonés(WA=NAGOMI) , además empezó ha realizar cursos de ceremonias de té moderno y no solo en Japón sino que enseña en otros países apoyando activamente a las personas que se relacionen con estas culturas y enseñanzas.
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La ciudad japonesa de Uji es famosa por el cultivo del Té verde, además de ser un importante centro de distribución y producción. En una tienda de la ciudad, llamada Tsuen Tea, se sirve el te en la considerada tienda más antigua de Japón, y probablemente del mundo. Además, la ciudad es la escenografía del final de una novela clásica de literatura japonesa, la Novela de Genji (Genji Monogatari). No faltan visitantes amantes de la literatura que llegan a Uji desde todas partes del mundo.
Es un lugar tan famoso por su té verde, que desde hace un tiempo existe una edición de Kitkat de té verde de Uji. Como véis, en la caja pone 宇治抹茶 es decir ,Uji (宇治) que es el nombre del lugar y Matcha (抹茶) que se refiere al té verde típico japonés. Curioso, muy curioso.

En el siguiente video podemos ver como recogen y tratan el té en UJI.
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El silencio que se produce al paso de los tronos sobrecoge, a veces interrumpido por los aplausos de la gente que se congrega frente a la Tetería. Gente que lleva horas para tener su sitio, nadie se lo quiere perder y nosotros por supuesto, como testigos privilegiados que somos, tampoco.

El trono a las puertas de La Tetería
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La Tetería acudió a la presentación del libro de Antonia J. Corrales " EN UN RINCÓN DEL ALMA". En esta novela, carente de sinopsis, el lector encontrará una historia real y conmovedora. Una historia que, como apunta su creadora, debe ser leída como si la protagonista saliera del presidio de sus páginas, e irrumpiera en nuestra vida del mismo modo en que lo hace una persona que nos acaban de presentar, con la que intimaremos poco a poco, día tras día. En este caso, página tras página. Todo ello bajo la sombra de un paraguas rojo.

Antonia J. Corrales y Fran Vazquez de Editorial Aladena

Aitor y Carmen, de la Tetería, con Antonia, un encanto de mujer.

Antonia, la gente de Editorial Aladena y por supuesto la lata....disfrutaron de una tarde en La Tetería.

Y la lata se fué con Antonia para Madrid pero mejor dejemos que sea la propia Antonia quien comente esta nueva "relación":
"La lata viajera de la Teteria San Agustín de Málaga, en mi casa, en Madrid, ayudándome en la valoración de textos del certamen de narrativa breve Don Manuel Alonso, la pobre dijo: te echo una mano que si no veo que no me sacas de casa."
Antonia, te queremos!!!
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EL TÉ
La tarde, la ocasión. Las aspidistras
circundando la fuente,
acompañando,
creando un bosque insomne de hojas verdiagudas
que rebrillan las sombras en la humedad del patio.
Un surtidor, altivo y lúdico,
derrama los efluvios de luz que desde el cielo
filtra la claraboya donde el gris se diluye.
Suena en francés la música y el barman
nos sirve un té muy noble, aguado y en su punto.
sólo silencio y paz se percibe inconsciente
donde el aire acelera la tormenta anunciada.
Tú llegas presurosa
para decir amor con la sonrisa clara,
así, sin condiciones, levemente,
y ahí un latir de estrellas pavorosas y humildes
que juegan a comparsas.
Me aseguro que está la eternidad en los ojos,
tu cuerpo,
mi presencia y la noche.
Puede morir la tarde, ya no importa.
y entonces bebo el té diluido en sus oros
como si fuera el día del principio de entonces.
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Todos los amantes del té tenemos que darle las gracias al dios chino Shennong por haberlo descubierto. Según cuenta la leyenda, el té se creó después de que unas hojas divinas aterrizaran en el agua que el propio dios había colocado en plena ebullición.
Hoy en día, el té es la bebida más consumida después del agua, y se cultiva desde Asia hasta América del Sur. Hoy os invitamos a probar la espuma líquida del jade, como lo definió el filósofo taoísta Lao Tzu.
En las Montañas Centrales de Sri Lanka, la miel de color rojo se mezcla con los arándanos. Estamos en Ceilán, antigua colonia británica. Hoy en día, sus antiguas casas y hoteles aún traslucen su aroma inglés. Valles, arrozales, acantilados, cascadas y todo tipo de aves atraen a cualquier amante de la naturaleza.
Los turistas más nostálgicos y sosegados podrán jugar al golf o bien al polo. La epopeya de Ramayana viene a nosotros entre las estatuas del Templo de Sitay las rosas de los Jardines de Haggala. Tomar un té en Ceilán es algo más que divino.
Darjeeling, en la India, es famosa por su champán de tés. En esta ciudad fue donde comenzó su trabajo misionero la Madre Teresa de Calcuta. Esta es la tierra del rayo, el dios hindú del cielo, Indra, que se supone que cayó aquí por primera vez en la tierra.

Los turistas nos extasiamos con las magníficas puestas de sol de Tiger Hill, desde donde se pueden tener unas vistas increíbles del Everest. Desde el Observatorio se pueden apreciar las cumbres nevadas del Monte Kanchenjunga, el tercer pico más alto del mundo. Monasterios budistas e hindúes pueden verse por esta zona.
En el Monte Chiri, en Corea del Sur, las hojas del té mejoran incluso la vista y combaten el envejecimiento. Estas hojas se recogen en Chiri-San, un parque nacional donde hay una selva virgen, dormida entre nubes, templos budistas y preciosas azaleas. Se trata de una de las montañas más importantes de Corea, y los coreanos dicen que allí reside Dios.
En Taichung City, Taiwan, el té, más que una bebida, es una divertida mezcla de té, miel, leche condensada y bolas de tapioca. Se hizo popular en los años 80, y de ahí, famoso en todo el mundo. En esta ciudad, podemos bañarnos en sus aguas termales, contemplar los templos del siglo XIX, y disfrutar del Parque del Agua. Un deber turístico es la visita al Parque Zhongshan, símbolo local.
Por último, os llevamos hasta Fukuoka, en Japón, en donde se cree que el té sirve incluso para prevenir el cáncer. Allí las conocidas como hojas de Gyokuro son cultivadas entre los peces y las luciérnagas. Además de las luciérnagas, la ciudad es conocida por sus altares budistas hechos de bambú. No dejéis de disfrutar del Puente Colgante del Somanosato Keiryu Park.
Fuente: rumbocero.com
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En 1986 nos llegó esta película francesa producida por Costa-Gavras, pero de raíz y raigambre cien por cien argelina. Su realizador, Mehdi Charef, se lanza al arte de la pantalla para trasladar a ella su propia novela, escrita en 1982. El profesor de geometría hace pasar al chico al pizarrón. Le dicta: “el teorema de Arquímedes” (le theorème d’Archimède); el chico escribe “Le thé au harem d’Archie Ahmed”. Las carcajadas de los compañeros rebotan contra las paredes de la clase.
El té del harén de Arquímedes (Le thé au harem d'Archimede, juego de palabras con Le théorème d'Archimede empleado por sus protagonistas) nos relata en tono naturalista y con humor irónico, el duro vivir diario de los argelinos emigrados a Francia, condenados al desarraigo, al paro y a la droga en grado extremo, huyendo Charef del exceso melodramático; en éste sentido, su película entronca con la libertad expresiva que un cuarto de siglo antes significara la nouvelle vague, y probablemente no sea casual que nuestro protagonista, al igual que el de Los cuatrocientos golpes de Truffaut, consiga al fin alcanzar el mar, signo supremo de una liberación.
Es un filme bien narrado e interpretado por sus desconocidos actores y, sobre todo, es un filme sincero y emotivo. Y lamentablemente muy difícil de encontrar para su visionado.
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Con la llegada de los turistas y los Juegos Olímpicos la picaresca china se agudiza en numerosas ciudades. Íbamos el otro día caminando por la calle, cuando se nos acercaron tres chinos y nos preguntaron de dónde éramos y qué hacíamos aquí. Eran los primeros chinos que hablaban inglés que encontrábamos desde que empezamos a viajar hace un mes. Eran unos médicos de Xian que estaban en Shangai en un congreso. Después de un rato hablando, llegamos al punto en el que nos teníamos que despedir, pero nos invitaron a acompañarles a una zona de callejones antiguos que no conocíamos y que estaba cerca. Nos pareció buena idea y aceptamos la invitación.
Al llegar allí y dar una vuelta, uno de ellos nos propuso ir a tomar un té y descansar del frío. Casualmente estábamos delante de una casa de té donde una chica en la puerta nos invitó a pasar. Nos preguntaron si nos parecía bien el sitio y asentimos. Entramos en una preciosa sala de té, decorada al más puro estilo tradicional. Los botes transparentes albergaban hierbas y flores y los vasitos de cerámica estaban perfectamente alineados cerca de las teteras. Parecía la mesa de un alquimista. Mientras charlábamos, ella preparaba las mezclas contándonos las propiedades curativas de cada una de las hierbas: jazmín, té verde, té de flores... cada uno tenía un olor, un sabor, un color, una preparación especial. Era un espectáculo fascinante.

Acabamos probando 8 tipos diferentes de té. Poco después llegó la cuenta y con ella una sensación muy extraña. La factura estaba en chino, los médicos empezaron a sacar billetes y a decir que "las degustaciones de té son algo muy caro y que lo mejor es repartirse la cuenta". No entendíamos nada y sobre todo no entendíamos cuánto teníamos que pagar. Al final, uno de ellos se animó a decirnos que tranquilos, que sólo teníamos que pagar 800 yuans (80 euros, 10 veces más de lo que pagamos por una habitación doble en un hotel).
Todo pasó muy rápido y no entendíamos cómo podía ser tan caro, pero al mismo tiempo no queríamos quedar mal y menos insultarles. Les dijimos que no teníamos suficiente dinero y nos informaron de que se podía pagar con dólares o tarjeta de crédito. Les repetimos que no teníamos dinero y sacamos los escasos 70 yuans que teníamos en el bolsillo.
Ellos estaban nerviosos y acabaron aceptándolo repitiendo que no nos preocupáramos y que ahora éramos amigos, así que que "una vez pagan unos y otras otros". Salimos ansiosos e incómodos. Bastó recorrer unos metros juntos para que se despidieran con una excusa. Sin duda había sido un timo.
Y entonces voltereta mortal a lo 'Nueve Reinas', sorpresas de viajar con un argentino. Mientras yo estaba en el baño, Ricardo trató de ir a buscar la tetería, pero era imposible. Un edificio más en una calle gris. Pero en el camino se encontró con nuestros timadores de guante en blanco que debían tener poca experiencia y volvían a por su botín. Les siguió y se les plantó delante: "Señores vengo a felicitarles. Muy bueno el truquito. Pero devuélvanme los 70 yuans. Bueno, denme 50 porque el timo ha estado bien. Mi novia esta con la policía. Yo no quiero problemas y supongo que ustedes tampoco."
Y así recuperamos los yuans y experimentamos uno de los timos más comunes en la china preolímpica. Hay varias versiones: estudiantes que quieren practicar el inglés y te llevan a un restaurante para no pagar la cuenta o atractivas chicas que quieren tomar unos tragos. Y visto lo tranquilos que son los timos chinos, concluimos recordando que el miedo a no salir de casa es mucho más perjudicial que cualquier estafa.
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Allá por 1885, un contingente de cincuenta familias galesas llegadas desde la región costera de la provincia de Chubut,en la Patagonia argentina ocuparon uno de los valles más pintorescos y fértiles de la zona cordillerana, y continuaron así con uno de sus objetivos propuestos al abandonar su Gales natal en 1865: preservar sus tradiciones, su idioma y su religión.
El principal atractivo de esta pintoresca zona son sus casas de té. Miles de visitantes llegan cada año, solamente para meterse por un día en las costumbres galesas y degustar a fondo todas las exquisiteces que ofrecen estos baluartes de la tradición europea. Allí el turista puede tomarse su tiempo, mientras paladea el té, prueba la clásica torta negra, panes y scons todos de manufactura casera, y degusta deliciosos dulces elaborados con frutos y hierbas de la región. También puede disfrutar de la decoración delicada y típica de estas casas.

Sólo la solidaridad y buenas relaciones entabladas los las tribus tehuelches que poblaban la región permitieron sobrevivir a aquél núcleo de pioneros. Pero aún en los peores momentos, siempre hubo una taza de té y un trozo de pan casero. De hecho, las primeras palabras que los tehuelches aprendieron fuera de su idioma (y mucho antes que les fuera impuesto el castellano), fueron "te" y "bara" ("pan" en galés).
A falta de una justicia instituida oficialmente, los galeses tenían en sus pastorees y ancianos de la comunidad severos árbitros, y en su capacidad y costumbre de debate un acendrado ejercicio de la participación comunitaria en los temas de interés. Concluido el oficio, religioso, las familias se reunían en el salón contiguo a la capilla, denominado "vestry". Allí compartían las tortas, panes, tartas y dulces caseros elaborados por cada una y bebían el té mientras intercambiaban las últimas novedades en materias de nacimientos, fallecimientos, noviazgos y bodas.
De aquellos momentos, las actuales generaciones de galeses en Chubut heredaron las mejores tradiciones: el té, que complementado con exquisitas tartas, se ofrece hoy como un atractivo más para el visitante, y la ya tradicional torta negra que merece también un capítulo aparte.

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El documental sobre el proceso de fabricación de té se centra en los fabricantes de té del Reino Unido, Taylors of Harrogate es una empresa que se dedica al mundo del té desde hace más de 100 años, lo que muestra la larga experiencia en el proceso de elaboración. Esta empresa comercializaba hace un par de años 1.200.000 bolsitas de té al año y el reto es siempre ofrecer a sus clientes siempre la misma calidad, el mismo aroma y el mismo sabor como el mejor modo para mantener la confianza y la fidelidad de cada consumidor.
Cada partida de té que se recibe de los lugares donde se cultivan, las laderas de Malasia, China, Kenia, Australia, La India, etc., puede presentar diferentes matices con respecto a partidas anteriores, el clima, el terreno, el secado de las hojas… son muchas las variables que provocan cambios que pueden alterar el sabor del producto final. Por ello, cuando se reciben las nuevas partidas de materia prima, se procede a definir los matices ofrecidos por cada variedad y a realizar las combinaciones más adecuadas que ofrecerán el sabor deseado y constante del té a lo largo del año. (Fuente: gastronomiaycia.com)
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Nueva York, 1949. Después de la II Guerra Mundial, las mujeres chinas, que hasta ese momento no podían emigrar a los EE.UU., ya pueden entrar en el país. Ben Loy, americano de nacimiento, viaja hasta China para casarse con Mei Oi. Cuando regresa a Nueva York con su nueva esposa, tendrá que afrontar muchas presiones por parte de sus familiares, y eso hará peligrar su matrimonio.
Una historia más divertida sobre el papel que sobre la pantalla. Wayne Wang hace en realidad dos películas y la conexión entre ambas es demasiado débil: los protagonistas no tienen mucho papel, Wang los toma como pretexto para hacer una valiosa reconstrucción de la vida en Chinatown. Se esmera tanto en la descripción del escenario como en la exposición de una cultura y de un fenómeno extraños y difícilmente comprensibles para los espectadores occidentales.
Los personajes secundarios tienen más peso que los héroes, lo cual es lógico tratándose de una sociedad patriarcal, pero no son más graciosos y lo que se nos propone como una comedia no lo es tanto. Apenas un par de situaciones verdaderamente cómicas, y realizadas con gran pudor, demuestran la voluntad de Wang de tratar con desenfado su crítica a una de las formas más escandalosas del racismo: la que instauró por imperativo legal el Estado norteamericano impidiendo la perpetuación de la minoría china en el país. En cualquier caso, Cómete una taza de té es una comedia no sólo exótica por sus personajes, sino también por su concepción y estilo.
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Las plantaciones de té se han convertido en uno de los mayores reclamos turísticos de Sri Lanka. En la de Handunugoda se cultiva el más puro del mundo: aquí han revivido una antigua tradición china de los siglos V y VI en la que el té es cultivado por mujeres vírgenes y evitan a toda costa que la planta entre en contacto con parte alguna del cuerpo humano.
Una historia que parece sacada de un cuento infantil, por la que sólo las manos enguantadas de una doncella virgen podían cortar el té de los emperadores, perdura hoy en unos de los confines más bellos de Asia. Hablamos de la plantación de té Handunugoda en Sri Lanka, donde se ha revivido una antigua tradición china de los siglos V y VI D.C.
Se dice que la refinada corte china contaba entre sus manjares más preciados un té que sólo tocaban los labios del emperador gracias a un estricto proceso de cultivo y recogida. El té debía ser cultivado por mujeres vírgenes, que cortaban las hojas con tijeras de oro y las dejaban caer en un cuenco dorado, ofreciéndolo después como tributo al emperador y evitando en el proceso cualquier contacto con parte alguna de la anatomía humana.

Estudios de laboratorio realizados por la prestigiosa empresa suiza SGS ponen de manifiesto las altas propiedades anti-oxidantes de la planta, carente de insecticidas o pesticidas y con un contenido en cafeína muy bajo. El precio, digno de tal prestigio, está alrededor de los 520 euros el kilo (o a casi un euro por taza si se compran cantidades más pequeñas), muy por encima del precio de un té normal y que lo hacen acreedor del título de té más caro del mundo. Su producción, limitada a 48 kilos al año, convierte a este té en un lujo sólo al alcance de los emperadores del mundo moderno. Fuente: www.ocholeguas.com
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FEARLESS (2006). China durante la primera década del siglo XX. El país sufre de corrupción y de la invasión extranjera. Basada en una historia real cuenta la historia de Huo Yuanjia (Jet Li), el legendario maestro de artes marciales. Profundamente humillado por la muerte de su padre en un duelo público, el joven Huo decide convertirse en el mejor luchador posible. Pero muy pronto pierde a dos de sus seres más queridos por culpa de sus increíbles habilidades cuando matan a su familia por venganza. Loco de dolor y de vergüenza, Huo Yuanjia huye sin importarle la muerte ni la vida. Ya ha perdido la esperanza cuando aparece en su vida la Abuela Sun (Sol) y su nieta ciega. Las dos mujeres aceptan que viva con ellas en un pueblo idílico. Guiado por su bondad y generosidad, Huo Yuanjia encontrará un nuevo camino y una razón por la que seguir luchando.
En esta escena vemos como filosofan alrededor de una taza de té:
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El movimiento que en Estados Unidos se opone a la política tradicional de Washington, el llamado Tea Party, celebra a partir de este jueves su primera convención nacional.En la reunión, que tuvo lugar en Nashville (Tenessee), Sarah Palin -la ex candidata a la vicepresidencia del Partido Republicano- promete convertirse en la protagonista.El Tea Party es una fuerza ciudadana que rechaza un Estado sobredimensionado, el déficit del gasto público y el aumento de los impuestos.Si bien no tiene una lista de miembros ni una organización centralizada, es muy activo en todo el país.
Pero, ¿qué es, o son los Tea Party? El nombre se ha tomado prestado de uno de los acontecimientos que desencadenó la revolución americana. En 1773 tuvo lugar en Boston el denominado Motín del té (Boston Tea Party, en inglés), en el que los colonos, en un acto de protesta contra la metrópoli británica y sus sangrantes impuestos, lanzaron al mar un cargamento de té (Londres gravaba la importación de éste y otros productos). Samuel Adams, uno de los padres de la independencia de EE UU, fue uno de los inspiradores del motín. Hoy, además de ser el nombre de una popular cerveza de Boston, los pasillos del centro de Convenciones del Hotel Gaylord Opryland (se supone que el mayor hotel de EE UU fuera de Las Vegas), cuentan con miembros del movimiento Tea Party disfrazados de Adams llamando a "la revolución".
En el siglo XXI, el Tea Party es un movimiento de base que aglutina a hombres blancos de clase media en estado de pánico y golpeados por la crisis económica y la llegada de un negro a la Casa Blanca, al que lo mismo consideran un marxista, que un nazi o un racista contra los blancos.
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En Estados Unidos existe una beca llamada Calm-A- Sutra orientada hacia el conocimiento del té y dirigida a escolares . Para acceder a esta beca de $15,000 no se necesita ni tener la nota más alta, ni escribir un ensayo elaborado.Lo único que necesitas es mandar un video de 1 a 2 minutos en el que se aparezca tomando té de una manera diferente y original, interesante y única, explicando las ventajas de tomar té. Además de mostrar una manera divertida e inusual de tomar té (ya sea frío o caliente), se tiene que mencionar las ventajas de tomarlo en sus diferentes presentaciones (negro, verde, blanco o oolong), y sus respectivas propiedades. Este es el último video ganador:
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Arnold Lobel está considerado como uno de los maestros de la literatura infantil. Aquí os dejamos su cuento TÉ DE LÁGRIMAS de su libro EL BÚHO EN SU CASA :
Búho sacó una tetera del armario.
- Esta noche haré té de lágrimas - dijo -.
Puso la tetera en sus piernas.
- Ahora - dijo -, comenzaré.
Se quedó muy quieto en su silla y se puso a pensar en cosas tristes.
- Sillas con las patas rotas - dijo Búho -.
Los ojos se le llenaron de lágrimas.
- Canciones que no se pueden cantar - dijo Búho -, porque las letras han sido olvidadas.
Búho comenzó a llorar. Una gran lágrima rodó por su mejilla y cayó en la tetera.
- Cucharas que han caído detrás de la estufa y nunca más serán encontradas - dijo Búho -.
Más lágrimas cayeron en la tetera.
- Libros que nunca más podrán ser leídos - dijo Búho -, porque algunas páginas les han sido arrancadas.
- Relojes que se han detenido - dijo Búho -, y no hay nadie cerca para darles cuerda.
Búho estaba llorando. Grandes lagrimones caían dentro de la tetera.
- Amaneceres que nadie vio porque todo el mundo estaba durmiendo - dijo Búho sollozando -.
- Puré de papas abandonado en un plato porque nadie quiso comérselo - dijo llorando -. Y lápices que son demasiado cortos para escribir con ellos.
Búho pensó en muchas otras cosas tristes.
Lloró y lloró.
Pronto, la tetera estuvo llena de lágrimas.
- Bueno - dijo Búho -, ¡ya estamos listos! Búho paró de llorar. Puso a hervir la tetera sobre la estufa para hacer té.
Búho se sintió contento mientras llenaba su taza.
- Esta un poco salado - dijo -, pero el té de lágrimas siempre cae muy bien.

Búho en Casa contiene cinco relatos cortos. El invitado es el invierno, al que Búho deja pasar pero no se porta nada bien. Estando acostado Búho ve aparecer unos Bultos extraños al pie de la cama que le asustan y le llevan a dormir en el sillón. El Té de lágrimas se lo prepara Búho provocándose lloros al pensar en cosas tristes. Arriba y abajo trata de la dificultad que tiene para estar a la vez en los dos pisos de su casa. Búho y la Luna cuenta cómo Búho le dice a la Luna que no hace falta que le acompañe a casa, pero la Luna sin embargo lo hace...
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En estos versos censura a las muchas personas que estiman en más las cosas extranjeras que las de su propio país, y que las alaban y aprecian no porque tales cosas sean realmente mejores, sino por el mero hecho de proceder de otras tierras. Las fábulas de Iriarte son un tratado de preceptiva literaria, donde expone, de manera sencilla y amena, los defectos más corrientes de su época:
El té, viniendo del imperio chino,
se encontró con la salvia en el camino.
Ella le dijo: «Adónde vas, compadre?»
«A Europa voy, comadre,
donde sé que me compran a buen precio.»
«Yo», respondió la salvia, «voy a China,
que allá con sumo aprecio
me reciben por gusto y medicina.
En Europa me tratan de salvaje,
y jamás he podido hacer fortuna.
Anda con Dios. No perderás el viaje,
pues no hay nación alguna
que a todo lo extranjero
no dé con gusto aplausos y dinero».
La salvia me perdone,
que al comercio su máxima se opone.
Si hablase del comercio literario,
yo no defendería lo contrario,
porque en él para algunos es un vicio
lo que es en general un beneficio;
y español que tal vez recitaría
quinientos versos de Boileau y el Tasso,
puede ser que no sepa todavía
en qué lenguas los hizo Garcilaso.
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Estuvimos en Libreria Luces en la firma del libro de David Garcia- Intriago LOS MONOLOGOS DE ANDA LEVANTA.Un libro con el que uno no puede pararse de reir. Por que como bien indica su nombre, está compuesto por 6o monólogos que se han emitido en el programa de Canal Fiesta Radio “Anda Levanta”. Además, en el libro se incluye un CD en el que se podrá escuchar una intensa hora de monólogos, además de las risas del Bokerón García y de Manuel Triviño (presentador de Anda Levanta).

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GREEN TEA( Te Verde) de Zhang Yuan es una película china de 2003 en la que su protagonista Wu Fang, una estudiante de postgrado inteligente y un verdadero ratón de biblioteca, se embarca en una serie de citas a ciegas. Siempre que conoce a un hombre por primera vez, consulta los posos del té. Como le dice su amiga Lang, en una taza de té puedes ver la vida sentimental de una persona. Una de las citas a ciegas de Wu Fang, Chen Minglian, considera que este ritual es una estupidez. A pesar de que su primer encuentro resulta descorazonador, en citas sucesivas la pareja irá descubriendo puntos comunes. Entretanto Chen descubre a la sensual Lang Lang, una pianista que trabaja en un salón-bar y que guarda un enorme parecido con Wu Fang.
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Porque sois vosotros,amigos, lo que cada día nos demostrais que no estábamos equivocados y que vamos por el buen camino, los que nos animais a seguir y los que con un gracias y una sonrisa haceis de la Teteria el sitio de encuentro de todos. Gracias, gracias y más gracias.

Detrás de las mejores mezclas de tés hay mucho más que una nariz privilegiada. A este raro don, la argentina Inés Berton que ha preparado mezclas para los más diversos degustadores, le suma verdera dedicación a su oficio. A diez mil metros del piso, inmersa en la dulce luz de un crepúsculo perfecto, en medio de un vuelo plácido sin turbulencias, Inés Berton se retuerce: la pasa mal. Con el corazón acelerado y la frente perlada de sudor, aprieta un pañuelo de seda que la acompaña a todas partes y que forma parte de un pequeño séquito de supersticiones, su única defensa contra una muerte segura cuando el avión —aunque ahora nada lo indique— decida caer en picada y estrellarse contra la Tierra. Un dedo frío como la muerte le tuerce la columna. La voz cálida de un sobrecargo le ofrece una bebida, pero Inés —como siempre, como cada una de las veces en las que viaja en avión— no dice ni sí ni no: no puede respirar. “Si tomo una pastilla para dormir la paso bárbaro, pero si voy despierta sufro mucho”, confiesa. Inés Berton —tea searcher, sumiller de té, una de las doce narices del mundo capaces de distinguir cinco mil “notas” distintas y reconocer una cosecha con el sólo rastro de su aroma— vive más de la mitad del año fuera de Argentina, y buena parte de ese tiempo lo pasa en un avión. Y, aunque parece una paradoja ideada por algún demiurgo cínico, es altamente fóbica a los aviones. —Siempre viajé mucho, desde chica —dice sentada en la alfombra de tealosophy, la tienda de la elegantísima galería Promenade, en la Recoleta porteña, donde vende sus tés de marca propia—, pero un día viajé entre Buenos Aires y Nueva York con un amigo que tenía pánico al avión, y me contagió. Desde entonces, estuve a punto de perder mi trabajo varias veces. Llegaba al JFK porque tenía que ir a Londres y de ahí a la India a comprar cosechas de tés, pero en lugar de hacerlo me regresaba a casa. En la tienda hay latas de té, aromas diversos —clavo de olor, canela, manzanilla, jengibre, pimienta, maderas, humos, toronjas, naranjas, mandarinas—, muebles orientales, coladeras, cucharitas, teteras, cuencos. Cuando vuela, dice, sufre mucho. Pero excepto por esa breve pesadilla ella es feliz. Tanto como las princesas en los cuentos de hadas. Nacida en Buenos Aires en 1972, hija de una familia tradicional, fue a un buen colegio, aprendió idiomas y tuvo un solo anhelo: obstruirse las fosas nasales para no oler todo tanto, todo el tiempo. —Mi nariz era una tortura. Todos los olores me descomponían. De chica me quería operar. Era una pesadilla. No le gustaba oler, pero le gustaba pintar. Después de terminar el colegio, con la vocación extraviada, marchó a París, donde vivió un año sola, volvió a Buenos Aires, estuvo un tiempo y se fue a Nueva York. —Yo tenía 21 años. Pensaba quedarme una semana visitando a una amiga, pero me quedé siete años. Me gusta vivir en distintos lugares, sentir que el mundo es mi casa. En Nueva York empecé a trabajar en el museo Guggenheim del SoHo. En el subsuelo había una casa de té, The T. Emporium. Yo iba a tomar té, y me preparaba mis propias mezclas. Después los clientes decían: “Quiero lo mismo que ella”. Al fin Miriam Novell, la dueña, me ofreció trabajar ahí por dos y medio dólares la hora. En la trastienda de esa casa fue donde Inés encontró la vocación. Su nariz floreció al golpear con el aroma de las mejores cosechas del mundo: capullos de exquisito té blanco, chais de la India —preparados con clavo, jengibre, algo de pimienta y otras especias—, carísimos tés Oolong de la región de Fujian. Su nariz —desmesurada— ahora era un tesoro. —Un día Fumiko, una mujer japonesa que era como la reina del T. Emporium, que no me prestaba la menor atención porque yo era su empleada, me dijo: “A ver, haz un té”. Preparé uno con una hebra de un té verde que se llama Gunpowder Imperial, una base de té negro, rosas, lavanda y vainilla. Ese té terminó siendo uno de los mejores del mundo, porque lleva el único té verde que tiene el mismo tiempo de infusión que el té negro. El té verde infusiona en mucho menos tiempo que el negro, y yo encontré esta excepción a la regla. Es fantástico el resultado, porque te da el aroma del césped que tiene el té verde con la tierra del té negro. Y cuando Fumiko vio lo que había hecho me dijo: “Inés, te voy a enseñar”. Lo primero que me dijo fue: “Vamos a probar un matcha, sale en 70 dólares las dos onzas”. Es el té con el que se hace la ceremonia del té. Yo dije: “¡Buenísimo!”. Lo preparó… y lo escupí. Era espeso, amargo, una pesadilla. Lo hizo a propósito. Me quiso decir que no todo tiene que gustarte, que la euforia del principio tiene que bajar. Después empecé a ir al puerto de Nueva York a recibir las cosechas que llegaban en los barcos. Y con la gente de los barcos aprendí que el mundo del té es noble, de palabra. El té no es simplemente el té. Mi marca, tealosophy, es una filosofía de vida. De niña argentina con el olfato correcto en el lugar equivocado, Inés pasó a ser un ave extraña y exquisita: la única nariz de té femenina del mundo, entre otros once varones. Las narices se dedican a oler —al servicio de industrias como la perfumería y el té— y crear aromas que aún no existen a cientos de dólares la onza. Inés diseñó mezclas para el hotel Waldorf Astoria, la diseñadora Carolina Herrera, la firma Bulgari, el hotel Delano de Miami, la actriz Uma Thurman, los reyes de España y hasta el Dalai Lama.
Este último le inspiró una mezcla de hojas de té blanco con jazmín que se abrían al primer golpe de agua caliente. Aprendió a amanecer en Nueva York y cenar en los jardines protegidos del sur de Shangai, a seguir la trayectoria de tifones y cambios climáticos para saber dónde estará el mejor Darjeeling de ese año, o el mejor Castleton Vintage o el más perfecto Margaret’s Hope, y viajar ahí y comprarlo. —Yo uso un té blanco que viene de jardines custodiados del sur de Shangai, y se llama Aguja de Plata. El año pasado había cinco kilos de ese té en todo el mundo y logré quedarme con tres. Las familias que lo cosechan no te lo dan si podés pagar el precio, te lo dan porque ven que respetás su cultura, que esto no es un negocio. En 2002 Inés Berton dejó su empleo en The T. Emporium, volvió a Buenos Aires y empezó a trabajar en tealosophy, su propia marca. Hoy sus infusiones se consiguen en los mejores hoteles y restaurantes del país, tiene desde hace poco su propio local en la galería Promenade, junto al lujoso hotel Alvear de Buenos Aires, y acaba de lanzar, por el sello Warner, un disco de canciones para las que hizo una sommellerie de tés: para cada tema propuso un mezcla. El disco se llama tealosophy by Inés Berton, y fue un éxito de ventas en España durante el pasado invierno europeo. —Para el segundo tema, “Sweet Revenge”, propuse un té verde enrollado a mano, lavandas de St. Rémy de Provence, rosas y vainilla de Madagascar. Ese tema es muy parisino, y a mí lo que más me gusta cuando llego a París es ir a Place des Voges, dar una vuelta y meterme a comer en un lugarcito que se llama Ma Bougogne. No es elegante ni fino, pero me encanta entrar ahí, comer algo calentito en mesas compartidas. Este disco es como un sueño, porque es viajar con el té, y yo veo que la gente acá en la tienda abre una caja de té y viaja: están en un bosque húmedo de la Patagonia o en las calles de la India. En el tema ocho, “I Will Try”, Inés propone un “tea for my lover, tea for my Ro”: un Hojicha de Japón, una cosecha limitadísima para Rodrigo Tosso, su love y su lover, el chef joven y talentoso con el que se casó el año pasado, un día de lluvia torrencial en medio del campo, y bajo paraguas burlones que decían “No rain, no rainbows”, sin lluvia no hay arco iris. —Con Rodrigo nos hicimos grandes coleccionistas de hueveras. En inglés se llaman egg cup, y en italiano portauovo. Son esos cositos para comer los huevos poché. Tenemos como 250. En Francia estábamos en St. Rémy en Provence, y nos dijeron que en un pueblito de la zona había muchos anticuarios. Y allá fuimos, baguette y queso en el auto, y nos compramos un montón de hueveras, pero nos desviamos como 500 kilómetros. El año pasado yo había ido a París a diseñar una mezcla para Luc Besson, el director de cine. Era año nuevo y no había un solo restaurante. Conseguimos un último lugar en un restaurante de los hermanos Costes, y cuando me levanté para ir al baño vi en un lugar cerrado, donde se vendían cosas del restaurante, una huevera chiquitita que tenía un gorro de visón para ponerle al huevo, diseñada por Phillipe Starck. Le dije a Rodrigo: “No nos podemos ir sin la huevera”. Fue a hablar con el encargado y le dijo una cantidad de mentiras: “Mire, nos casamos ayer”. Nos abrieron el lugar, compramos la huevera, y el precio era… imposible. Salía como tres cenas. Pagamos y no nos quedó ni medio euro. Nos regresamos caminando bordeando el Sena, muertos de frío, pero con la huevera. Cuando viajo no tengo ningún control de lo que gasto y lo que compro. Con los objetos nunca pienso en las consecuencias, nunca pienso que lo voy a tener que traer por avión. Soy capaz de comprarme una mesa. Hace poco, desde Nueva York, mandé diez cajas con teteras de hierro fundido por correo normal. Y llegaron todas. —¿Viajas con tu propia tetera? —Claro. Envuelta con terciopelo, un poquito de té, y una piedra o un Buda. No puedo viajar sin eso. Y sin otra cantidad de cosas. Si olvido algo de todo eso, no me subo a un avión. Como el pañuelo de seda que era de mi mamá, que es el mismo que me ponía cuando tenía 6 años y me dolía la garganta y tenía un olor que a mí me tranquilizaba. Un amigo mexicano, un fotógrafo de modas que vive en Tulum, Enrique Badulescu, me regaló una virgen hace años, y siempre la llevo. Salvo eso, no tengo ninguna maña de viaje. No me gustan los hoteles cinco estrellas, prefiero alquilar un departamento para que Rodrigo me pueda malcriar y cocinarme. Cuando estás casada con un cocinero, haces viajes gastronómicos. En Siena, en la región del Gallo Nero, nos encanta ir a comer aceites de oliva y buenos vinos y aceitunas. En Nueva York vamos a comer thai al East Village. A mí me encanta volver a los lugares en los que ya he estado, quedarme y conocer el lugar, que me conozca el vecino. Salir y saludar. Quizá por eso, porque necesita sentirse como en casa, lo primero que hace cuando aterriza en Francia, en Japón o en Nueva York, es pedir unas rebanadas de pan tostado. —El olor de las tostadas es el olor de la infancia. Me tranquiliza. La paso tan mal en el vuelo que cuando llego a un hotel o a una carpa necesito ese olor tranquilizador. En medio del vértigo del mundo, el olor de las tostadas de pan es todo lo que necesita para dejar de temer. El olor de las tostadas: ese abrazo.
FUENTE:www.revistatravesias.com
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El té no se toma sólo, sino suele acompañarse con todo tipo de dulces, pastas, tartas, pasteles, bombones, mermeladas. Si uno está invitado a "Chaepítie", es costumbre traer algo para acompañar el banquete. En general, los rusos son muy golosos (muchísimo más que por ejemplo, los españoles) y comen muchos dulces, pastelería, tartas, chocolate. CHINA Los chinos toman té desde hace más de 4 mil años. El té es una de las infusiones indispensables en la vida cotidiana de los chinos. Cuando vienen los visitantes, los chinos suelen ofrecerles el té. Mientras toman té mientras charlan. La atmósfera se muestra ligera y agradable. Según el libro "El Te Chino", se pueden diferenciar cuatro grandes etapas en el consumo de té.En la primera era utilizado como medicamento y como ofrenda.En la segunda, era tomado como alimento.En la tercera, que apareció durante el periodo de Los Tres Reinos (220-280) se comenzó a preparar desmenuzado en agua hirviendo.En la cuarta etapa, que arranca en la dinastía Tang (618-907) se preparaba ya en infusión. En cambio en "El Libro del amante del Te" se distinguen tres etapas, comenzando la primera durante la dinastía Tang, en que se consume en forma de bolita, pastel o pastilla. La segunda, en la dinastía Song (960-1279) se consume en forma de polvo verde que se convierte en espuma al batirlo -lo que daría origen en Japón a su famosa ceremonia-.

En la dinastía Ming (1368-1644) se tomaba el té en infusión, correspondiendo a la tercera etapa. Cada zona tiene su peculiaridad, pero en general, cuando se toma te en China como bebida habitual, no para saborearlo, emplean recipientes de cristal, ya que de esa manera se puede ver el contenido.También emplean tazas de porcelana o incluso de metal, con tapadera. Las costumbres de tomar el té varian mucho de un lugar a otro de China. Aunque la costumbre de regalar te está extendida en todo el país. LA INDIA La India es el mayor productor mundial del té, por eso mismo no sorprendente que también sea el país donde esa bebida es la más tradicional de todas. Allí, consumir té es tan común como beber un vaso de agua y es el agasajo ideal para servir a los invitados. La India es el mayor productor de té que existe sobre la faz de la tierra. Pero allí también esa bebida es la más tradicional de todas. Ya sea para desayunar, para beber por las tardes o en cualquier otro momento del día, el té se impone como la bebida por excelencia del pueblo indio. Ya sea bebido con leche o con azúcar, el té más consumido por la población de la India es el té negro. Incluso las personas la ofrecen a los invitados en lugar de servir bebidas alcohólicas, confirmando así la intensa afición que tienen por esta bebida en ese país. Las tres regiones que se destacan por ser las mayores productoras de té en la India son Darjeeling, Assam y Nilgiris. El primero de ellos, por su delicadeza, es considerado el champán de los tés, el de Assam se caracteriza por su sabor fuerte y su coloración oscura mientras que el de Nilgiris se destaca por su sabor aromático. Actualmente, Assam es la región que más té produce dentro de la India, abasteciendo a tradicionales marcas como Tetley o Lipton Ice Tea. AFRICA El té fue introducido en los Jardines Botánicos de Entebbe, Uganda, en 1900. Fue una etapa experimental de desarrollo y demostró tener éxito.

Un tal Mr. G. G. Talbot estableció allí una industria. En Kenia, los primeros colonos blancos que plantaron té fueron unos hermanos de nombre Orchardson. A mediados de la década de 1920, Brooke, Bond & Company compraron la finca y comenzaron una plantación extensiva. A partir de ese momento, compañía tras compañía fueron comprando tierras en África oriental y occidental, particularmente en el oriente, y crearon enormes latifundios. La mayoría de ellos ahora se han consolidado y han sido adquiridos por grandes compañías de té. Las semillas de té base vinieron del distrito de Assam, en la India nororiental. África oriental produce principalmente tés negros, y África occidental tés verdes. Kenia y Tanzania son los mayores productores. El té africano no tuvo un impacto significativo en el mercado europeo aparte de Inglaterra, donde se utilizaba solamente para hacer mezclas. El té de África occidental, la producción verde, sí entró con fuerza en el mercado de los países mediterráneos porque era más barato y fácil de conseguir que los tés verdes de China y, en aquella época, la India no producía tés verdes como lo hace hoy día JAPÓN Los japoneses, como buen pueblo bebedor de té, tienen forjadas sus propias tradiciones, relacionadas con dicha bebida. Son uno de los pueblos expertos en esa materia y, por eso mismo, no llama la atención, que tengan una gran cantidad de maneras, aplicadas a su gran afición por el té. El té en Japón, adquiere dimensiones notables. De hecho, es uno de los países más destacados, en materia de consumo de esta bebida. Por ende, es lo más lógico, que tengan una gran cantidad de tradiciones, arraigadas al consumo del té. Al fin y al cabo, es una bebida de cabecera y que se consume constantemente, en dicho país. El té preferido por los japoneses es el té verde. Esa variedad acapara la gran mayoría de los gustos de los nipones. Al té se lo sirve en cualquier ocasión. Ya sea para recibir visitas, en el desayuno y también durante las comidas. Es como beber un vaso de agua. Los nipones siempre tienen lista una buena tetera para recibir a las visitas. También saben combinarlo muy bien con sus comidas. Incluso el sushi, el tempura o el sashimi, comidas japonesas tradicionales, se acompañan de una taza de té. Por eso mismo, estamos en condiciones de decir que Japón es sinónimo de té. INGLATERRA Indiscutidamente, uno cuando piensa en té le es imposible no pensar en el Reino Unido. A pesar de que allí mismo el té no se produce, los ingleses han adquirido la costumbre de beber té,como en ninguna otra parte del mundo. Es por eso que han surgido una gran cantidad de hábitos relacionados con esa bebida, en la cultura británica. Actualmente, el Reino Unido es el segundo país en el mundo en consumo de té per cápita. Y lo que más llama la atención es que nunca se produjo té en esa región. Pero es imposible separar las costumbres del té con la Gran Bretaña. Es que desde hace largo tiempo, más precisamente cuando empezaron a importarlo desde la India, el té se convirtió en la bebida más popular por aquellos lares. La introducción del té en las islas británicas data de una gran antigüedad. Es más, habría que remontarse a los reinados de Catalina de Braganza, la reina consorte de Carlos II. Esto es en los años 1660, aproximadamente. De todos modos, no fue hasta el siglo XIX cuando el té logró tener en Inglaterra la afición que despierta por estos tiempos. Los ingleses, a la hora de beber el té, lo beben solo, con azúcar o con leche. Se inclinan generalmente por los "blends" y nunca lo sirven con crema. Todo el mundo bebe su té en el Reino Unido. Hasta tal punto, que algunas compañías permiten a sus empleados hacer una pausa para beber el té.
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Por supuesto la Kombucha no está pasteurizada, porque de lo contrario perdería una gran parte de sus beneficios. Los propios ácidos de la Kombucha sirven como conservantes naturales, por eso puede guardarse en un lugar frío al menos durante 18 meses sin perder sus propiedades. La Kombucha es un alimento vivo, y como prueba de su vitalidad es natural que se formen posos parecidos a los de la sidra. Estos son totalmente inocuos (consisten en acumulaciones de levadura y las propias ramificaciones del hongo de la Kombucha) y pueden eliminarse con un colador no metálico. Diferentes tipos de Bio Kombucha Bio-Kombucha Rooibos El arbusto rojo de África del Sur, aún no es muy conocido (se descubrió hace sólo unos 100 años), pero por su sabor y sus propiedades es actualmente muy apreciado entre las tisanas. La infusión de rooibos no posee cafeína ni alcaloides semejantes. Es rico en vitamina C, hierro y otros minerales. Las propiedades probadas y populares de rooibos son • trastornos digestivos e intestinales • bebida deportiva • Efectos antioxidantes • Equilibrio del sistema nervioso • y muchas más.
La Kombucha de Rooibos es una variedad muy sabrosa que se puede tomar a cualquier hora. Es recomendable para todas las personas incluidas los niños y gente nerviosa o con hipertensión. ________________________________________
Bio-Kombucha Té verde El té verde no está fermentado como el té negro. Se cuecen las hojas al vapor y luego se secan, con lo cual es más suave. El té verde tiene una historia milenaria en su uso como infusión con excelentes propiedades. Es muy conocido como neutralizador de radicales y por su cantidad de vitamina C. En muchos libros se recalca que reduce el riesgo de desarrollar cáncer por su cantidad de depolifenos (uno de los antioxidantes) y ayuda a prevenir el desarrollo de tumores. Ayuda igualmente a estabilizar la presión arterial. Es recomendable tomar té verde para la buena memoria y para mantenerse más joven. El té verde acelera el proceso de quema de energia del cuerpo con lo que se ayuda a perder peso. Nuestra Kombucha Té verde tiene un sabor ligero y refrescante. Sugerencia: ¡Disfrutela con hielo, limón y una ramita de hierbabuena!
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Bio-Kombucha Té negro El té negro generalmente posee un aroma más fuerte y contiene más cafeína que otros tés con menores niveles de oxidación. El té negro está recomendado en muchas recetas para elaborar la Kombucha. En Rusia, hay una tradición centenaria para elaborar el "Tekvass" (nombre con el que se conoce a la Kombucha en este país). Como la Kombucha mantiene las propiedades del té que se usa para la fermentación, la del té negro es estimulante por su contenido en cafeína. ________________________________________
Bio- Kombucha Frutas del Bosque La Bio-Kombucha de "Frutas del bosque" es dulce y aromática; es nuestra favorita y es igualmente apreciada por adultos y niños.Tiene un sabor ligero a canela. La Kombucha Frutas del Bosque se puede mezclar muy bien con zumos naturales. Por su color y su dulce sabor, es una bebida ligera y agradable. Muchas frutas del bosque tienen pigmentos antioxidantes y una alta capacidad de absorción de radicales de oxígeno entre alimentos vegetales.
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Bio-Kombucha Yerba Mate La Bio - Kombucha de Yerba Mate nos trae un sabor fuerte y estimulante. La Yerba Mate es una infusión de los países sudamericanos. Es estimulante para el cuerpo y la mente y es una alternativa sana al café. Los indios Guaranís de Sudamérica han traído el mate. Ellos utilizaban el mate como medicina y energizante. Todavia usan el mate como • Energizante para el cuerpo • Estimulación de la rapidez mental • Fomenta la pérdida de peso • Aceleración del proceso de curación • Eliminación del estrés • Calmante de alergias • Fortalecimiento del sistema inmunológico
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Bio- Kombucha Limón La Bio-Kombucha Limón es una mezcla de té verde, hierba limón y lapacho. El limón quita la sed y es muy refrescante. El té de lapacho proviene de la corteza interior de un árbol tropical (Tabebuia Avellanedeae). El lapacho contiene una alta cantidad de minerales y elementos químicos no habituales en las plantas. Se aconseja para fortalecer las defensas del sistema inmunológico en los niños. Los incas lo usaron por sus propiedades antibacterianas. Sabor entre dulce y avinagrado, haciéndonos recordar a la sidra de manzana.
Kombucha tradicional de té negro

El pasado Viernes tuvimos el placer de recibir en la Teteria a Jose Guadalajara autor de LA MALDICIÓN DEL REY SABIO y Juan Ramón Gálvez responsable del portal mejorconunlibro.com.Se estuvo grabando una entrevista que proximamente se emitirá a traves de Onda color 107.3 o a traves de internet en http://www.ondacolor.org/.Será el Martes de 18.00 a 20.00. José Guadalajara es profesor de Lengua y Literatura, investigador y novelista. Con SIGNUM se inició su actividad como novelista. Esta novela histórica, ambientada en la época del rey Juan II de Castilla, recoge el entramado profético-apocalíptico de este periodo bajo una intriga de ficción centrada en su protagonista, Juan Unay, un fraile real y desconocido que ha dejado un tratado sobre el Anticristo conservado en varios manuscritos. En TESTAMENTUM, su segunda novela, el argumento gira en torno a un enigma histórico: el supuesto testamento del rey Enrique IV de Castilla, cuya existencia aparece corroborada por algún cronista de la época.

La desaparición en la novela de ese importante documento hace que los personajes se enreden en una intriga de trascendentales repercusiones políticas para el futuro del reino de Castilla tras el golpe de estado de Isabel la Católica en diciembre de 1474. LA REINA DE LAS TRES MUERTES es un experimento con tiempos históricos entrecruzados. El autor ambienta su relato en el siglo XIX, entre cafés y tertulias, escritores y editores de novelas históricas. La intriga se prolonga en el tiempo y se introduce, a su vez, dentro de una novela. Los años finales del rey Alfonso X de Castilla, su enfermedad y la revuelta de su hijo Sancho, son el marco de LA MALDICIÓN DEL REY SABIO. En este espacio cronológico, los personajes, que conviven en el scriptorium sevillano del rey, se envuelven en una trama creada en torno a un libro de ajedrez. El amor secreto y los sentimientos afloran continuamente en sus páginas.
