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ROBERT FORTUNE,EL LADRÓN DE TÉ

20/SEP

El té tiene una historia larga y turbulenta, llena de intriga, aventuras, fortunas perdidas y ganadas, guerras y revoluciones, de estética religiosa, expresión artística y cambio social.

Una placa sobre el muro del  número 9 de la calle Gislton, en Londres, recuerda a los transeúntes: “ Aqui murió el botánico Robert Fortune en el año 1880”.

Pero quién fue Robert Fortune…. Pocos son aquellos que conocen la extraordinaria aventura de este hombre, que a mediados del siglo XIX, y en sus  propias narices, logró violar los secretos celosamente guardados por los chinos sobre el té y sus procesos de elaboración.

Hacia el año 1840, China era el único productor mundial de té de calidad, y por casi 200 años, la Compañía de las Indias Orientales ( al servicio de la Corona Británica) había estado vendiendo opio a China, y comprando té a cambio, para luego venderlo al resto del  mundo.-

Dependiente de la China, la Compañía de las Indias Orientales se dio cuenta de que el té podría ser cultivado  en la cordillera del Himalaya , ya que su ubicación geográfica y condiciones climáticas eran similares a las mejores regiones chinas donde se cultivaba el té: una gran altura, suelo rico en minerales, alternancia de lluvia y niebla para regar las plantas del té y sombra para protegerlas del sol abrasador.-

Pero el único problema era que  el té  en China era considerado como un secreto de estado, y como tal, estaba fuertemente custodiado.-

Es así que en el año 1848, todas las miradas se dirigieron  hacia Robert Fortune, quien ya había viajado a la China entre los años 1842 a 1845, como estudioso de la Sociedad de Hortícultura de Londres, y por lo tanto, tenía conocimiento de las costumbres de ese país tan lejano, había adquirido la destreza necesaria para manejar los “palitos” en las comidas, y había enviado en su viaje de vuelta un centenar de plantas hasta entonces desconocidas en Occidente.

Además, había declarado que el té verde y el té negro provienen de la misma especie… toda una herejía para la comunidad científica occidental!!!!

Fortune recibió instrucciones expresas de la Compañía de las Indias Orientales:  "Además de la recolección de plantas de té y semillas de las mejores localidades para su transmisión a la India, será su deber aprovechar todas las oportunidades para adquirir información en cuanto al  cultivo de la planta del té y su  fabricación en la misma forma en que es practicada por los chinos, y tomar nota de todos  aquellos asuntos que considere conveniente que los encargados de la supervisión de los viveros de té en la India deban conocer ".

 La misión estaba planteada y  Robert Fortune se transformaría en un espía que tendría que  infiltrarse en las plantaciones de té de la China, obtener sus preciosas semillas, y transportarlas a la India.

 La  tarea era  más que peligrosa, ya que se trataba ni más ni menos de robar los secretos del té a quienes los había guardado celosamente para sí por miles de años.

Si era descubierto, se expondría a una muerte terrible, ya sea en manos de las autoridades, o de los ladrones o vagabundos que encontaría en su viaje. Ni siquiera Marco Polo se había adentrado en el corazón de la China.

Aprendió mandarín,adotó el traje local,se afeitó la cabeza y se puso una cola de caballo; así pudo entrar en la ciudad prohibida de Souchow sin llamar la atención.

Fortune hizo varios envíos  a Inglaterra durante los tres años de su primera misión.

Su segundo viaje a China para la empresa de las Indias Orientales fue para obtener las mejores plantas para establecer plantaciones de té en la India. Una vez más, se disfrazó como el chino "de una provincia lejana, contrató a un intérprete, y se dirigió a las regiones de cultivo del té del país. Sus esfuerzos resultaron fructíferos con  el envío de más de 20.000 plantas. Así se estableció la industria del té en la India.

 

Fortune hizo dos viajes más a China (1853-56, 1858 a 1859) y un viaje a Japón (1860-1862), y fue responsable de la introducción de más de 120 especies de plantas para los jardines occidentales. Sus publicaciones incluyen:

 

  • Andanzas "Tres Años, en las provincias del norte de China" (1847)
  • 'Un viaje a los Países del té de China "(1852)
  • "Una residencia entre los chinos '(1857)
  • "Yedo y Pekín '(1863)

 

Vivió cómodamente en el producto de las ventas de su libro y disfrutó de un largo retiro. Él murió en 1880.

 

 

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LA INFUSIÓN TRANSCENDENTAL

30/AGO

El té se ha convertido en bebida universal, y amén de esto, mítica y aún religiosa: tanto cuando los árabes nos lo ofrecen para agasajar nuestra llegada como en el té de las cinco inglés, o en el ritual japonés, que nos invita a tomarlo con trascendencia. Con azúcar, solo o con pastas, la ceremonia es la misma. Quianlong, emperador de la China, tomaba el té con leche añadiendo a la infusión un buen trozo de mantequilla, costumbre que venía de las más profundas tradiciones de su país. El té lo toman desde siempre los tibetanos con ese añadido calórico, la mantequilla de yak, imprescindible para soportar con alegría las frías temperaturas ambientales y por tanto formando parte de sus vidas.

Y decir China es hablar del té, ya que de allí procede el arbusto de ese nombre, las hojas que lo cubren y la bebida que con ellas se confecciona. Parece que fue el sabio Shennang, hermano del Emperador Amarillo, de la dinastía Zhou, quien en los años dos mil ochocientos antes de nuestra era encontró la planta, la calificó, la incluyó entre los remedios de la medicina china que él desarrolló, y además de todo eso la convirtió en moda para bebedores que deseaban limpiar sus cuerpos con la infusión.

Una infusión, la del té, con trascendencia universal, y es que por razón de los impuestos que el rey Jorge quiso imponer a las colonias americanas, estas se rebelaron e independizaron -esa historia cuentan los libros- y dieron lugar a los actuales EE UU, donde, por cierto, se utiliza el té mucho menos de lo que parecería educado ante tamaño favor.

El arbusto nació en la China pero derivó hacia la India y Ceilán, y hacia Kenia y Turquía, que lo adoran, producen y consumen en grandísimas cantidades. Hasta un total de más de tres millones de toneladas al año, lo que considerando el peso de la hoja desecada parece una barbaridad, a todos menos a los abnegados marinos que lo transportaron en otras épocas al continente, que obtenían por su rapidez y buen hacer innumerables premios y regalías.

En nuestro entorno hay incondicionales y forofos -aunque deberemos reconocer que no son mayoría- que tienen en la cabeza su té ideal o se pirran por probar las infinitas posibilidades que les brinda el mercado. Además de las fórmulas remotas, que distinguen las hojas según su nivel de oxidación, y que van del blanco al negro pasando por el verde y algunos tostados, y otras calificaciones posteriores que definen el grado de fermentación, el picado de la hoja y su acumulación, lo cierto es que para experimentar nuevas sensaciones deberán acudir al mercado anglosajón, que por propia vocación o por el recuerdo de su extinto imperio en los reinos del té, ha logrado sabores sin par al depositar las hojitas y sus mezclas en la hirviente agua que contiene la imprescindible porcelana. Té negro al aroma de vainilla, o de ciruela y pétalos de rosa; té verde con jazmín; té con frutas del bosque o con sabor a melón....

Y un té freddo en Florián, a la sombra del campanile veneciano.

Fuente: ALFREDO ARGILÉS, elpais.com

 

 

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YEMEN: TÉ PARA MANIFESTANTES

23/MAR

Palomitas de maíz, maníes, carteles de protesta, té y la ubicua bandera de Yemen…. Todo se puede comprar mientras se manifiesta contra el gobierno frente a la Universidad de Sana’a.

Las movilizaciones no han cesado desde mediados de febrero, a pesar de la fuerte represión. Miles integran la multitud que prometió no retroceder hasta que el presidente Ali Abdalá Saleh abandonara el cargo.

La situación en Yemen se enmarca en una ola de protestas antigubernamentales en el mundo árabe que se inició a mediados de enero, cuando movimientos populares derrocaron en Túnez al presidente Zine El Abidine Ben Ali. Le siguieron protestas similares en Egipto, que terminaron con el régimen de Hosni Mubarak.

A mediados de febrero, yemeníes iniciaron sentadas de protesta en todo el país. Frente a la Universidad de Sana’a, estudiantes iniciaron su propia manifestación, que fue creciendo. Ahora el lugar está lleno de tiendas de campaña.

Algunos han traído televisores y obtienen la electricidad de comercios vecinos.

Pero lo más llamativo de esta atmósfera casi festiva es el inmediato interés de comerciantes en atender las necesidades de los manifestantes.

Gassiem al-Shi’ri, de 13 años, vende una variedad de bolsas con la bandera yemení. Los manifestantes pueden no estar contentos con sus líderes, pero aman a su país.

“Estoy aquí desde el primer día de protestas. Gano entre 1.000 y 2.000 riales yemeníes (entre cuatro y ocho dólares) al día”, señaló.

Se trata de un ingreso decente para un país en el que 40 por ciento de sus 24 millones de habitantes viven en la pobreza. Es una de las estadísticas que muchos esperan cambien una vez que salga del poder Saleh, quien ha gobernador por 32 años.

“¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera! Si Dios quiere, el presidente dejará este país”, gritaba al-Shi’ri.

Varios otros vendedores también ofrecían bufandas con la bandera yemení, en varios tamaños. También se podían comprar carteles a color con mensajes contra Saleh. Algunos incluían simples burlas, pero otros eran más amenazadores. Uno de ellos llevaba una imagen en la que varias armas apuntaban a la cabeza del mandatario.

Pero lo que más se vende es té. Los yemeníes disfrutan mucho de esa bebida. Un vendedor creó su propia marca aprovechando el sentimiento general: “Té de la libertad”.

Khaled Khaderi cerró su negocio de ropa para instalar un comercio de venta de té en el área que los manifestantes han pasado a llamar “Plaza del Cambio”:

“Éste es el sabor de la libertad”, decía Khaderi mientras entregaba tazas a sus clientes. “Solía vender prendas de vestir cerca de la Universidad de Sana’a, pero opté por el té para hacer más dinero. La gente no venía aquí a comprar ropa. Querían té”, señaló.

Otros vendedores que ya estaban instalados cerca de la Universidad han visto incrementados sus ingresos. Ahmed Salhed, quien repara calzados en la calle, dijo que tuvo más clientes desde que empezaron las protestas.

Najeeb al-Badri y Shayf Bin Ali señalaron que su negocio de “qat”, una planta narcótica, también ha crecido.

Otro vendedor que tenía un puesto de palomitas de maíz en la Ciudad Antigua de Sana’a se mudó al sitio de las protestas. Ahora vende el paquete a unos 100 riales (20 centavos de dólar).

“Mis ingresos crecieron 80 por ciento al día”, destacó.

Fuente: http://costaricahoy.info/

17:17 06/ABR
antonio vilá
sres.me gustaria saber si tienen uds.tienda en barcelona y me pueden dar la direcciónmtxisimas gracias. ya que tube el placer de probar las gelletas y nos gustarón mucho.

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