TÉ DE CRISANTEMO

El crisantemo es una de las flores más famosas de China, donde se puede encontrar en cualquier sitio. Es muy rica en variedades y tiene una fragancia suave y delicada, además de asombrosas propiedades. Debido a que es una flor muy común y también una comida medicinal, los chinos han conservado la practica de tomar crisantemo desde hace miles de años. El crisantemo blanco es el que se añade al té, mientras que las hojas de la flor se añaden también a veces a la mezcla.
La variedad más famosa de todas son la que crece en Hangzhou, más exactamente en la ciudad de Tongxiang, en Zhejiang, y el crisantemo de tributo de Huizhou, que crece en el monte Huang. Este último en particular, es la bebida más saludable ya que al crecer en la alta montaña no está contaminado en absoluto. Al escoger la flor, muchos prefieren los crisantemos más blancos y granes, aunque sin embargo la mejor elección son los crisantemos más pequeños y amarillentos, y más feos.

El efecto del te de crisantemo está recogido en el libro compendio de la medicina china: está ligeramente frío por naturaleza, el sabor es dulce y libera el viento caliente del cuerpo, eliminando el la hiperactividad del hígado, y mejorando la visión. La medicina moderna también ha demostrado sus propiedades curativas, como que puede ayudar a reducir la presión sanguínea, eliminar células cancerígenas, expandir la arteria coronaria y prevenir contaminación bacteriana. Un consumo continuado puede ayudar a incrementar los niveles de calcio y regular la función del miocardio, así como a reducir el colesterol, por lo que es especialmente bueno para gente en edad madura. Es bueno para la vista, previniendo la conjuntivitis y los ojos rojos. Además, su aroma es rico y refrescante, lo que ayuda a relajarse y eliminar el dolor de cabeza.
Fuente: http://spanish.china.org.cn
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EL TÉ MUNDANO

Hay distintas versiones sobre los orígenes del té. Sin embargo casi todas lo sitúan entre la India y China. Más allá de los hábitos fundantes tanto en Oriente cuanto en Occidente, la popular infusión tiene sus modos de beberlo y prepararlo.
Esos rituales en torno a las delicadas hojas o hebras, que dejan su sabor y aroma en el agua caliente que las macera, en derredor del mundo son muchos. Los chinos por ejemplo destacan un ambiente cálido y armonioso, un anfitrión atento pero no invasivo. En este caso no es un modo de hacer unívoco como en el caso de Japón pero, sin embargo, hay exacto respeto por la ceremonia que cuenta con pequeñas tazas sin asa y teteritas de arcilla.
En China los tés más utilizados provienen de plantaciones de Taiwán que, dependiendo de la producción que se pretenda, reciben diversos tratamientos (ver recuadro). La temperatura del agua es otro factor importante, para el té verde: entre 75 y 85º C para los rojos u oolongs a un poco más de temperatura pero sin hervir.
Entre los pasos destacados, quien sirve coloca agua hasta la mitad de la taza; el resto será “afecto” y, antes de probarlo, el invitado debe olerlo, golpear tres veces la mesa con el dedo y posteriormente tomar en sorbos pequeños. Tras degustarlo comparan los sabores y aromas con las tazas que se beban a lo largo de la reunión. Cuatro principios básicos rondan el rito: He –armonía-; jing –respeto-; mei-belleza-, y zhen –verdad-.

La ceremonia del té japonesa en tanto, también implica hospitalidad y un tiempo para compartir. El anfitrión usa kimono. Debe haber un arreglo floral en la estancia destinada -denominada casa de té- incienso, así como una cerámica especial. Es habitual un rollo en la pared con caligrafía o pintura; esto define al agasajado.
El equilibrio entre los gestos apropiados y las frases acordes al momento es un trabajo al que deben abocarse -especialmente los occidentales- para no faltar el respeto. El equilibrio ambiental, por otra parte, es de gran relevancia: está dado en el metal de la tetera, la madera del carbón, la tierra de la cerámica, el fuego para calentar y el agua con la que se prepara la bebida. Un gesto de humildad es sacarse los zapatos y colocarse de rodillas. Incluso en muchas casas de té se ingresa en esa posición.

No se puede hablar de té sin nombrar a Inglaterra donde per cápita se consume más de 2 kg de Camellia sinensis. El Afternoon tea es un clásico que se impuso en la realeza y que los ingleses trasladaron a sus casas nobles y a sus colonias a comienzos del siglo XVII. Hoy es posible vivirlo con la opulencia de otros tiempos o la sencillez de un encuentro casual.
Entre las 15 y las 17, con scones, sandwiches o tartas frutales, la hora del té debe honrarse. En la actualidad es muy cool llegar a hoteles de lujo, en los que en ambientes refinados y elegantes se sirve la infusión de forma glamorosa. En el Hotel Claridge's un arpa acompaña el servicio por el que se abona aproximadamente 30 libras. El Ritz es lo más top. El promedio de gastos es de 40 libras pero los vale. Todo el jet set y famosos del mundo en un mismo sitio.

En Granada hay que detenerse en las teterías árabes y dejarse cautivar. En las Caldererías en la parte baja del Albaicín las cartas de tés contienen diversos tipos -hasta 50- con sugestivos nombres como Embrujos de la Alhambra, Pasión de Granada o Amor turco. El ambiente con todos los toques orientales de sedas y coloridos almohadones, está presto para tomarse un tiempo para disfrutar.
El té se lleva a la mesa en bellísimas teteritas de metal y se sirve en pequeños vasos de vidrio decorados con arabescos dorados. Uno de los ejemplos contiene camellia sinensis, canela, manzana, naranja y menta y algunos secretos que jamás descubriremos. En algunos locales sirven pastelería oriental basada en frutos secos como almendras, nueces, avellanas, también con miel, pasas y dátiles.


En Marruecos mientras se camina por las tiendas de los mercados, no es de extrañar que le ofrezcan un vaso de té de menta. No lo rehúse: es un placer más de los que encontrará en ese país. La India, por su parte, es el mayor productor mundial de té. En su suelo se consume preferentemente el negro y se convida a los invitados en cualquier ocasión o momento del día, generalmente con azúcar y leche.
Fuente:http://welcomelosandes.com/
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DIÁLOGO SECRETO CON EL TÉ, Por Luis Aubele

Sobre una placa blanca, en una de las paredes del estudio, se lee en grandes caracteres verdes: Ichi-go ichi-e. "Es una frase japonesa que advierte que este momento es único e irrepetible. Que nada nunca será igual a este ahora que estamos viviendo, aunque parezca que estamos haciendo lo mismo", explica Irmi Marchetta, investigadora de la relación entre el té y la espiritualidad. "Ichi-go ichi-e se relaciona con el budismo zen, y en la ceremonia del té aparece escrito en los kakemono, rollos alargados de papel de arroz o de seda que adornan el lugar de la celebración. Se cree que el autor de la frase es el maestro Sen no Rikyü (1522-1591), que incorporó a la ceremonia del té la tradición wabi-cha, que valora la belleza de lo modesto, lo no convencional e incluso lo imperfecto, y ademanes simples y despojados para acceder a un sentido más profundo en el ritual", agrega.

De vida o muerte. La frase aparece también en las paredes de los dojos donde se practican las artes marciales, para recordar a los aspirantes que deben superarse y depurar sus técnicas porque un combate es una experiencia irrepetible de vida o muerte. Que no habrá posibilidad de volverlo a intentar.
En el techo del mundo. El encuentro de la investigadora con el mundo del té se produjo durante un viaje de trabajo al Tíbet. "Siempre me fascinó el nombre que le daban al Tíbet: ¡el techo del mundo! Y, además, la posibilidad de conocer sus templos, sus famosos monjes milagreros y averiguar qué había de cierto de sus levitaciones al ras del suelo. Fue una experiencia fascinante aunque decididamente la vida monástica no era para mí", sonríe.
Transformar la propia vida. Sin embargo, una de las cosas más trascendentes del viaje fue el descubrimiento de lo que cambió el sentido de su vida: el té como medio de realización espiritual. "Tomar una taza de té puede ser un hecho trivial, algo casi automático que no llega a romper la rutina cotidiana, o bien una vivencia espiritual que permite conectarse con lo más profundo y transformar la propia vida. Naturalmente, está en cada uno crear el ambiente y la actitud necesarios para que el milagro se produzca. Significa entrar en un mundo nuevo, que desarrolla la sensibilidad y permite vivencias difíciles de describir con palabras."
Un sabor distinto. "Para sentir que cesa el torbellino y que nos abrimos a una experiencia distinta donde la taza de té es la guía espiritual, habrá que empezar por respirar profundamente para relajarse y limpiar la mente. Después, tomar la taza de té y, como a los otros ingredientes, lavarla. Calentar el agua hasta conseguir la temperatura adecuada. Mientras tanto, elegir el tipo de té que el espíritu necesita en ese momento. Y poner música suave, que transmita alegría y paz. Tocar las hebras, acariciarlas, olerlas... Es como establecer un diálogo, como si de pronto seres desconocidos nos contaran sus secretos. Todo es novedoso, misterioso. Después habrá que ir mezclándolas como si se tratara de notas musicales. Es interesante mezclarlas buscando efectos visuales, texturas, formas. El que ame las flores, puede agregarlas a la preparación. Hay que recordar que cuando uno toma un té que tiene flores activa su parte emocional. Por último, tomar el té, disfrutarlo, y, fundamentalmente, sentir cómo la preparación entra en nosotros y nos crea niveles de conciencia distintos."
UN CAMINO
Irmi Marchetta descubrió su inquietud espiritual casi paralelamente con su vocación por el periodismo de investigación. Fue en uno de sus viajes al Lejano Oriente donde descubrió en el té un camino hacia la realización espiritual. Al mismo tiempo las nuevas experiencias la llevaron a crear una empresa dedicada a la preparación de tes artesanales, que incluyen mezclas de hebras con flores, frutos y especias (cardamomo, canela), elaboradas a mano.
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/
