TEA FIGHT

Os traemos una pelicula china un tanto peculiar....
Tea Fight nos recuerda a algunos de esos mangas que hacen del concepto más disparatado su razón de existir. Los hemos visto adaptar cualquier temática, por inverosímil que pudiera ser: competiciones de peonzas, cocineros de sushis y superhéroes con los calzoncillos en la cabeza. Pues bien, esta coproducción taiwanés-japonesa crea un concepto nuevo, que podría existir dentro de ese universo (aunque sea invención del propio director), el de clanes enfrentados durante generaciones a causa del té que producen, lo que lleva al mundo a una situación en la que existe un mercado negro en el que se trafica con los mejores tés y las rivalidades se resuelven en peleas de té (básicamente ver quien hace el brebaje mejor que juzgará un experto).
Sobre el papel suena mucho más espectacular que en la visión del director. Si bien incluye algún momento que otro que podría considerarse de estilo anime (esas persecuciones ridículas a lo Keystone Cops y el color azul del peinado de Vic Chow) la película parece disfrutar con ese desarrollo de ritmo zen, con sus numerosos toques oníricos y pretendidamente espirituales (como el personaje de Eric Tsang, al que solo le falta decir “I pull the strings”).
No será del agrado del que espere una película convencional, pero sí de aquellos amantes de lo oriental que estén interesados en sumergirse un poco más en la cultura del té y disfrutar de cien minutos dentro de un universo único.
Lo mejor: El extenso prologo animado.
Lo peor: Esperar más de la cuenta de un título y un concepto que podrían dar de sí una película completamente diferente.
AÑO: 2008
DIRECTOR: Wang Yemin
INT.: Erika Toda, Teruyuki Kagawa, Vic Chow, Janine Chang, Yoshihiko Hosoda, Eric Tsang, Chin Shih-Chieh.
GÉNERO: Drama.
Fuente: http://madeinchinablog.wordpress.com/
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TÉ ALREDEDOR DEL MUNDO

Hoy os proponemos un viaje alrededor del mundo degustando y apreciando diferentes culturas del té. Después de un largo día de viaje, descansar junto a una buena taza de té siempre es agradable.
Cotswolds, Inglaterra
Seguramente nadie se toma tan enserio el té como los ingleses. Inglaterra es famosa por sus pueblitos de piedra anclados en el pasado, por sus ciudades histórcias, castillos, parques y palacios, por sus colinas de verde intenso, y desde luego, por su té.
No existe mejor lugar para degustar un rico té inglés que en los pueblos de Cotswolds, denominado el “corazón de Inglaterra”.
También podremos elegir para degustar especialmente el té inglés entre sauces que descansan sobre la corriente de un río en el pueblito donde nació Shakespeare, en Stratford-upon-Avon. Los que disfruten escribiendo posiblemente encuentren allí inspiración.
Chengdu, China
El té verde chino es tan famoso en el este como lo es el té inglés en el oeste. Para disfrutar de la cultura del té en China no hay mejor opción que visitar Chengdu.
Chengdu posee innumerables lugares tradicionales para disfrutar de la conversación, el buen comer, y una curiosidad, la limpieza de oídos (un servicio realizado por profesionales con una especie de pinzas largas y esponjas, seguidas de un masaje de hombros muy estimulante).
Existen inifinidad de lugares en toda China donde disfrutar de un buen té.
Ganzi, Tibet
Después de atravesar los altísimos puertos de montaña para llegar a la meseta tibetana, el té verde chino cede su presencia a su primo occidental, el té de mantequilla tibetano. Este té es un pilar en la dieta local, posee una gran cantidad de mantequilla en algunos casos rancia y sal. Muchos viajeros encontrarán el sabor algo desagradable lo que hace indudablemente necesario adquirir el gusto con el tiempo para poder disfrutarlo.
Los tibetanos no sólo utilizan la mantequilla para realizar su famoso té, sino que también es utilizada como aceite para proteger sus labios del sol a estas altitudes. Por lo que podremos pensar que a cuantas más altitud viajemos en el Tibet más mantequilla tendrá el té que tomaremos.
Uno de los lugares más genuinos para degustar este té es la ciudad de Ganzi, la cual posiblemente sea culturalmente la más tibetana de todo el Tibet.
Desde los levantamientos del pueblo tibetano de 2008, en los cuales Ganzi era uno de los epicentros de protesta más violenta, la región al oeste de Sichuan ha quedado fuera de las rutas de los visitantes extranjeros. Así que si alguno de vosotros decide aventurarse hasta este remoto pueblo de montaña y se aloja en alguna de las casas de té que existen en el lugar, muy probablemente vaya a ser uno de los pocos viajeros que los ciudadanos de este pueblo vean en semanas.

Marrakech, Marruecos
Beber a pequeños sorbos el té de menta en los zocos de Marrakech implica más de lo que uno podría esperar. El té normalmente es servido en basitos de cristal con grandes grandes teteras de cobre.
El té de menta es adictivo y suelen servirlo a lo largo de todo el día. El alcohol es tabú dentro de los círculos tradicionales musulmanes, por lo que el té de menta es la bebida social sin discusiones.
Cuzco, Perú
El té en esta región del mundo se considera una pócima antigua que fue creada, entre otras cosas, para aliviar los efectos del mal de altura. Por ello la hoja utilizada no podía ser otra que la Coca.
Es muy común que en todos los alojamientos nos reciban con una taza de té de coca. Sin duda los viajeros lo agradecerán, aunque no sean amantes del té, pues la altas altitudes que debemos soportar hacen en ocasiones necesario un buen sorbo de esta infusión de coca.
Los peruanos cuentan que este té es recomendable para aliviar las resacas después de una noche de fiesta.
Fuente: diariodelviajero.com
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EL LEI CHA O TÉ MACHACADO
Un mortero y pilón de madera son los utensilios que se necesitan para preparar el LEI CHA. ciruelas secas, pastel de arroz dulce y pasta de arroz glutinoso salpicado con frutos secos son los ingredientes más populares que le acompañan.
El lei cha o té machacado es la bebida favorita de la gente hakka( pueblo chino que emigró hacia las tierras del sur) y se ha convertido en un producto exclusivo de esta población en la villa Peipu,(TAIWAN). Es una forma en que los residentes de la villa promueven su cultura étnica y refuerzan el turismo al mismo tiempo. Aparentemente, el esfuerzo ha dado resultado. Turistas como Simon Goss vienen a la pequeña aldea desde sitios tan lejanos como Nueva York para degustar la cultura así como el té. "Machacar tu propio té es un poco cansado", dice Goss, "pero es divertido".
Tradicionalmente, el té ha sido la bebida más popular en Taiwan y muchas personas consideran que tomar té es una parte integral de su estilo de vida. "Incluso una pequeña tetera del té oolong más fino crea una atmósfera agradable en una reunión", dice Peng Meng-hui, dueño de la Casa de Té Tien Shui, ubicada en Peipu. "Tomar té se ha vuelto de moda otra vez".
Peng describe el tradicional té hakka como un espejo que refleja las costumbres hakka. "Los hábitos culinarios endémicos de un grupo étnico puede servir de vitrina que muestra las características distintivas de ese grupo", asegura.

A diferencia de Occidente, el té tiene un significado muy especial en el pueblo chino, y los distintos tés poseen diferentes connotaciones culturales. El té chino regular acentúa, entre otras cosas, en el sabor y aroma de una sóla variedad, o en una comparación de esas cualidades en consecutivas rondas de diferentes tés en una sola sentada. Por otro lado, el lei cha es una infusión de té que está estrechamente asociada con la experiencia del pueblo hakka.
"Lei" tiene varios significados tanto en el dialecto hakka como en mandarín. Cuando se pronuncia lui, por ejemplo, la palabra significa "machacar" o "trueno" en el dialecto hakka. Esto se refiere al proceso de machacar los ingredientes del té, algo que el bebedor debe completar primero.
Lo que se es desea es que el bebedor se divierta con el aspecto de hágalo usted mismo en la preparación del lei cha. Uno tiene que mezclar primero un puñado de hojas de té o polvo de té verde con cacahuates, ajonjolí y frijoles mung, procediendo después a usar un mortero y pilón para machacar la mezcla hasta por treinta minutos para pulverizarla. Mientras más fino sea el polvo, mejor será el sabor. Finalmente se añade agua caliente y arroz cocido, y el té está listo para ser disfrutado.
"La gente generalmente se turna para machacar los ingredientes", dice Peng. "La naturaleza cooperativa del trabajo puede servir como un rompehielos y permite que la gente se conozca entre sí", añade.

Las costumbres asociadas con el lei cha han pasado por muchos cambios desde sus inicios durante la dinastía Tang (618-907). Los hakkas son un grupo étnico relacionados con los chinos han del norte. Debido a las constantes guerras en el norte, ellos emigraron gradualmente hacia el sur, asentándose en las provincias de Kiangsi, Fukien y Kwangtung. Durante el largo viaje hacia el sur, se inventó el lei cha para mitigar el hambre sin tener que ingerir mucha comida, que era escasa. Todo lo que se necesitaba era un poco de granos, tales como frijoles de soya o lentejas, pulverizarlos y añadirle agua fría.
Todas las personas participan en el laborioso proceso de moler las duras nueces y otros ingredientes. Los aficionados creen que el aspecto hágalo usted mismo del lei cha ayuda a crear una atmósfera informal y permite que todos en la mesa se conozcan entre sí.
"Le resultaba imposible a los refugiados calentar agua", dice el dueño de la casa de té. "Por lo tanto, el lei cha fue un producto hecho a la medida para los emigrantes hakkas". Al llegar al sur, ellos se asentaron en la orilla de los cerros y cultivaron arrozales, plantaciones de té y otros productos agrícolas a través del arduo trabajo.
Otros piensan que la bebida es mucho más antigua. Ellos citan una leyenda que dice cómo el lei cha hecho con té pulverizado, arroz y jengibre era usado como un cocido herbolario para evitar la peste durante el período de los Tres Reinos (220-280). Incluso hoy, la gente considera que la bebida tiene propiedades medicinales.
Alrededor del año 1600, los hakkas ignoraron el decreto imperial que prohibía salir de China y se aventuraron a cruzar el Estrecho de Taiwan para descubrir pequeños poblados como Peipu. Ellos trajeron consigo la tradición del lei cha, y pronto se expandió en la isla, de costa a costa. Trabajando arduamente para subsistir en esta nueva y hostil tierra, los hakkas descubrieron otra vez que el lei cha era una parte ideal de su dieta frugal.
El té refleja la filosofía hakka al comer: Las comidas no son para hartarse o despertar las papilas gustativas, sino para obtener los nutrientes necesarios. Como el lei cha es rico en energía y proteínas, sirve como como suplemento alimenticio para las comidas regulares. El té originalmente venía en dos formas. Una de ellas era una sopa salada con cerdo frito y tallarines de frijol secos; y la otra es una sopa dulce similar a la que se sirve ahora en Peipu.
Muchos hakkas consideran el lei cha como parte de su dieta básica en vez de solamente una bebida. "Es la razón del por qué algunas personas consideran que el lei cha no es apto para calmar la sed", explica Peng. "Después de tomarlo, la gente siente incluso más sed".

El lei cha es algo indispensable cuando se reciben a huéspedes distinguidos en las casas de los hakkas. Cuando un anfitrión hakka invita a alguien a machacar su propio té, es señal de que éste es un verdadero amigo. Otro producto superior es el té Oolong Pai Hao, que es también conocido como té Belleza Oriental o té Pong Hong. Muchos lo consideran como el epítome de la cultura de la recolección de té de los hakkas.
Peipu es conocido en Taiwan como el hogar del mejor té Belleza Oriental en la isla. Aunque actualmente el costo del té blanco es por lo menos la mitad de lo que cuesta el mejor Oolong de altura, los cultivadores de té consideraban al principio que no valía la pena recoger esa pequeña hoja de té. Se dice que el Oolong Pai Hao característico de Peipu es un regalo de los insectos, que segregan enzimas en las hojas para interrumpir el proceso de la fotosíntesis.
El lei cha fue considerado como algo bizarro por la mayoría de las personas no hakka. Sin embargo, hoy en día es una bebida popular entre los diversos grupos étnicos de Taiwan. "Resulta gratificante ver que la tradición hakka florece ahora", dice Peng.
El dueño del negocio espera que los tés como el lei cha continúen promoviendo la cultura hakka hacia las personas no hakka de Taiwan y a los turistas, como en el caso de Goss. A través de ellos, explica, la gente de fuera puede venir acá para entender el trasfondo histórico y la filosofía de los hakkas. En el té, al igual que en la vida, el trabajo arduo y la preparación son a veces dolorosas y consumen mucho tiempo, pero son esenciales para el éxito y siempre remuneran finalmente.
"Los turistas en Peipu disfrutan el lei cha por su sabor y aroma, y por el simple placer de moler el té por sí mismos", indica Peng. El proceso de preparación del lei cha, nos explica, es similar a la experiencia de la vida del pueblo hakka en Taiwan, amargo al inicio, pero dulce al final.
Fuente: Traducido del Taipei Journal por Luis M. Chong C.
