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MAOKONG Y JIOUFEN,DOS LUGARES CON SABOR A TÉ

26/ENE

A los taiwaneses les gusta mucho su té y adoran subir las colinas de sus ciudades para disfrutar una “vista nocturna”; pero digamos que usted no quiere viajar más de una hora, igualmente en Taipei tendrá muchas opciones para elegir. Dos de las más populares son el área histórica de plantación alrededor de al sudeste de la ciudad y la ciudad minera de Jioufen, cerca de la costa nordeste.

Aunque ambas son imprescindibles para cualquier itinerario turista, cada una es única. La cuenca de Taipei está rodeada de colinas -muchas de las cuales ofrecen excelentes oportunidades para escalarlas- y Maokong, ubicada en las colinas sobre Muzha, sería sólo una más si no fuera que los inmigrantes del siglo XIX que llegaron de la región cultivadora de té de Anxi, en la provincia de Fujian de China continental, descubrieron que el clima húmedo y los buenos suelos de esta particular montaña iban perfecto con las variedades de té que ellos cosechaban en su tierra natal.

Maokong

A comienzos del siglo XX, la villa Maokong –el origen de su nombre, literalmente “agujeros de gato”, es incierto, pero quizás deriva de las fisuras erosionadas sobre la roca por la marea, las cuales, para los locales, parecen los rasguños de un gato- y las colinas a su alrededor eran un próspero distrito productor de té, con oolong (literalmente, “dragón negro”, un té semi fermentado) y tieguanyin (literalmente, “[la divinidad] Guanyin de hierro”, debido al color óxido de su infusión), tés que se exportan a todo el mundo. Aun hoy, las más de 100 hectáreas de plantación todavía producen unas 60 toneladas de té al año, pero ahora la mayoría se consume en las casas de té que abundan en la colina, y gran parte se consume de noche, cuando las luces de Taipei incluyendo en los últimos años las de Taipei 101- pueden verse titilando en la distancia.

Hace unos 15 o 20 años, cuando el área sufría una crisis económica, algunas plantaciones de té, después de décadas de vender sus hojas a los comerciantes de la ciudad, probaron suerte abriendo casas de té en un intento por atraer a los habitantes de la ciudad hacia las colinas. Tuvieron tanto éxito que hoy hay alrededor de 100 casas de té, restaurantes y confiterías esparcidos por todo el valle que tomó su nombre de la villa.

Dos de las primeras casas de té siguen todavía en actividad y, ellas ilustran todo el rango de actividades que ofrece el valle. La plantación de té de Lioujisiang (literalmente, “fragancia de seis estaciones”) está ubicada en lo alto, cerca de la cima del valle, y ofrece amplias vistas de las líneas de arbustos de té hasta donde los ojos alcanzan a ver. La plantación la maneja Jiang Xinjong, orgulloso de ser cuarta generación de los inmigrantes que primero llegaron al valle, y la casa de té la maneja su hija Lilin, de la quinta generación del clan.

La casa de té ofrece una mezcla de tés y bocadillos que representan lo mejor que Lioujisiang y Taiwán tienen para ofrecer. En cuanto a los tés, el tieguanyin y, por supuesto, la “fragancia de seis estaciones” (en realidad, un oolong “de hoja suave”) se cultivan en la plantación, y ahora el 100% se vende en el lugar. Otros, como el baojong (literalmente, “variedad envuelta”), también del distrito Wenshan de Taipei y el oolong dongding (literalmente, “cumbre congelada”) del centro de Taiwán, también se venden para el consumo inmediato u hogareño.

Jioufen

Los orígenes de Jioufen, localizado al Este de Kilung, no yacen en el cultivo del té sino en las minas de oro. Hoy es tan famoso como Maokong para beber té y admirar las vistas nocturnas. Fue su decadencia como área minera luego de su apogeo durante el periodo de dominación japonesa (1895-1945) y la subsiguiente descripción en la película de 1989 “Ciudad de la tristeza” (con el subtítulo “La saga de una familia, la saga de una nación”) los que hicieron que esta ciudad se convirtiera en una de las mayores atracciones turísticas de la isla de Taiwán.

Una de las principales locaciones utilizadas en la película, filmada en 1987, originalmente un dormitorio para los empleados del cine del barrio, se convirtió al año siguiente en la Casa de Té de la Ciudad de la Tristeza y permanece abierta hasta hoy. Vende té premium de Taiwán y también se puede encontrar una variedad de platos caseros fritos. Al momento de escribir esta nota, la casa de té estaba renovándose, los propietarios esperan poder abrir una sala de proyección para mostrar viejas películas del lugar, y aseguran que los muebles y el ambiente de los años 50 permanecerán intactos.

La vista de la bahía a través de las islas de Ruebin y Kilung, tal como se ve en la película, ya desapareció. Para conservar las callecitas angostas y el sentimiento exótico de la vieja ciudad, desde 1997 se prohibieron las nuevas construcciones.

Los fines de semana y feriados es mejor salir de Taipei temprano para evitar los congestionamientos de tránsito; más tarde, los automóviles no pueden ingresar a la ciudad sino detenerse a unos 1,5 km, desde donde los autobuses brindan un servicio de trasbordo. Lo mejor es tomar el tren hasta Rueifang y luego el autobús, aunque también hay un autobús directo que sale de la Salida 1 de la Estación MRT Zhongxiao-Fuxing en Taipei.

Llegar temprano también permite participar en la atracción del Parque Ecológico Oro en Jinguashi, con edificios y túneles que datan de la época de apogeo de la industria minera bajo el dominio japonés. También se puede escalar el Monte Jilong para obtener vistas espectaculares y acumular sed para seguir disfrutando de más té.

Finalmente, ingresando a Jioufen, los visitantes pueden elegir entre instalarse en una elegante casa de té para aguardar las vistas nocturnas o caminar por los angostos senderos. Aquí, las delicias locales como los dumpling dulces con gusto a malanga (un tubérculo) y dumplings de carne preparados con cerdo marinado en vino tinto pueden degustarse segundos después de ser preparados, al igual que otras delicias típicas de la isla.

Sea cual sea la elección, después de comer o beber hasta estar satisfechos, se recomienda a los visitantes deambular por las callecitas de Joufen. Sólo entonces podrán experimentar verdaderamente la sensación que envuelve a esta antigua ciudad fantasma.

 

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EL LEI CHA O TÉ MACHACADO

09/JUN

Un mortero y pilón de madera son los utensilios que se necesitan para preparar el LEI CHA. ciruelas secas, pastel de arroz dulce y pasta de arroz glutinoso salpicado con frutos secos son los ingredientes más populares que le acompañan. 

El lei cha o té machacado es la bebida favorita de la gente hakka( pueblo chino que emigró hacia las tierras del sur) y se ha convertido en un producto exclusivo de esta población en la villa Peipu,(TAIWAN). Es una forma en que los residentes de la villa promueven su cultura étnica y refuerzan el turismo al mismo tiempo. Aparentemente, el esfuerzo ha dado resultado. Turistas como Simon Goss vienen a la pequeña aldea desde sitios tan lejanos como Nueva York para degustar la cultura así como el té. "Machacar tu propio té es un poco cansado", dice Goss, "pero es divertido".

Tradicionalmente, el té ha sido la bebida más popular en Taiwan y muchas personas consideran que tomar té es una parte integral de su estilo de vida. "Incluso una pequeña tetera del té oolong más fino crea una atmósfera agradable en una reunión", dice Peng Meng-hui, dueño de la Casa de Té Tien Shui, ubicada en Peipu. "Tomar té se ha vuelto de moda otra vez".

Peng describe el tradicional té hakka como un espejo que refleja las costumbres hakka. "Los hábitos culinarios endémicos de un grupo étnico puede servir de vitrina que muestra las características distintivas de ese grupo", asegura.

 

A diferencia de Occidente, el té tiene un significado muy especial en el pueblo chino, y los distintos tés poseen diferentes connotaciones culturales. El té chino regular acentúa, entre otras cosas, en el sabor y aroma de una sóla variedad, o en una comparación de esas cualidades en consecutivas rondas de diferentes tés en una sola sentada. Por otro lado, el lei cha es una infusión de té que está estrechamente asociada con la experiencia del pueblo hakka.

"Lei" tiene varios significados tanto en el dialecto hakka como en mandarín. Cuando se pronuncia lui, por ejemplo, la palabra significa "machacar" o "trueno" en el dialecto hakka. Esto se refiere al proceso de machacar los ingredientes del té, algo que el bebedor debe completar primero.

Lo que se es desea es que el bebedor se divierta con el aspecto de hágalo usted mismo en la preparación del lei cha. Uno tiene que mezclar primero un puñado de hojas de té o polvo de té verde con cacahuates, ajonjolí y frijoles mung, procediendo después a usar un mortero y pilón para machacar la mezcla hasta por treinta minutos para pulverizarla. Mientras más fino sea el polvo, mejor será el sabor. Finalmente se añade agua caliente y arroz cocido, y el té está listo para ser disfrutado.

"La gente generalmente se turna para machacar los ingredientes", dice Peng. "La naturaleza cooperativa del trabajo puede servir como un rompehielos y permite que la gente se conozca entre sí", añade.

Las costumbres asociadas con el lei cha han pasado por muchos cambios desde sus inicios durante la dinastía Tang (618-907). Los hakkas son un grupo étnico relacionados con los chinos han del norte. Debido a las constantes guerras en el norte, ellos emigraron gradualmente hacia el sur, asentándose en las provincias de Kiangsi, Fukien y Kwangtung. Durante el largo viaje hacia el sur, se inventó el lei cha para mitigar el hambre sin tener que ingerir mucha comida, que era escasa. Todo lo que se necesitaba era un poco de granos, tales como frijoles de soya o lentejas, pulverizarlos y añadirle agua fría.

Todas las personas participan en el laborioso proceso de moler las duras nueces y otros ingredientes. Los aficionados creen que el aspecto hágalo usted mismo del lei cha ayuda a crear una atmósfera informal y permite que todos en la mesa se conozcan entre sí.

"Le resultaba imposible a los refugiados calentar agua", dice el dueño de la casa de té. "Por lo tanto, el lei cha fue un producto hecho a la medida para los emigrantes hakkas". Al llegar al sur, ellos se asentaron en la orilla de los cerros y cultivaron arrozales, plantaciones de té y otros productos agrícolas a través del arduo trabajo.

Otros piensan que la bebida es mucho más antigua. Ellos citan una leyenda que dice cómo el lei cha hecho con té pulverizado, arroz y jengibre era usado como un cocido herbolario para evitar la peste durante el período de los Tres Reinos (220-280). Incluso hoy, la gente considera que la bebida tiene propiedades medicinales.

Alrededor del año 1600, los hakkas ignoraron el decreto imperial que prohibía salir de China y se aventuraron a cruzar el Estrecho de Taiwan para descubrir pequeños poblados como Peipu. Ellos trajeron consigo la tradición del lei cha, y pronto se expandió en la isla, de costa a costa. Trabajando arduamente para subsistir en esta nueva y hostil tierra, los hakkas descubrieron otra vez que el lei cha era una parte ideal de su dieta frugal.

El té refleja la filosofía hakka al comer: Las comidas no son para hartarse o despertar las papilas gustativas, sino para obtener los nutrientes necesarios. Como el lei cha es rico en energía y proteínas, sirve como como suplemento alimenticio para las comidas regulares. El té originalmente venía en dos formas. Una de ellas era una sopa salada con cerdo frito y tallarines de frijol secos; y la otra es una sopa dulce similar a la que se sirve ahora en Peipu.

Muchos hakkas consideran el lei cha como parte de su dieta básica en vez de solamente una bebida. "Es la razón del por qué algunas personas consideran que el lei cha no es apto para calmar la sed", explica Peng. "Después de tomarlo, la gente siente incluso más sed".

El lei cha es algo indispensable cuando se reciben a huéspedes distinguidos en las casas de los hakkas. Cuando un anfitrión hakka invita a alguien a machacar su propio té, es señal de que éste es un verdadero amigo. Otro producto superior es el té Oolong Pai Hao, que es también conocido como té Belleza Oriental o té Pong Hong. Muchos lo consideran como el epítome de la cultura de la recolección de té de los hakkas.

Peipu es conocido en Taiwan como el hogar del mejor té Belleza Oriental en la isla. Aunque actualmente el costo del té blanco es por lo menos la mitad de lo que cuesta el mejor Oolong de altura, los cultivadores de té consideraban al principio que no valía la pena recoger esa pequeña hoja de té. Se dice que el Oolong Pai Hao característico de Peipu es un regalo de los insectos, que segregan enzimas en las hojas para interrumpir el proceso de la fotosíntesis.

El lei cha fue considerado como algo bizarro por la mayoría de las personas no hakka. Sin embargo, hoy en día es una bebida popular entre los diversos grupos étnicos de Taiwan. "Resulta gratificante ver que la tradición hakka florece ahora", dice Peng.

El dueño del negocio espera que los tés como el lei cha continúen promoviendo la cultura hakka hacia las personas no hakka de Taiwan y a los turistas, como en el caso de Goss. A través de ellos, explica, la gente de fuera puede venir acá para entender el trasfondo histórico y la filosofía de los hakkas. En el té, al igual que en la vida, el trabajo arduo y la preparación son a veces dolorosas y consumen mucho tiempo, pero son esenciales para el éxito y siempre remuneran finalmente.

"Los turistas en Peipu disfrutan el lei cha por su sabor y aroma, y por el simple placer de moler el té por sí mismos", indica Peng. El proceso de preparación del lei cha, nos explica, es similar a la experiencia de la vida del pueblo hakka en Taiwan, amargo al inicio, pero dulce al final.

Fuente: Traducido del Taipei Journal por Luis M. Chong C.

 

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