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UN MUSEO DEDICADO AL TÉ EN LA INDIA

05/OCT

En el sur de la India hay un estado llamado Kerala, donde la región conocida como Munnar  mantiene su renombre por ser una de las zonas cuya producción de té mantiene estándares muy altos. La región es por esto mismo un interesante destino turístico,  con sus verdes campos, colinas y montañas. Allí se ha abierto recientemente un museo exclusivamente dedicado al té, su producción y su historia. Un deleite para los amantes de la esta infusión. 

Ubicado en una estancia local de remarcada producción, este museo empieza contándonos las diferentes formas de cosechar el té a través de la historia. Así podemos ver rodillos manuales y automáticos, modernos como los que se usan hoy en día. En el museo del té los cosechadores del pasado parecen cobrar vida, al hacerse evidente el duro trabajo manual que implicaba el trabajo en las plantaciones.

Pero el museo aparte de hacer honor a la variedad de té más importante en la región (tradicionalmente el té negro), pero también nos introduce en un mundo de sabores y aromas intensos y las maneras y costumbres a la hora de tomar el té. Las visitas en general incluyen degustaciones rodeados por la magnificencia del paisaje.

Para quienes no estén sólo interesados en una de las infusiones más famosas del mundo, también podréis disfrutar de este museo por sus tesoros: en la entrada hay un importante reloj sola fabricado en 1913 y los curiosos de la historia se sorprenderán ante una de las piezas más curiosas del museo: una pira funeraria que data del siglo II a.C.

Uno de los objetivos del museos es presentarnos la vida en la región, los cambios introducidos por el paso del tiempo y acercarnos a la producción de una bebida que consumimos diariamente.

El museo del té está abierto de 10 a 17 de lunes a viernes. Está ubicado en la estancia Nalluthanni.

fuente: locuraviajes.com

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TÉ GALÉS EN LA PATAGONIA

26/FEB

Allá por 1885, un contingente de cincuenta familias galesas llegadas desde la región costera de la provincia de Chubut,en la Patagonia argentina ocuparon uno de los valles más pintorescos y fértiles de la zona cordillerana, y continuaron así con uno de sus objetivos propuestos al abandonar su Gales natal en 1865: preservar sus tradiciones, su idioma y su religión.

El principal atractivo de esta pintoresca zona son sus casas de té. Miles de visitantes llegan cada año, solamente para meterse por un día en las costumbres galesas y degustar a fondo todas las exquisiteces que ofrecen estos baluartes de la tradición europea. Allí el turista puede tomarse su tiempo, mientras paladea el té, prueba la clásica torta negra, panes y scons todos de manufactura casera, y degusta deliciosos dulces elaborados con frutos y hierbas de la región. También puede disfrutar de la decoración delicada y típica de estas casas.

 

 

Sólo la solidaridad y buenas relaciones entabladas los las tribus tehuelches que poblaban la región permitieron sobrevivir a aquél núcleo de pioneros. Pero aún en los peores momentos, siempre hubo una taza de té y un trozo de pan casero. De hecho, las primeras palabras que los tehuelches aprendieron fuera de su idioma (y mucho antes que les fuera impuesto el castellano), fueron "te" y "bara" ("pan" en galés).

A falta de una justicia instituida oficialmente, los galeses tenían en sus pastorees y ancianos de la comunidad severos árbitros, y en su capacidad y costumbre de debate un acendrado ejercicio de la participación comunitaria en los temas de interés. Concluido el oficio, religioso, las familias se reunían en el salón contiguo a la capilla, denominado "vestry". Allí compartían las tortas, panes, tartas y dulces caseros elaborados por cada una y bebían el té mientras intercambiaban las últimas novedades en materias de nacimientos, fallecimientos, noviazgos y bodas.

De aquellos momentos, las actuales generaciones de galeses en Chubut heredaron las mejores tradiciones: el té, que complementado con exquisitas tartas, se ofrece hoy como un atractivo más para el visitante, y la ya tradicional torta negra que merece también un capítulo aparte.

 

 

18:13 27/FEB
Alejandro
He tenido la suerte de estar en una casa de té galesa en la patagonia y os prometo que lo mas sorprendente es el hecho de que estan allí, en la patagonia.Todo lo que contais es cierto, merece la pena pasar por una de estas casas, la pena es que quedan en el fin del mundo.

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