EL TÉ MUNDANO

Hay distintas versiones sobre los orígenes del té. Sin embargo casi todas lo sitúan entre la India y China. Más allá de los hábitos fundantes tanto en Oriente cuanto en Occidente, la popular infusión tiene sus modos de beberlo y prepararlo.
Esos rituales en torno a las delicadas hojas o hebras, que dejan su sabor y aroma en el agua caliente que las macera, en derredor del mundo son muchos. Los chinos por ejemplo destacan un ambiente cálido y armonioso, un anfitrión atento pero no invasivo. En este caso no es un modo de hacer unívoco como en el caso de Japón pero, sin embargo, hay exacto respeto por la ceremonia que cuenta con pequeñas tazas sin asa y teteritas de arcilla.
En China los tés más utilizados provienen de plantaciones de Taiwán que, dependiendo de la producción que se pretenda, reciben diversos tratamientos (ver recuadro). La temperatura del agua es otro factor importante, para el té verde: entre 75 y 85º C para los rojos u oolongs a un poco más de temperatura pero sin hervir.
Entre los pasos destacados, quien sirve coloca agua hasta la mitad de la taza; el resto será “afecto” y, antes de probarlo, el invitado debe olerlo, golpear tres veces la mesa con el dedo y posteriormente tomar en sorbos pequeños. Tras degustarlo comparan los sabores y aromas con las tazas que se beban a lo largo de la reunión. Cuatro principios básicos rondan el rito: He –armonía-; jing –respeto-; mei-belleza-, y zhen –verdad-.

La ceremonia del té japonesa en tanto, también implica hospitalidad y un tiempo para compartir. El anfitrión usa kimono. Debe haber un arreglo floral en la estancia destinada -denominada casa de té- incienso, así como una cerámica especial. Es habitual un rollo en la pared con caligrafía o pintura; esto define al agasajado.
El equilibrio entre los gestos apropiados y las frases acordes al momento es un trabajo al que deben abocarse -especialmente los occidentales- para no faltar el respeto. El equilibrio ambiental, por otra parte, es de gran relevancia: está dado en el metal de la tetera, la madera del carbón, la tierra de la cerámica, el fuego para calentar y el agua con la que se prepara la bebida. Un gesto de humildad es sacarse los zapatos y colocarse de rodillas. Incluso en muchas casas de té se ingresa en esa posición.

No se puede hablar de té sin nombrar a Inglaterra donde per cápita se consume más de 2 kg de Camellia sinensis. El Afternoon tea es un clásico que se impuso en la realeza y que los ingleses trasladaron a sus casas nobles y a sus colonias a comienzos del siglo XVII. Hoy es posible vivirlo con la opulencia de otros tiempos o la sencillez de un encuentro casual.
Entre las 15 y las 17, con scones, sandwiches o tartas frutales, la hora del té debe honrarse. En la actualidad es muy cool llegar a hoteles de lujo, en los que en ambientes refinados y elegantes se sirve la infusión de forma glamorosa. En el Hotel Claridge's un arpa acompaña el servicio por el que se abona aproximadamente 30 libras. El Ritz es lo más top. El promedio de gastos es de 40 libras pero los vale. Todo el jet set y famosos del mundo en un mismo sitio.

En Granada hay que detenerse en las teterías árabes y dejarse cautivar. En las Caldererías en la parte baja del Albaicín las cartas de tés contienen diversos tipos -hasta 50- con sugestivos nombres como Embrujos de la Alhambra, Pasión de Granada o Amor turco. El ambiente con todos los toques orientales de sedas y coloridos almohadones, está presto para tomarse un tiempo para disfrutar.
El té se lleva a la mesa en bellísimas teteritas de metal y se sirve en pequeños vasos de vidrio decorados con arabescos dorados. Uno de los ejemplos contiene camellia sinensis, canela, manzana, naranja y menta y algunos secretos que jamás descubriremos. En algunos locales sirven pastelería oriental basada en frutos secos como almendras, nueces, avellanas, también con miel, pasas y dátiles.


En Marruecos mientras se camina por las tiendas de los mercados, no es de extrañar que le ofrezcan un vaso de té de menta. No lo rehúse: es un placer más de los que encontrará en ese país. La India, por su parte, es el mayor productor mundial de té. En su suelo se consume preferentemente el negro y se convida a los invitados en cualquier ocasión o momento del día, generalmente con azúcar y leche.
Fuente:http://welcomelosandes.com/
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EL PUEBLO MAS ENCANTADOR DE LA ANTIGUA RUTA DEL TÉ

Situado en el sur de la provincia de Sichuan, cerca de la ciudad de Ya’an, el milenario pueblo de Wangyu fue históricamente un importante punto en la ruta del té. Es conocido por su especialidad local, el pescado Yayu. Las viviendas principales se erigen en la ladera de la montaña sobre una roca colosal que se asemeja a un gato gigante escudriñando las aguas del río en búsqueda de peces, de aquí el nombre de la aldea, Wang (mirar) Yu (pez).
El encanto de este poco conocido pueblo se revela poco a poco a medida que asciendo por los numerosos peldaños de piedra que llevan a la calle antigua. Hace solo unos minutos estaba paseando entre edificios modernos sin ningún rastro de arquitectura histórica, y en un abrir y cerrar de ojos soy transportado a los años 50 o 60.
La calle antigua es silenciosa, estrecha y recta, está decorada con desgastados banderines que ya perdieron sus vivos colores a causa de años de erosión bajo el clima lluvioso de la zona. A parte de dos o tres gallinas raramente pasa alguien por el pavimento empedrado. Aunque los signos de vida son evidentes, gente mayor tomando el sol, unos pocos estudiantes se apresuran para no llegar tarde a la escuela y panochas de maíz colgando de los tejados.

El paseo entre las casas hechas de madera y azulejos verdes transporta mis pensamientos hasta los comerciantes y sus caravanas que recorrían la ruta del té hace miles de años. Las sofisticadas baldosas y los elaborados marcos de las ventanas muestras lo próspero que fue un día este lugar. Los edificios a ambos lados de la calle eran bancos, casas de empeños, farmacias, tiendas de bordados, posadas, restaurantes, casas de té y hasta un teatro, pero hoy en día la mayoría son viviendas comunes.

El clima en Wangyu es lluvioso y húmedo, por lo que lo que el pueblo está cubierto de líquenes. Los antiguos habitantes inventaron un eficiente sistema de drenaje llamado “Tianlou” para hacer frente a las frecuentes precipitaciones.
La mayoría de las casas tienen puertas corredizas y el suelo de las viviendas está a más altura que el pavimento de la calle para evitar que el agua entre en las casas. Pero lo que es más sorprendente es el sistema de alcantarillado instalado bajo el pavimento de la calle.
El antiguo pueblo de Wangyu es un lugar ideal para darse un tranquilo paseo a través de la historia. Deambulando por sus baldosas de piedra, toma una bocanada de aire fresco y quizás algo te hará pensar en a tu lejano pueblo natal.
Fuente:http://spanish.china.org.cn/
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BEBER TÉ EN GALES

Gales conforma uno de los países constituyentes del Reino Unido, tiene como capital a la ciudad de Cardiff. Tierra de tradición y de historia, imponentes fortalezas, fantásticos valles, hermosos lagos, grandes parques y jardines y de pueblos medievales. Sin duda, Gales se presenta como un lugar idóneo hasta para descansar tomando un maravillo té. En Gales se puede respirar el aire puro proveniente desde las montañas, descansar en los lagos tranquilamente, practicar deportes acuáticos a lo largo de sus 1,500 kilómetros de costa que posee. O si lo prefiere el turista, dar un paseo en tren observando las magníficas vistas que el país tiene tomando una taza de té y saboreando uno de los mejores pasteles de Gales.
En todas las actividades que realizan los galeses está marcada la hora del té; este ritual no consiste en solo coger la taza y tomar su contenido. El té es parte del itinerario para sus habitantes y para los turistas dentro de su paquete de viaje incluye disfrutar del té; bebida reconocida como una de las mejores del mundo. Para beber el té no es necesario estar de buen estado de ánimo ya que incluso en los peores momentos habrá el té y el pan casero.
La tradición manifiesta que después de encontrarse la población en los servicios religiosos es la oportunidad para continuar reunidos pero para hablar sobre temas en común, que afecten y preocupen a todos; de esta manera se practicaba la participación comunitaria. Es así como terminada la misma se reunían en salones próximos y sentados comenzaban a beber el té comentando sobre sus experiencias personales, novedades sobre algún evento importante, algún cumpleaños nacimiento, fallecimiento, fiestas sobre pedidas de mano, matrimonio, entre otros sucesos mas. El té venía acompañado de tortas, panes, dulces caseros los cuales todos degustaban ya que la intención de toda esta rutina es el intercambio de ideas, propiciar la comunicación en un lugar común.

Así que el turista ya sabe, mucha diversión y cultura le espera en Gales pero no debe regresar a su país sin antes haber probado el té galés. Los habitantes lo toman en cualquier momento del día; el turista cuantas veces lo desee también puede hacerlo. Una vez que pruebe el té galés es posible que quiera volver a probarlo varias veces más y sin arrepentimientos, como muchos turistas que han regreso varias veces solo para beber té galés en Gales.
Fuente: http://viajeagales.com/
