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¿QUÉ SABEMOS DEL TÉ BLANCO?

07/APR

Durante siglos, el consumo de té blanco estuvo restringido al emperador y sus allegados, pues se pensaba que contenía el secreto para la vida eterna. Desde la dinastía Song ( 420 a.C. ), este té especial fue reservado a los emperadores de China. Eran seleccionados los mejores y más jóvenes brotes de la primavera, elegidos, cortados y manipulados a mano con guantes blancos y tijeras de oro, para no profanar el poder sagrado que se les atribuía. Más de 90.000 brotes eran (y son actualmente) necesarios para obtener 250 g de té blanco. De ahí que su consumo por parte del resto de la población era castigado con la pena capital.

Se trata de un té que brota en las montañas chinas de Fu-jian, a 6.000 metros de altitud. Todavía hoy es una exquisitez. Solo se recogen los brotes, antes de que se abran, uno o dos días al año, normalmente en primavera, y en unas condiciones un tanto particulares. Se escoge una luz sombreada, una temperatura de 18 ºC y se va recolectando el primer brote de las ramas más tiernas. Estos brotes están cubiertos de un velo blanco, de ahí su nombre.  Es en ese momento cuando toda la energía y todos los nutrientes de la planta se concentran en los brotes. Posteriormente se realiza la selección definitiva de las yemas, llegando solo a aprovecharse 3 kilos de una cosecha de 25.

Una vez recolectado el té blanco apenas se manipula: se dejan secar los brotes al aire libre y al sol, sobre paños de seda, a fin de que se evapore el agua y se mantengan todas sus propiedades. Su tiempo de secado puede llegar a prolongarse hasta tres días. No sufre ningún proceso posterior. Este tratamiento es lo que lo diferencia de los otros tipos de té y mantiene sus beneficios tan concentrados.

Estudios científicos
En un artículo publicado por el Ministerio de la Salud de Inglaterra, la Dra. Christine Dumas afirma que los antioxidantes de polifenol en el té blanco son tres veces más altos que los del té verde. Los antioxidantes son los principales defensores y protectores del cuerpo contra el daño celular causado por los radicales libres. Por esta razón, se ha encontrado que el té blanco prueba ser beneficioso en la prevención del cáncer debido a su capacidad de perturbar el crecimiento anormal de las células que causan muchos tipos de cáncer. Según Dumas, el bloqueo de la oxidación del colesterol y de las enzimas, que contribuye a evitar obstrucciones de las arterias, también previenen las enfermedades

Cómo prepararlo
De color claro y sabor ligeramente afrutado, lo recomendado es consumir tres tazas diarias, preferentemente con gotas de jugo de limón que potencian su poder antioxidante. Una en el desayuno, otra antes o después de la comida, y una última antes de acostarse, sin miedo a que nos desvele, porque es un té muy bajo en cafeína.

Para prepararlo se calculan dos cucharadas de té por taza. Se pone a hervir agua y justo antes de que comience su ebullición, se retira del fuego y se vierte encima del té. Antes de tomarlo debe reposar de cinco a diez minutos. ¡Ojo con las imitaciones! Cuanto más puro sea este té, más caro lo pagará.

 

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