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DIÁLOGO SECRETO CON EL TÉ, Por Luis Aubele

27/JUL

Sobre una placa blanca, en una de las paredes del estudio, se lee en grandes caracteres verdes: Ichi-go ichi-e. "Es una frase japonesa que advierte que este momento es único e irrepetible. Que nada nunca será igual a este ahora que estamos viviendo, aunque parezca que estamos haciendo lo mismo", explica Irmi Marchetta, investigadora de la relación entre el té y la espiritualidad. "Ichi-go ichi-e se relaciona con el budismo zen, y en la ceremonia del té aparece escrito en los kakemono, rollos alargados de papel de arroz o de seda que adornan el lugar de la celebración. Se cree que el autor de la frase es el maestro Sen no Rikyü (1522-1591), que incorporó a la ceremonia del té la tradición wabi-cha, que valora la belleza de lo modesto, lo no convencional e incluso lo imperfecto, y ademanes simples y despojados para acceder a un sentido más profundo en el ritual", agrega.

De vida o muerte. La frase aparece también en las paredes de los dojos donde se practican las artes marciales, para recordar a los aspirantes que deben superarse y depurar sus técnicas porque un combate es una experiencia irrepetible de vida o muerte. Que no habrá posibilidad de volverlo a intentar.

En el techo del mundo. El encuentro de la investigadora con el mundo del té se produjo durante un viaje de trabajo al Tíbet. "Siempre me fascinó el nombre que le daban al Tíbet: ¡el techo del mundo! Y, además, la posibilidad de conocer sus templos, sus famosos monjes milagreros y averiguar qué había de cierto de sus levitaciones al ras del suelo. Fue una experiencia fascinante aunque decididamente la vida monástica no era para mí", sonríe.

Transformar la propia vida. Sin embargo, una de las cosas más trascendentes del viaje fue el descubrimiento de lo que cambió el sentido de su vida: el té como medio de realización espiritual. "Tomar una taza de té puede ser un hecho trivial, algo casi automático que no llega a romper la rutina cotidiana, o bien una vivencia espiritual que permite conectarse con lo más profundo y transformar la propia vida. Naturalmente, está en cada uno crear el ambiente y la actitud necesarios para que el milagro se produzca. Significa entrar en un mundo nuevo, que desarrolla la sensibilidad y permite vivencias difíciles de describir con palabras."

Un sabor distinto. "Para sentir que cesa el torbellino y que nos abrimos a una experiencia distinta donde la taza de té es la guía espiritual, habrá que empezar por respirar profundamente para relajarse y limpiar la mente. Después, tomar la taza de té y, como a los otros ingredientes, lavarla. Calentar el agua hasta conseguir la temperatura adecuada. Mientras tanto, elegir el tipo de té que el espíritu necesita en ese momento. Y poner música suave, que transmita alegría y paz. Tocar las hebras, acariciarlas, olerlas... Es como establecer un diálogo, como si de pronto seres desconocidos nos contaran sus secretos. Todo es novedoso, misterioso. Después habrá que ir mezclándolas como si se tratara de notas musicales. Es interesante mezclarlas buscando efectos visuales, texturas, formas. El que ame las flores, puede agregarlas a la preparación. Hay que recordar que cuando uno toma un té que tiene flores activa su parte emocional. Por último, tomar el té, disfrutarlo, y, fundamentalmente, sentir cómo la preparación entra en nosotros y nos crea niveles de conciencia distintos."

UN CAMINO

Irmi Marchetta descubrió su inquietud espiritual casi paralelamente con su vocación por el periodismo de investigación. Fue en uno de sus viajes al Lejano Oriente donde descubrió en el té un camino hacia la realización espiritual. Al mismo tiempo las nuevas experiencias la llevaron a crear una empresa dedicada a la preparación de tes artesanales, que incluyen mezclas de hebras con flores, frutos y especias (cardamomo, canela), elaboradas a mano.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/ 

 

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