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LA BIOLOGIA ESTUPENDA Por Eduardo Angulo

25/SEP

Después del agua, el té es la bebida más consumida en todo el mundo. Tal como explican Elvira Gonzalez de Mejía y sus colaboradores, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, el té se procesa a partir de las hojas de la planta Camellia sinensis, cultivada en las regiones tropical y subtropicales del planeta. Tiene dos variedades principales: Camellia sinensis var. sinensis, de hoja pequeña, porte de arbusto y cultivada en China y Sudeste de Asia, y Camellia sinensis var. assamica, de hojas grandes, aspecto de árbol y cultivada en la India y otros países de clima semitropical. Esta variedad tiene muchos taninos y se utiliza para preparar el té negro mientras que la variedad sinensis da lugar al té verde.
El té verde se fabrica con hojas no fermentadas y, según A.B. Sharangi, de la BidhanChandra Krishi Viswavidyalaya de Mohanpur, en la India, es de color verde o amarillo, con sabor dulce y después amargo, muchos polifenoles, poca cafeína y, en algunos bebedores, irrita el estómago si se toma en ayunas. Es el tipo de té que más se consume en China, Japón, India y Thailandia, mientras que es el té negro el más popular en occidente. Según Joerg Gruenwald, de la empresa Analyze and Realize AG, de Berlín, el té verde, por llevar gran cantidad de polifenoles, conocidos antioxidantes, tiene propiedades antiinflamatorias, contra la irritación de la piel y anticelulitis. Además, aumenta el gasto metabólico en reposo lo que implica que contribuye a la pérdida de peso.

Ya en concreto, el té verde, si se toman tres tazas al día, previene los derrames cerebrales según el trabajo Lenore Arab y su grupo, de la Universidad de California en Los Angeles. Han revisado los datos de nueve trabajos publicados que tratan, en conjunto, de 4378 pacientes con derrame cerebral en una población total de 194965 personas. Han relacionado el derrame cerebral con el consumo de tres o más tazas de té al día y han encontrado que las personas que lo hacen tienen un 21% menos de probabilidades de sufrir el accidente vascular frente a los que consumen menos de una taza al día.
Por otra parte, uno de los polifenoles del té verde, la epigallocatequina-3-gallato (EGCG), según Blake Roberts y su grupo, de la Universidad de Pennsylvania en Philadelphia, actúa in vitro contra los componentes de los priones, esas moléculas complejas que provocan enfermedades cerebrales como el Alzheimer, e impiden su desarrollo. Quizá, en un futuro, se aclare este proceso y esta molécula del té verde ayude en la lucha contra estas enfermedades degenerativas del cerebro.
Y, para acabar, mencionar que Kaijun Niu y su equipo, de la Universidad Tohoku de Sendai, en el Japón, han encontrado, después de estudiar el consumo de té y los síntomas de depresión en 1058 personas de más de 70 años, que la toma de cuatro o más tazas diarias de té verde reducen los síntomas depresivos en casi un 50% en ancianos, sin que influya el sexo.

Eduardo Angulo es doctor en Biología y profesor de la Universidad del País Vasco. Su área de investigación es el estudio microscópico de células y tejidos, y su relación con los cambios ambientales. Ha publicado más de cien artículos de investigación en revistas científicas y es autor de los libros 'Julio Verne y la cocina: la vuelta al mundo en 80 recetas' y 'Monstruos'. Es miembro del Círculo Escéptico.

 

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