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MAOKONG Y JIOUFEN,DOS LUGARES CON SABOR A TÉ

11/MAR

A los taiwaneses les gusta mucho su té y adoran subir las colinas de sus ciudades para disfrutar una “vista nocturna”; pero digamos que usted no quiere viajar más de una hora, igualmente en Taipei tendrá muchas opciones para elegir. Dos de las más populares son el área histórica de plantación alrededor de al sudeste de la ciudad y la ciudad minera de Jioufen, cerca de la costa nordeste.

Aunque ambas son imprescindibles para cualquier itinerario turista, cada una es única. La cuenca de Taipei está rodeada de colinas -muchas de las cuales ofrecen excelentes oportunidades para escalarlas- y Maokong, ubicada en las colinas sobre Muzha, sería sólo una más si no fuera que los inmigrantes del siglo XIX que llegaron de la región cultivadora de té de Anxi, en la provincia de Fujian de China continental, descubrieron que el clima húmedo y los buenos suelos de esta particular montaña iban perfecto con las variedades de té que ellos cosechaban en su tierra natal.

Maokong

A comienzos del siglo XX, la villa Maokong –el origen de su nombre, literalmente “agujeros de gato”, es incierto, pero quizás deriva de las fisuras erosionadas sobre la roca por la marea, las cuales, para los locales, parecen los rasguños de un gato- y las colinas a su alrededor eran un próspero distrito productor de té, con oolong (literalmente, “dragón negro”, un té semi fermentado) y tieguanyin (literalmente, “[la divinidad] Guanyin de hierro”, debido al color óxido de su infusión), tés que se exportan a todo el mundo. Aun hoy, las más de 100 hectáreas de plantación todavía producen unas 60 toneladas de té al año, pero ahora la mayoría se consume en las casas de té que abundan en la colina, y gran parte se consume de noche, cuando las luces de Taipei incluyendo en los últimos años las de Taipei 101- pueden verse titilando en la distancia.

Hace unos 15 o 20 años, cuando el área sufría una crisis económica, algunas plantaciones de té, después de décadas de vender sus hojas a los comerciantes de la ciudad, probaron suerte abriendo casas de té en un intento por atraer a los habitantes de la ciudad hacia las colinas. Tuvieron tanto éxito que hoy hay alrededor de 100 casas de té, restaurantes y confiterías esparcidos por todo el valle que tomó su nombre de la villa.

Dos de las primeras casas de té siguen todavía en actividad y, ellas ilustran todo el rango de actividades que ofrece el valle. La plantación de té de Lioujisiang (literalmente, “fragancia de seis estaciones”) está ubicada en lo alto, cerca de la cima del valle, y ofrece amplias vistas de las líneas de arbustos de té hasta donde los ojos alcanzan a ver. La plantación la maneja Jiang Xinjong, orgulloso de ser cuarta generación de los inmigrantes que primero llegaron al valle, y la casa de té la maneja su hija Lilin, de la quinta generación del clan.

La casa de té ofrece una mezcla de tés y bocadillos que representan lo mejor que Lioujisiang y Taiwán tienen para ofrecer. En cuanto a los tés, el tieguanyin y, por supuesto, la “fragancia de seis estaciones” (en realidad, un oolong “de hoja suave”) se cultivan en la plantación, y ahora el 100% se vende en el lugar. Otros, como el baojong (literalmente, “variedad envuelta”), también del distrito Wenshan de Taipei y el oolong dongding (literalmente, “cumbre congelada”) del centro de Taiwán, también se venden para el consumo inmediato u hogareño.

Jioufen

Los orígenes de Jioufen, localizado al Este de Kilung, no yacen en el cultivo del té sino en las minas de oro. Hoy es tan famoso como Maokong para beber té y admirar las vistas nocturnas. Fue su decadencia como área minera luego de su apogeo durante el periodo de dominación japonesa (1895-1945) y la subsiguiente descripción en la película de 1989 “Ciudad de la tristeza” (con el subtítulo “La saga de una familia, la saga de una nación”) los que hicieron que esta ciudad se convirtiera en una de las mayores atracciones turísticas de la isla de Taiwán.

Una de las principales locaciones utilizadas en la película, filmada en 1987, originalmente un dormitorio para los empleados del cine del barrio, se convirtió al año siguiente en la Casa de Té de la Ciudad de la Tristeza y permanece abierta hasta hoy. Vende té premium de Taiwán y también se puede encontrar una variedad de platos caseros fritos. Al momento de escribir esta nota, la casa de té estaba renovándose, los propietarios esperan poder abrir una sala de proyección para mostrar viejas películas del lugar, y aseguran que los muebles y el ambiente de los años 50 permanecerán intactos.

La vista de la bahía a través de las islas de Ruebin y Kilung, tal como se ve en la película, ya desapareció. Para conservar las callecitas angostas y el sentimiento exótico de la vieja ciudad, desde 1997 se prohibieron las nuevas construcciones.

Los fines de semana y feriados es mejor salir de Taipei temprano para evitar los congestionamientos de tránsito; más tarde, los automóviles no pueden ingresar a la ciudad sino detenerse a unos 1,5 km, desde donde los autobuses brindan un servicio de trasbordo. Lo mejor es tomar el tren hasta Rueifang y luego el autobús, aunque también hay un autobús directo que sale de la Salida 1 de la Estación MRT Zhongxiao-Fuxing en Taipei.

Llegar temprano también permite participar en la atracción del Parque Ecológico Oro en Jinguashi, con edificios y túneles que datan de la época de apogeo de la industria minera bajo el dominio japonés. También se puede escalar el Monte Jilong para obtener vistas espectaculares y acumular sed para seguir disfrutando de más té.

Finalmente, ingresando a Jioufen, los visitantes pueden elegir entre instalarse en una elegante casa de té para aguardar las vistas nocturnas o caminar por los angostos senderos. Aquí, las delicias locales como los dumpling dulces con gusto a malanga (un tubérculo) y dumplings de carne preparados con cerdo marinado en vino tinto pueden degustarse segundos después de ser preparados, al igual que otras delicias típicas de la isla.

Sea cual sea la elección, después de comer o beber hasta estar satisfechos, se recomienda a los visitantes deambular por las callecitas de Joufen. Sólo entonces podrán experimentar verdaderamente la sensación que envuelve a esta antigua ciudad fantasma.

 

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